sábado, 23 de mayo de 2009

Pedro Vasallo

P.V. es un alumno de mi IES al que yo apenas conocía de vista como el acompañante de otra alumna de Bachillerato, a la que conozco mucho mejor, pero no por lo que estáis pensando, pillines, sino porque es miembro del Consejo Escolar, como un servidor. Vasallo, sin embargo, salió del semianonimato hace unos días, cuando ganó el premio de microcuentos del IES, y sus profesores se hacían lenguas de su talento. Yo, muy picado (en la curiosidad, no en el orgullo), le pedí que me mandara su microcuento. Había visto un corto suyo en youtube, y estaba bien, aunque uno hubiese preferido algo más tierno. Le di mi correo, que memorizó. Al llegar a casa tenía su mensaje. Abrí el documento, y el microcuento era… de ¡22 páginas!

Al día siguiente le pedí explicaciones; y la que me dio demuestra, efectivamente, su talento: como no estaba seguro de si el correo me llegaría o a otro, mandó un relato premiado y publicado y, por tanto, con los derechos de autor indiscutibles. Brillante, ¿verdad? A mí no se me habría ocurrido.

Ya sobre seguro, me mandó su microcuento, que tiene un punto Poe muy bien llevado, con el fondo y la forma fundidos a plomo. Me he divertido mucho con la leve ironía de esta frase: “pensaba en aquella mujer […] a la que los más benévolos se enorgullecían en llamar Virginia”. Y me quito el sombrero ante la potencia del final sombrío: “Y mi alma, de esa sombra que se extiende por el suelo, ¡no se alzará nunca más!

3 comentarios:

Isabel Riñón dijo...

¡oh! qué buen Vasallo

Anónimo dijo...

Si hubiese buen Señor... Lo digo de broma, hombre. Que en este caso parece haberlo.

Anónimo dijo...

Bien por el chico...
Enrique, soy Vicente Garcia. Tengo un nuevo blog :
http://anotaciones.blogspot.es

Un saludo.