martes, 26 de mayo de 2009

Qué mérito el maestro

Algo bastante indiscutible es el talento literario de Jesús, con independencia de que sólo le veamos escribiendo una vez y sobre la arena. ¿Será esa imagen --me pregunto-- el lejano origen del libro de arena de Borges? En cualquier caso, sus parábolas o microcuentos, la difícil sencillez, las paradojas, las ironías, las intertextualidades, el uso preciso de la ambigüedad, todo, nos habla de un genio único. Y para apurar hasta las heces también el destino del escritor, incluso a Él (el leño verde), le atizan una crítica literaria: a sus discípulos por lo visto no les gustaban ni un pelo las comparaciones. Ah. Vaya. Lo ejemplar es cómo lo encaja Jesús, con una sonrisa de guasa y una mirada melancólica, sin justificarse ni una coma, qué mérito.

En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús:
- «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios.»
Les contestó Jesús:
- ¿Ahora creéis?
Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo.

7 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

A mí me podéis criticar, ojo, que soy el leño seco, un tarugo, vamos. Lo advierto porque esta entrada no es muy oportuna que digamos. Teniendo un libro recién salido, parece que estoy poniéndome la venda antes de la herida. Pero no, de verdad. Si la colgué hoy es porque fue la lectura de ayer, y punto. Bueno, y quizá porque esté más sensible a la metacrítica: dentro de nada empezarán a lloverme comentarios de mi libro, ay, ay.

em10 dijo...

Ayer hablaba con un amigo de que hay cierta complacencia en escribir para no ser leído, sólo para uno mismo, en que la gente no valore lo que uno escribe -cuando uno está convencido de que merece la pena, claro-, podríamos decir que hay un regusto extraño en escribir en un mundo tan pragmático como el de hoy. Y mi amigo me puso el ejemplo del artista que dibujaba en la arena de la playa, sabiendo de la inexorabilidad de la marea.
Escribir en arena, aunque no sea en la playa, creo que es un acto de extrema humildad, acorde con la "difícil sencillez" de Sus palabras. Gracias por la cita y un saludo, Enrique.

Adaldrida dijo...

¿De qué tienes miedo, Enrique, con la pedazo de crítica merecida de García Martín? Y el libro.... no sigo porque me pierdo. Es tan bueno que me da miedito.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Enrique, si es tu deseo, te criticaremos, pero cuando haya algo que criticar. De momento, con la entrada de hoy, didícil lo pones. Por no hacer mudanza en tu costumbre, ya sabes.
Un abrazo.

Andoni Rentería dijo...

A propósito del LQHLl, el pasado sábado pregunté en la librería más grande de San Sebastián y no lo tenían ni siquiera en el catálogo. ¿Hay problemas con la distribución? ¿Mejor pedirlo por correo a Renacimiento?

E. G-Máiquez dijo...

Muchas gracias a Rentería por el interés. Quizá lo mejor sea pedirlo a Los papeles del Sitio. Los pedidos se hacen por correo electrónico (editorial@lospapelesdelsitio.com) o teléfono (955 720 070).

Y muchas gracias al resto.

Sobre lo escrito en la arena por Jesús, qué curioso todo, EM10. Porque la humildad es estar en verdad y Jesús tendría que saber que todo lo suyo era valiosísimo. De sus palabras dijo que no pasarían nunca, nada menos. Hay quien dice que escribiría los pecados de los "justos" que iban a lapidar a la adúltera, o que escribiría "cualquier cosa" con tal de no denunciar a nadie con su mirada misericordiosa y justa. Pero ese "cualquier cosa" de Jesús, ¿qué sería?

AFD dijo...

Yo acabo de aterrizar en México, y tengo actores detenidos en el set, esperando los dos últimos actos de un episodio de "El pantera", pero durante las once horas de vuelo logré arrancarle "Lo que ha llovido" de las manos a mi mujer... Así es que dame unos días y ya pondré por escrito mi entusiasmo. (Y sin temor a terminar en no sé qué círculo del infierno con los mentirosos).

(Por cierto que te escribo esto desde la oficina, así es que no sólo estás perjudicando la productividad de España, sino también la de México, que después de la gripe procina es lo último que necesita!)