domingo, 4 de marzo de 2012

El Ángel de la Iglesia de Éfeso me escribe

Que la Biblia está escrita específicamente para cada uno de nosotros se sabe (quien lo cree). Pero es inevitable que parezca que algunos pasajes especialmente. Yo siempre me he sentido muy aludido por lo que el Ángel de la Iglesia de Éfeso escribe:

«El que tiene en su mano derecha las siete estrellas y camina en medio de los siete candelabros de oro, afirma:
«Conozco tus obras, tus trabajos y tu constancia. Sé que no puedes tolerar a los perversos: has puesto a prueba a quienes usurpan el título de apóstoles, y comprobaste que son mentirosos.
Sé que tienes constancia y que has sufrido mucho por mi Nombre sin desfallecer.
Pero debo reprocharte que hayas dejado enfriar tu caridad primera.
Fíjate bien desde dónde has caído, conviértete y observa tu conducta anterior. Si no te arrepientes, vendré hacia ti y sacaré tu candelabro de su lugar preeminente.
Sin embargo, tienes esto a tu favor: que detestas la conducta de los nicolaítas, lo mismo que yo».
El que pueda entender, que entienda.

Lo he recordado al releer mi artículo de hoy.


También mi artículo me ha recordado este sabio aviso de Pla: "La forma más alta de la elegancia es la caridad". Es snob se queda siempre, ay, a medio camino. 

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Supongo que por la sugestión preliminar, le he puesto tu cara al personaje, y me cuadraba la escena perfectamente. A esto le llamó la fermosa modelo: estar en el candelabro. j

Ununcuadio Uuq dijo...

Perder el fervor de la primera caridad... (En otra traducción): supongo que se nos podría reprochar a muchos.

Anónimo dijo...

Qué buen artículo; y qué bien esculpido por Pla lo que tantos, supongo, pensamos.
Jilguero.

Miguel dijo...

Adaldrida ha tenido ciertas disgresiones sobre lo snob...

No vale con ser cristianos viejos, al final hay que ser conversos día a día.

También tiene un poco de la mala idea la Biblia a veces. Esta domingo he leído yo en misa la primera lectura, cuando he llegado a lo de Moria no podía sacarme de la cabeza a Gimli y Compañía.

Tu artículo me ha gustado mucho, lo retuitearé. Al final todo llega a Chesterton y me ha venido a la cabeza lo de que "sólo la Iglesia Católica puede salvar al hombre ante la destructora y humillante esclavitud de ser hijo de su tiempo".

Un saludo.

Ignacio Trujillo dijo...

Ojú, con tu artículo de hoy. Tocas temas que dan para mucho...
El del aggiornamento o no... La verdad, creo que la Iglesia necesita enganchar más. Me explico, con el mensaje tan maravilloso que tiene, el mejor sin duda de la historia de la humanidad, con la figura de Jesús como centro, de un atractivo innegable, me pregunto ¿Qué estamos haciendo mal para que las iglesias no estén rebozando? (muchas lo están es cierto, pero la mayoría de la gente está alejada de ellas). Lo de la carne, por ejemplo: el viernes fui a una comida de antiguos alumnos, ni siquiera se planteó un menú paralelo (o lelos). Yo, desde luego no estaba dispuesto a pagar por no comer y hablé con el maitre al llegar: No hubo problemas, casi todo fue pescado y no tuve que alterar nada (ni a nadie) Y es que lo de lo de no comer carne en cuaresma es una estupidez, sobre todo, si lo consideras una estupidez. Allí había muchos que van a misa, pero ni se plantearon la cuestión. Algo falla ¿no? Otro viernes próximo tengo una fiesta y lo mismo (dejaré el jamón para después de las doce).Otra cosa que me hace pensar es lo de los que dicen la Iglesia, tiene que modernizarse, la Iglesia tiene que hacerse más atractiva...y cabe preguntarle ¿Quillo, tú atraes a la gente quizá, o es que tú no eres Iglesia? Es que lo de la viga y la paja y eso... Y tengo qué decir que el punto esnobista tiene su gracia, pero realmente, no todo el mundo es un intelectual o un poeta. A mí tampoco me disgustaría la misa con cuatro viejas en una vieja catedral e incluso resonando el latín universal entre sus gastadas piedras e incluso con el cura al revés como lo hacían los sacerdotes en tiempo de Abraham, pero entiendo que los de los mp4 y esas cosas también tienen "derecho". Y lo de los niños es de risa, igualmente he escuchado a padres numerosos renegar de ello pero encantados con cada uno de sus hijos. ?? Yo tengo cinco y voy de cabeza, lo reconozco, pero son un regalo de Dios y si llegase el sexto me volvería más loco todavía (bueno, creo que no lo resistiría)pero a la vez !qué bendición! no puedo sino admirar a los que se atreven o el método les falla, y no me enrollo más porque entre otras cosas oigo chillar por el pasillo a uno de los regalos...y si no acudo escucharé al otro regalo (que es mi mujer).

Jesús Beades dijo...

Me parece que lo del método "natural" tiene muchas, muchas más aristas -técnicas y morales- que hacen que tratarlo en un párrafo, así con su cosa chistosa, sea insuficiente, o -si no fueras tú, que sé que no- frívolo.

Para empezar, una contradicción: cuando dices "o lo haré, si Dios quiere" (o algo así, no puedo abrir el artículo ahora), estás aclarando que sí deseas esos hijos, esa familia numerosa; por lo tanto nada falla ahí. El problema con lo del "método" y sus "fallos" es que es contradictorio. Si la Iglesia indica unos métodos como legítimos (otra discusión aparte sería el por qué de la legitimidad de esos métodos, y no de otros), lo lógico es que estos métodos no fallen, pues lo que se busca, según dicen los documentos conciliares (del Vaticano II) es que los padres decidan -en función de muchas variables- el número de hijos que van a tener. Si han de elegirlo los padres, no puede ser que se defienda un método porque falla. Debería funcionar, y, si no, a todo este razonamiento también le está fallando algo. Repugnaría a la razón pensar que la Iglesia recomienda esos métodos precisamente porque fallan.

Este es uno de los temas en que el chestertonianismo no nos aporta casi nada, pues Chesterton añadió poco a esta polémica, deseando, el pobre, tener hijos, cosa que le fue vedada. Para él, regular la natalidad era sinónimo de intervención del Estado, o de aversión a la vida, o de miseria moral. Y no es así. Que unos padres quieran decidir cuántos hijos tener, y cuándo -dentro de lo posible- no es malo. Es una indicación moral, llamada "paternidad responsable", del Concilio Vaticano II.

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias a todos (incluyendo a Pla y al Ángel de Éfeso) por vuestros comentarios. Nada más que haber provocado el de Ignacio T., con esos chillidos impagables de fondo, ya justifica mi artículo.

Y qué de acuerdo estoy con Beades, metodonaturalmente. Lo último que quiero es parecer frívolo. Por eso escribí: "Yo entiendo que a un matrimonio en medio de la melé se le pueda hacer duro el día a día y, sobre todo, la noche a noche". Pero cuando el método te falló, porque falla, dicen, (y la Iglesia no lo escogió, ojo, porque falle... ni porque no falle, sino por otras razones más antropológicas) lo suyo es alegrarse de que haya fallado. Sobre todo, una vez que esos hijos están criados, y dándote nietos, y sacando adelante el país. Lo normal debería ser decir: "Jo, qué bien que fallasen", y marcarse un salmo de alabanza.

A toro pasado me parece que tiene, lo siento si no, bastante gracia y de pura alegría (uno de esos fallos es un gran amigo mío) se me escapa esta sonrisa de oreja a oreja. Por otra parte, tampoco está bien que las bromas sobre el sexo las gasten siempre los demás, ¿no? Por cierto, mañana seguiremos con exo, pero serán ya bromas salvajes, aunque no mías, del salvaje de Hadjadj.