viernes, 30 de marzo de 2012

El chalet de la memoria


Con una grave enfermedad degenerativa, la ELA, que le inmovilizó en la cama hasta la muerte, el historiador Tony Judt fue escribiendo The Memory Chalet, bien traducido como El refugio de la memoria, durante sus noches de insomnio. En este libro, repaso a una vida exitosa de intelectual izquierdista y cosmopolita, el intelectual ajusta las cuentas a su generación, la del 68.

Tony Judt nació en Londres en 1948. A pesar de su origen judío y su clase media-baja, estudió en Cambridge. Se considera, por ello, un producto de la meritocracia que impusieron los gobiernos laboristas de la posguerra y cuya ley era: "Dar a cada uno su oportunidad y luego privilegiar a los que tenían talento".
Pocas veces se puede decir con más razón que su universidad, y su college, el famoso y heterodoxo King's, son su alma mater. Judt es un genuino producto de Oxbridge (la conjunción que forman Oxford y Cambridge, las celebérrimas universidades inglesas). Hay que partir de este dato para entender el libro. Otro autor incurriría en la autoindulgencia y en la queja por su enfermedad. No un inglés educado en Cambridge y jugador de rugby. El tono del libro es optimista, con toques de humor y con una mirada que quiere y sabe ser ligera e ingeniosa. La procesión va por dentro, como conoce el lector, porque ya se le ha explicado en las primeras páginas.
Sin un lamento más, Judt recuerda su infancia y juventud con ternura, un poco al modo de Natalia Ginzburg o Marisa Madieri, aunque no con tanta gracia ni gusto por el detalle. Dedica más tiempo y más reflexión al análisis del peso que su generación ha tenido en la deriva del mundo actual. Y, como quien no quiere la cosa, va dejando caer un juicio contundente. Confiesa: "Lo que legamos a nuestros sucesores era algo mucho menos sustancial que lo que nosotros habíamos heredado".
En ese examen de conciencia colectivo defiende ahora el derrumbado elitismo intelectual ("las universidades son elitistas"); las tradiciones ("las instituciones necesitan de tradiciones sustanciales y me temo que King's —como Oxbridge en general— ha perdido contacto con las suyas"); entiende el actual florecimiento de los colegios privados como la consecuencia lógica del erial en que el igualitarismo socialdemócrata ha convertido la enseñanza pública; lamenta la pérdida generalizada de las habilidades retóricas ("la prosa de muy baja calidad de hoy es indicativa de inseguridad intelectual; hablamos y escribimos mal porque no nos sentimos seguros de lo que pensamos y nos resistimos a afirmarlo de un modo inequívoco") y abomina de la pansexualidad contemporánea ("la sexualidad es tan deformante cuando nos obsesionamos con ella como cuando la negamos"), entre muchas otras críticas.
Es especialmente duro con el mayo del 68. Se recrimina: "A pesar de nuestras grandilocuentes teorías sobre la historia, no fuimos capaces de darnos cuenta entonces de que nos hallábamos ante uno de sus momentos cruciales". Se refiere a Praga y a Varsovia, en los meses del verano de 1968, no a París, donde estuvo, y que desdeña.
No hay, sin embargo, reproches a su vida personal. Se muestra satisfecho de sus divorcios, de haber ayudado a abortar a un amigo o de su agnosticismo. El gran historiador que fue Tony Judt ve claramente los errores sociopolíticos de su generación, y es más indulgente con su intrahistoria. Pero en todo caso, estamos ante un primer impulso en la deconstrucción del mito progresista; escrito, además, con excelente prosa, inteligencia desbordante y emoción contenida. Se puede pedir más, pero esto es mucho más de lo que cabía esperar.

6 comentarios:

Dal dijo...

Sí, es un gran libro. Me alegro de que te haya gustado y gracias por la estupenda reseña.

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias a ti, Dal. Lo mejor de la reseña (la conexión Ginzburg) es tuya, por cierto. Otra cosa que te debo.

Claudio Martinez Moeckel dijo...

El libro Posguerra de Judt es fantastico. Te lo recomiendo

Enrique García-Máiquez dijo...

Me lo apunto, gracias Claudio.

Abu Saif al-Andalusi dijo...

DAL es un gran "recomendador" de libros: http://elbaluartedeoccidente.blogspot.com.es/2012/03/el-refugio-de-la-memoria-de-tony-judt.html
Un abrazo
Abu

Balaverde dijo...

Me lo he encontrado este fin de semana en casa de mis padres. Mi madre dice que lo vio recomendado aquí, se lo lleva para leer en el tren y está encantada.