jueves, 15 de marzo de 2012

La misa

Las entradas más mías las han escrito siempre otros blogueros. 

9 comentarios:

ANONIMO dijo...

Gracias Enrique, y muchas gracias a Ángel.

Ignacio Trujillo dijo...

Cuando veo escenas de amor tan grande, siempre me acuerdo de aquellos que abogan por la muerte de los fetos con discapacidad.
¿Vale menos la vida de ese joven minusválido que la mía? ¿Quién puede decidir que yo merezco vivir más que una persona con síndrome de Down? Ejemplos como estos nos fortalecen y nos desarman.

Angel Ruiz dijo...

Muchas gracias, Enrique y los comentaristas.

Anónimo dijo...

Es la cruz como realidad gozosa. y qué bien escrito.
Jilguero

Enrique García-Máiquez dijo...

"Qué bien escrito", efectivamente. Hay dos o tres golpes maestros, y casi invisibles, como corresponden.

Cierto, IT, nos fortalecen y desarman, ¡a la vez!

Enrique García-Máiquez dijo...

Y ante un amor tan intenso y desbordado uno tiene cierto complejo de voyeurismo, ¿no?, pero es uno que nos limpia y nos eleva.

Miguel dijo...

Buen detalle dorsiano y muy buen retweet, Enrique.

Jesús Beades dijo...

Qué bueno, por Dios (nunca mejor dicho).

Enrique García-Máiquez dijo...

Y para seguir insistiendo en lo buena que es la entrada como entrada, qué bien queda y hace que haya sido el final de una serie de fotos de un paseo casi suburbial y de "finde". Las teofanías ocurren así mismo. Así es.