viernes, 16 de marzo de 2012

33 del Paraíso



La entrada es libre.
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La primera prueba de que entramos en otra dimensión es que el siglo XX está representado por sus santos. “Qué época tan maravillosa!”, exclamarán, ingenuos, los santos medievales.
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En el Cielo, los más santos atesoran más recuerdos, y más vivos. Tan vivos, tan vivos que el perro de san Roque corretea por entre las piernas de los bienaventurados y alrededor de las rosaledas... moviendo el rabo radiante.
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Los santos lloran de alegría y los pecadores se alegran de llorar.
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No hay problema: los que se aburrirían allí no están allí.
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El Cielo: un tú a tú con todos siempre.
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La lengua oficial del Paraíso es la de fuego.
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Algunas veces nos dolerá algo para que recordemos, en cuanto se nos pase, que estamos en la Gloria.
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Lo que no hay en el Cielo es nada.
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Los ateos se llevan cada dos por tres las manos a la cabeza, y exclaman: "¡Increíble, increíble!". Y los creyentes, igual de atónitos, les responden: "¡La verdad es que sí!, ¡La verdad es que sí!"
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Los relativistas en el Limbo estarán en la Gloria.
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Como los escépticos son irremediables, por allí andan los que niegan la existencia del cuerpo. Los demás los sobrellevan con paciencia a la espera del Juicio Final. (A ver qué se inventan después.)
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Y los hipocondríacos nos preguntamos si, tras la resurrección de los cuerpos, no nos estallará el corazón de gozo.
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Los más paulinos irán por el Cielo advirtiendo, adustos: "¡psch, psch... ni ojo vio ni oído oyó!". Menos mal que san Juan les dirá: "Comprended que otros seamos más figurativos, hombre...". Y como allí hay muchas moradas, pues los inefables tan contentos (y callados) y los visionarios tan dichosos (y locuaces).  
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Si escritos con honestidad, los tratados ateos se salvarán, por supuesto, como literatura fantástica. Las mejores tesis heréticas serán libros de humor. Y tendrán su público.
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La poesía, en cambio, será indistinguible del habla común.
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Pero el best-seller por excelencia es el Catecismo, con todas esas multitudes de chinos, musulmanes, indios y nuevas generaciones de europeos deseando saberlo todo, todo, desde el principio.
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En los corros, los hombres y las mujeres de mundo (diplomáticos, marqueses, empresarios, artistas de éxito y políticos victoriosos) oyen entusiasmados, al borde de las lágrimas, el excitante relato de la vida ordinaria de un alma sencilla.
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Los hombres podremos volar como los ángeles, pero no lo haremos, por puro amor a nuestra condición de hombres.
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Como aquí de la mili o de las oposiciones, allí continuamente contaremos a la mínima oportunidad la experiencia del Purgatorio con pelos y señales a todo el mundo.
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Los que no tuvieron que pasar por eso lo escuchan con santa paciencia, literalmente. Pensando: "¡De buena nos hemos librado, uf!"
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En el Paraíso, un sector productivo en continuo crecimiento y que cada vez ocupa a mayor parte de la población activa es la Teología. Como Dios es infinito, todavía hay muchos delicados silogismos que discutir gozosamente. Los habrá siempre.
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César Vallejo: “Volverán los niños abortados a nacer perfectos”.
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Los divorciados celebran allí por todo lo alto aquello de "hasta que la muerte os separe". Por fin.
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Con los matrimonios felices se hará una excepción, espero.
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El Paraíso será pasear por entre impresionantes vidrieras sin ese molesto impulso idiota de darles una pedrada.
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Allí ya no hay pecados, pero habrá cola para confesarse con el padre Nicolae Steinhardt.
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Uno imagina en el Paraíso la música y la poesía, pero no la pintura ni, mucho menos, la escultura.
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Es raro, porque pintando, al que le guste, uno sí que lo ve.
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Desde luego, en el Paraíso no habrá toros (eso es más del Purgatorio), pero los buenos maestros salen (y entran) a hombros, para regocijo de los ángeles más flamencos.
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La luna es el reloj de pulsera de Dios Padre. Por eso no tiene manecillas.
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Entre salmo y salmo, una acción de gracias a la madre que nos parió. Sin ella, nada de esto hubiera sucedido, ¡nada!, qué vacío.
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Gracias a la eternidad, la Virgen tendrá tiempo para atendernos a todos personalmente. Allí no hay tiempo, lo sé, pero la Virgen sabe que la ternura es el amor a cámara lenta, y se sacará horas de la manga para derrocharlas en atenciones con todos y cada uno.

[¡Para que luego vengan a embobarnos con lo del progreso…! En el siglo XIV Dante escribió los XXXIII cantos impresionantes del Paraíso. Yo, en el 21, estos 33 aforismos. ]

69 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

¿Cómo, cómo lo has hecho? Ya puedes morir, o vivir, tranquilo.
Uno tendría que aprenderse de memoria tus aforismos celestiales para esparcirlos por el mundo entero.

Insuperable.
Celestial.

Gracias.

Dal dijo...

Gracias.

Fernando dijo...

Querido Enrique:

Aunque sólo hubieras publicado este post en toda tu vida, ya quedaría justificada la existencia de Rayos y truenos.

Genial lo de los tratados ateos y los recuerdos del Purgatorio.

Divertidísimo lo de los divorciados.

Y siento lo de los toros, nada es perfecto.

Sí: gracias.

gatoflauta dijo...

"Pero el best-seller por excelencia es el Catecismo, con todas esas multitudes de chinos, musulmanes, indios y nuevas generaciones de europeos deseando saberlo todo, todo, desde el principio". Qué admirable seguridad. Claro que esos "chinos, musulmanes, indios" y demás familia quizá piensen lo mismo de sus propias creencias; a saber, que ellos son los únicos propietarios de la Verdad (con importante mayúscula, obviamente), y los demás también tendrán que ir a beber a su Fuente, la Única (id. id. por las mayúsculas respectivas). Los agnósticos como el que esto firma, en cambio, no; no nos creemos en posesión de ninguna verdad que excluya las otras; o, en la medida en que nos creamos eso, nos la guardamos, como ya aconsejó Machado, y buscamos con el otro una verdad no excluyente, sino acogedora. El problema comienza, me temo, cuando se mete a Dios por medio; todos (chinos, musulmanes, etcétera, y hasta tú y yo) empezamos a pensar que nuestra Verdad excluye a todas las demás, que sólo podrían (o deberían) escucharla embobados, y no sólo aquí, sino en el Más Allá. Claro que esa posibilidad puede que arregle muy bien las cosas allí; pero aquí no promete sino enfrentamientos entre verdades pretendidamente absolutas que, por serlo, no estarán dispuestas a ceder un solo palmo de terreno. De donde las perspectivas a corto plazo resultan, como se ve, más bien melancólicas...

Raquel dijo...

"La poesía, en cambio, será indistinguible del habla común..."

Y, entonces, nos entenderemos y no tendremos que preocuparnos de aclarar, matizar, rectificar...

Así, ¡qué ganas de llegar!

Anónimo dijo...

Entrada encantadora y asombrosa. Añado un matiz algo pedante: Creo que el algo que dolerá a los bienaventurados para que valoren dónde están sería el recordar “esta vida”, cuyo sentido ¿no será ése?
Jilguero.

Enrique García-Máiquez dijo...

Hombre, Fernando, la existencia de RyT la justifican vuestras generosas visitas. Pero pones un dedo en la llaga gloriosa: el paraíso es la gran justificación de cualquier vida.

Lo de los recuerdos del Purgatorio creo que es una broma para opositores. Me hace especial ilusión que te guste.

En relación a los toros, lo que no es perfecto es el escritor de aforismos. En el Cielo no los echaremos de menos porque tendremos, para jolgorio de ángeles flamencos, la sensación unánime de puerta grande, que es la clave.

Gracias, Gatoflauta, me has regalado un nuevo aforismo: "El limbo es el paraíso de los relativistas", que me gusta mucho. A ver cuál echo al purgatorio para hacerle sitio...

Me regalas, Raquel, una definición de poesía: el habla inexplicable, porque está clara o más, porque es luz. Una definición inalcanzable, al menos aquí.

Hay un poema de Auden que yo aprecio muchísimo, Jilguero, que va por ahí....

Y a todos, gracias. Con vosotros, se está en la Gloria.

cb dijo...

Qué hermosura.
Esas lágrimas de alegría de los santos, sólo por el gusto de que Dios las enjugue.
Genial la biblioteca de la risa, seguro que está hasta arriba de libros tronchantes (ya lo dice el Talmud, que el hombre piensa y Dios se ríe).
Y la poesía indistinguible del habla común. Por fin, qué alegría.
Muchas gracias.

Balaverde dijo...

Excelentes 33.

Qué ironía de la vida que consignes la segura presencia de chinos, musulmanes e indios en el Paraíso, y venga un contemporáneo relativo a reprochártelo.

Un árabe encontró al Profeta y le dijo: «¡Oh,. Apóstol de Dios! Me gustan los caballos. ¿Hay caballos en el
Paraíso?» El Profeta respondió: «Si vas al Paraíso, tendrás un caballo con alas, y lo montarás e irás donde
quieras» El árabe replicó: «Los caballos que me gustan no tienen alas»
Thomas Patrick Hughes, A Dictionary of Islam (1935)

(No conocía el poema de Auden ni tu increíble traducción)

Enrique García-Máiquez dijo...

Qué gracia lo de la ironía, BV.

Y qué bueno lo de los caballos sin alas. No lo sabía, pero se ve que en el Cielo, lugar de justicia, alas habrá las justas.

Enrique García-Máiquez dijo...

Ah, ya está. El último, que no era un aforismo celestial, sino más bien terrenal y melancólico, lo he convertido en coda y lo he encorchado, y ya tengo de nuevo 33, contando con límbeo que mi inspiró Gatoflauta.

Marcela Duque dijo...

Fernando no exagera en absoluto. ¡Menuda entrada! Todo un estallido de gozo. Por un instante me he sentido en la gloria. Viéndolo todo con absoluta claridad.
Me quedo con todos, los 33, pero el del "tú a tú con todos siempre" es el resumen perfecto de mi esperanza.
¡Gracias!

María dijo...

Además de todos los demás me quedo con estos cuantos:
los que se aburrirían
los hipocondríacos
los hombres y las mujeres de mundo
los niños abortados
Y el padre Nicolae Steinhardt

Magnífico Enrique. Una gloria de post.

gatoflauta dijo...

Me alegro de que mis palabras hayan servido de inspiración a EGM. Y le doy las gracias por buscarme un sitio en su Limbo, donde sin duda me encontraré con Antonio Machado ("¿Tu verdad? No: la Verdad, / y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela"), y otros relativistas. Como se ve, los católicos, al menos en la idea que de ellos se muestra por aquí, no tienen necesidad alguna de "ir a buscarla". Ya la han encontrado. Y lo mejor que podemos hacer los demás es leer (y aceptar) el Catecismo, donde se contiene toda, todita, toda. ¡Hay que ser tonto, además de malo, para no tomarse ese pequeño trabajo, que nos libraría para siempre de la incomodísima búsqueda machadiana! Pero qué le vamos a hacer: algunos nacimos así, "relativistas" por vocación, es decir, poco inclinados a aceptar las Verdades Absolutas (o, mejor, el carácter absoluto de las verdades) del credo que se proponga. Nos perderemos el Cielo (siempre nos quedará el Limbo; gracias), pero haremos de la tierra un lugar un poco menos inhabitable, evitando en lo posible el enfrentamiento entre quienes, inspirados (según ellos) por Dios en persona, pero de modo distinto y hasta contradictorio para cada uno, no están dispuestos, como ya dije, a ceder en nada. Esas Absolutas Intolerancias pueden estar bien para el Cielo, o para una cierta idea de él que yo afortunadamente me perderé; no para esta mísera tierra, donde tenemos que convivir todos, incluso aquellos que, creados por alguno de esos dioses (¿por quién si no?), no lo reconocen o incluso lo niegan. Es decir, todos los creyentes respecto a las creencias distintas de la suya, sin ir más lejos.

Juan Ignacio dijo...

Genialísimo ese de:
"Los ateos se llevan cada dos por tres las manos a la cabeza, y exclaman: "¡Increíble, increíble!""

Balaverde dijo...

Gatoflauta, vuelve a leer lo que dice Machado, a ver si lo entiendes.

Enrique García-Máiquez dijo...

Primer aforismo, para una serie que no quiero escribir:

Nadie los mandará al infierno, pero ellos se lo hacen alrededor..

José Luis Piquero dijo...

Muy bonito para el catecismo de los niños: los matrimonios se juntan felices, Dios mira su reloj, la Virgen hace funciones de relaciones públicas... Me recuerda los folletos que nos repartían los testigos de Jehová y que representaban a hombres de todas las razas en una gran pradera cuyos árboles daban unas manzanas como calabazas de grandes y ellos acariciaban la cabeza a mansos y ronroneantes leones.
Gran teología no se puede decir que sea. Algo kitsch y tal... Pero gracias por el intento. ¿Hay algo más convincente o podemos seguir con nuestra sosegada felicidad atea?
Sin acritud y con afecto y un abrazo:
JLP

gatoflauta dijo...

Sí, oiga, sí que lo entiendo: habla, repito, de "buscar" juntos la verdad. Cosa que no necesita quien no tiene más que abrir el Catecismo y leerlo (por cierto, ¿cuál de los muchos que sucesivamente han existido? Porque las definiciones, por ejemplo, del infierno, ¡han cambiado tanto!). Respecto al comentario de EGM, gracias, aunque esperaba de él algo más (y menos resentido) que esa salida de pata de banco. Yo no sé si él cree que un musulmán, un budista, un judío, etcétera, que lo sean sinceramente compartirán esa imagen suya del cielo, como lugar donde se reciben (y solicitan apasionadamente) clases de catecismo católico; o si cree que todos ellos, creados por Dios (como ya recordé) según sus propias creencias, están locos, no tienen derecho a existir o a pensar como piensan, o más sencillamente que "crean el infierno a su alrededor". En fin, se cansa uno de intentar razonar con quien evidentemente, desdeñando ese camino tan largo, prefiere métodos más expeditivos. No verá (ni Balaverde, ni otros) que yo desprecie sus convicciones, o utilice el ataque personal para defender las mías. Pero, sin duda, también eso será atribuible a mi "relativismo". Donde esté un buen martillo de herejes...

Enrique García-Máiquez dijo...

Es una salida de pata de banco, Gatoflauta, pero no soy yo el que se sale, creo.

La entrada del Paraíso es libre, pero no le pareció bien no sé qué del catecismo. Tampoco el Purgatorio como unas oposiciones. Le ofrecí el Limbo, pensando en su comodidad y en la de su verbo vaporoso. Tampoco le gustó. Deja usted pocas opciones. Y la nada me parece demasiada crueldad, pero bueno, venga, la nada.

Todo lo cual me ha recordado, por cierto, esa anécdota de Muñoz Seca. Este epitafio final quizá sí le convenza:

Flotando sus almas van

por el éter débilmente,

sin saber que es lo que harán

porque desgraciadamente

ni Dios sabe donde están
.

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias, J. L. Piquero. ¿Cómo me lo voy a tomar con acritud si estamos de acuerdo? La nota final, fíjate, viene a decir lo mismo que tú. ¿Algo más convincente? Los XXXIII cantos del Paraíso.
Eso sí, intenciones catequéticas no tenía, lo he escrito por puro gusto, y tu felicidad atea sosegada es algo que yo no querría perturbar y la entrada (sube ahora hasta el 1 aforismo) es libre.

Si por allí no nos vemos, aprovechemos de vernos por aquí. Gracias mil por la visita.

Alejandro Martín dijo...

Magnífico, Enrique. Eres genial.

Balaverde dijo...

Gatoflauta, no es que Ud. haga gala habitualmente de una provechosa y clara comprensión de sus (muchas, presumo) lecturas.
Pero aducir esos versos de Machado para apuntalar su dogma relativista, me parece que es evidenciar una comprensión lectora muy pobre.
Se me ocurre, no lo sé, que cuando el poeta rechaza "tu verdad" (la verdad de cada uno) e invita a buscar "la Verdad" (con mayúscula, amigo Gatoflauta: eso que a Ud. le repatea tanto en otras ocasiones y que hoy se come de rondón), lo que hace precisamente es desrelativizar la verdad.
El segundo de sus errores consiste en pensar que "buscar la verdad juntos" es llegar a un acuerdo sobre lo que es la verdad. Dos amigos salen a buscar un tesoro: pueden cavar donde está, o donde creen que está, o donde les dice el mapa que está. Lo que está claro es que no porque se pongan de acuerdo en cavar en Hermosilla con Velázquez, el tesoro aparecerá en esa intersección.
Todo esto es bastante obvio.
Dice Ud. que se cansa de intentar razonar. Yo creo que no ha empezado.

Angel Ruiz dijo...

Nunca me imaginé que esta entrada le fuese a disgustar a nadie.

Al menos me sirven esos comentarios para entender por qué cuando los grandes medios de comunicación ponen dibujos del cielo recurren siempre a la gente con alitas, en camisón y tocando eternamente la aburrida lira: ya se ve que el tema del cielo es un acuciante problema, hasta una bofetada, parece, para algunos. Solo sería posible un cielo imaginado por esos comentaristas, en el que no entrasen los chinos (no sé por qué), con varios niveles de 'verdad' y sin nada que tenga que ver con la felicidad, que parece que el tal Piquero identifica con los Testigos de Jehová.

Y luego, que eso de "Déjame en paz /que no me quiero salvar / que en el infierno no estoy tan mal" de Víctor Manuel resulta que hay gente que lo piensa. Si les dices: eh, que podemos ir todos, que va a estar muy bien, se cabrean, como si les insultaran. Pasmoso. Menos mal que empezaste, Enrique, con lo "la entrada es libre", que si no, hasta puede que te hubiesen denunciado por "imponer tu agenda".

Y también entiendo ahora por qué el otro día decía no sé qué ONG que había que prohibir la Divina Comedia, justo ahora que empiezo yo a leerla, (con un empujoncito de un consejo de Gatoflauta en este mismo blog, que ahora no sé entonces cómo la lee sin cabrearse cada dos líneas).

Y ahora entiendo mejor también por qué Platón termina la República con un mito escatológico.

gatoflauta dijo...

En fin, no podrá quejarse EGM respecto a que mis intervenciones no animen el cotarro. No podría contestar a todas las que me aluden; sólo diré que agradezco a Balaverde la contención que muestra en su tono, tan rara en él, y que explico a Ángel Ruiz que Dante no me cabrea nada por muchísimas razones, entre otras porque ni buscándolo con lupa he encontrado en él la idea de que yo, por el simple hecho de no compartir ciertas ideas y de exponer ese desacuerdo lo mejor que sé, y siempre desde el respeto al otro, "cree el infierno a mi alrededor". Me parece del todo claro que esa frasecita de EGM es lo único que de verdad, en esta discusión que bien podía ser amigable, pasa de largo cualquier límite racional; pero no puedo decir que me sorprenda que ni una sola persona la critique, mientras no faltan quienes señalan su desacuerdo conmigo. Mentiría descaradamente si lo dijera. En fin, tiene razón Piquero cuando dice que no es buena teología (seguramente tampoco lo pretende), pero al menos se podían guardar un poco las formas. ¿Se imaginan EGM y sus jaleadores qué les parecería que fuese yo el que le hubiera acusado a él de "crear el infierno a su alrededor"? (No se preocupen, que semejante posibilidad está excluida por definición; antes de cometer semejante desatino, simplemente me callaría. Siempre es bueno recordar aquello de que "si lo que tienes que decir no es mejor que el silencio, más vale que no lo digas"). Si EGM está seguro de que su burrada cumple la condición, allá él; por mi parte, repito y termino, no creeré jamás que ni él ni nadie, por el solo hecho de no pensar como yo, "creen el infierno a su alrededor". Esas vociferantes burradas me parecen tan lamentables como inútiles.

cb dijo...

"Los agnósticos como el que esto firma, en cambio, no; no nos creemos en posesión de ninguna verdad que excluya las otras; o, en la medida en que nos creamos eso, nos la guardamos, como ya aconsejó Machado, y buscamos con el otro una verdad no excluyente, sino acogedora"
Dejando aparte el tema de la falta de comprensión lectora de Machado, o de su manipulación, todo el resto es para hartarse de reír, o llorar.
Pero como tiene este señor , que es un intolerante de manual, que va de casa en casa ajena pretendiendo cerrar la boca a todo aquel que se atreve a profesar una fe que él no comparte, la desfachatez de hablar de una "verdad no excluyente", o de proponerse como modelo de tolerancia? ¿Como tiene tan poca capacidad de autocrítica para hablar de vocación de relativismo cuando lo suyo es vocación de mordaza? ¿o para hacer apostolado de una vida acogedora y amable sobre la tierra, o del entendimiento entre los hombres, cuando entra como entra por aquí y por allá, a la caza, siempre dando lecciones, escupiendo suficiencia y pretendiendo imponer su tópico, pobre y absolutamente excluyente discurso de la verdad de la no verdad? ¿Cómo no se le cae la cara de vergüenza cuando habla de "evitar enfrentamientos", si no puede vivir sin dos o tres al día?
El problema comienza me temo cuando a alguien le sacan de quicio todos los que no son de su cuerda.
Vamos a ver, sr. gatoflauta, ¿trata alguien de imponerle a usted algo, le persiguen para convencerle de nada? Pues deje vivir en paz, sea usted un poco acogedor y amable, hombre, y no vaya de victima ofendida mientras reparte coces.

Balaverde dijo...

"Desde el limo exclamaban: Triste hicimos]
el aire dulce que del sol se alegra,
llevando dentro acidïoso humo] tristes estamos en el negro cieno"

Comparto la perplejidad de Ángel. El comentario de Piquero es una parida bastante desagradable. Sin acritud, sin afecto.

Enrique García-Máiquez dijo...

Creo, con Ángel, que los comentarios han sido sorprendentemente clarificadores. Él lo explica mejor, porque mis mejores comentarios los han escrito siempre otros comentaristas.

Creo con CB que eso, exactamente.

Creo con Balaverde que lo de la comprensión lectora de GF tiene que hacérselo mirar. ¿No resulta ahora resulta que lee a Dante sin problemas de conciencia ningunos? ¡Pero si Dante escribió la Divina Comedia para removernos la conciencia a cada paso en el infierno y en el Purgatorio! Qué maravillosa cita la de BV, por no ir más lejos y para que no perdamos nosotros tampoco la alegría.

Y creo con Gatoflauta que no me merezco a mis jaleadores. Nunca les podré pagar cómo jalan de mí hacia arriba y en todos los órdenes. Muchísimas gracias a todos.

José Luis Piquero dijo...

Bueno, qué afán por hacernos entrar, que si la entrada es libre, etc... ¡Si es que no queremos! Lo malo de los cristianos es que todos están convencidos de que en el lecho de muerte nos convertiremos. Bueno, alguno hay. Pero va a ser que no cuela.
Cambio el chip, puesto que no te gusta la comparación con los testigos de Jehová. Tus aforismos me recuerdan esos chistes sobre el Cielo que salían en el Selecciones del Reader's Digest y que no sé si se titulaban "Humor celestial" o algo así. Se trataba de una visión amable y angélica del Cielo, con humor, para mostrar lo mundanos y atrevidos que eran. Siempre con respeto y siempre un humor digamos ligero, de palmadita en la espalda entre alumnos del seminario.
Balaverde, que poca caridad por su parte, hombre. Quiérame, que soy su prójimo. Equivocado pero prójimo.
Ah, enhorabuena por acoger las críticas (esto va en serio).
Un abrazo.
JLP

Jesús Sanz Rioja dijo...

"No hay sino postrarse de hinojos y adorar", como dijo alguien de Lope.

Jesús Sanz Rioja dijo...

Algunos comentarios me dejan perplejo. Cuando uno busca, ¿no es para encontrar? Las dudas, ¿no son para resolverlas?

Angel Ruiz dijo...

El tal Piquero debe de ser un Nietsche y un Celine y un Bernhard y un esprit fort.
A la vez hace una comparación de pura mala baba (o quizá no controla lo que dice) con el Reader's Digest que solo le deja a Enrique la alternativa de batirse en duelo.
Y qué conmovedora llamada a la mansedumbre 'cristiana'. Muy cómoda cuando uno queda en evidencia.

gatoflauta dijo...

Gracias a "cb" por lo de "intolerante de manual"; entiendo que se tratará de un manual de primeros auxilios, visto el modo en que me han tratado aquí, y que se solidariza conmigo. Gracias.

Dice también, de todos modos, que "voy de casa en casa ajena pretendiendo cerrar la boca a todo aquel que se atreve a profesar una fe que no comparto", y todavía, por si quedaran dudas, que "lo mío es vocación de mordaza". Sin duda será por mis graves limitaciones intelectuales el que no vea dónde o cómo ha sucedido cosa tan terrible; le agradecería que me lo hiciera ver. Porque una cosa es epxresar una opinión disidente (lo cual me parece del todo legítimo), y otra, tan distinta como grave, pretender impedir a quien no esté de acuerdo conmigo el ejercicio de su derecho a expresarse.

No sólo no soy consciente de haber cometido semejante transgresión, sino que en otros foros (no en éste, donde no hace falta) he defendido más de una vez a los creyentes ante quienes les acusan de retrógrados o de, sencillamente, tontos. No es la primera vez que, al respecto, recuerdo unas palabras de Luis Cernuda que me complace repetir aquí, referidas al admirabilísimo San Juan de la Cruz: "un alma que pocos han sido dignos de seguir, fuese sólo con los ojos y desde abajo, en su vuelo real".

En cambio, lo que aquí (y en otros sitios) se ha dicho de mí por parte de ciertos creyentes, ¿le parece muestra de tolerancia? Por limitarnos a la situación presente, ¿qué de peor podría haberse dicho, por ejemplo, de Hitler que acusarle de "crear el infierno a su alrededor"? ¿No es ésa, en cambio, una barbaridad injustificable?

Pero en fin, no sigo; me temo que es inútil. Yo seguiré creyendo que la fe religiosa, que yo no comparto, es sin embargo (cuando es sincera y honda) una cosa realmente admirable. Y, me temo, seguiré creyendo también que en algunos creyentes (no en todos, por fortuna) se acompaña de una intolerancia a prueba de razones, a prueba incluso de buenos modales. Y que los creyentes sinceros en fes distintas de la católica no acertarán a imaginarse el cielo como un lugar donde se buscan apasionadamente clases de catecismo católico, y que tienen perfecto derecho a no imaginárselo así. Si todo eso es ser "intolerante de manual", entonces no cabe duda: lo soy, aunque sin percatarme en absoluto de ello. Pido perdón por esa atrocidad involuntaria, y prometo indagar más diligentemente que hasta ahora en mí mismo para intentar averiguar dónde narices se esconde, que no la veo; porque parece necesario, para corregirse, empezar por saber dónde está el problema.

No diré en cambio, y termino, que algunos términos empleados aquí a mi respecto sean o no muestra de esa intolerancia de que se me acusa; creo que es evidente por sí mismo lo que son, y que es inútil que yo trate de aclarar nada a quienes, "por voluntad o por destino" (malcitando a Rosales), decidan no verlo.

Enrique García-Máiquez dijo...

Vaya, Ángel, no me había tomado yo tan en serio lo de Piquero. El duelo ni se me había pasado por la cabeza. Pensé: "Bueno, a ver si algún día veo esa sección en algún Reader's Digest". Y a correr.

Anónimo dijo...

Pues a mi me alegraste el día de ayer y el de hoy. Con tu permiso copio y pego para mandarlo a los amigos. Muchas gracias
Meg

José Luis Piquero dijo...

Amigo Ángel: todo eso del duelo lo pones tú. Parece que algunas cosas cuestan trabajo de digerir, desde la "mansedumbre cristiana" o desde cualquier otro lugar. ¿Cuántas evidencias aguanta tu fe?

Enrique García-Máiquez dijo...

JLP, qué pesadez, ¿no? Son las evidencias las que soportan nuestra fe, pero en cualquier caso ¿no eras tú el que pedías que te dejáramos con tu sosegada felicidad atea? ¿Qué tal si nos pagas con la misma moneda? Y quedamos en paz y tan contentos cada uno en su casa y Dios en la de unos.

Dal dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Muchas gracias D. Enrique,

JyY

José Luis Piquero dijo...

Touché. Creía que polemizábamos por puro gusto de hacerlo y nos enfadábamos en broma. No molesto más.

Enrique García-Máiquez dijo...

Muy delicado por tu parte, José Luis. Gracias.

Abrazo.

Adaldrida dijo...

Me voy unos días, ¿y qué encuentro...?
Enrique, te sales, y nos vas a ayudar taaaanto...

Gracias, sí.

AFD dijo...

¡Cuantos comentarios! Por mi parte tengo admirar a gatoflauta por su persistencia. Casi me recuerda a los personajes de Flannery O'Connor, que al renegar tanto de Dios no hacen sino buscarlo. Como Hazel Motes... Sólo espero que nadie acabe sacándose los ojos. Fuera de broma, visto de lejos, —y como escritor de cine y TV que soy— es casi seguro que un personaje que discute y/o ataca algo con tanta dedicación, se siente inconscientemente atraído por eso que ataca. La versión más fácil es la de los machos machos que atacan la homosexualidad y acaban "saliendo del clóset", como el militar en "American Beauty". Pero el caso de los ateos o humanistas que atacan la religión es más sutil y más interesante. Al final, algunos de ellos nos van a salir más papistas que el Papa.

Ignacio Trujillo dijo...

! Que tute de leer! Ha sido muy entretenido y a la vez pasmoso. Estos aforismos, son geniales, inteligentes, con su punto de ingenuidad, humor y, por supuesto, nada pretenciosos. Deben leerse como lo que son, un divertimento con su carga de fe e ironía. No son ni críticos, ni corrosivos, ni cínicos, ni excluyentes. Se nota que Enrique con ellos no pretende convencer a nadie sólo alegrarnos un poco el día (que no es poco). Pueden ser leídos tanto por creyentes como no creyentes sin dejar de sonreír, los unos porque saben que es verdad y los otros porque dirán: ¡qué gracioso lo que piensan esta gente! ¡Pero en ningún caso ofenderse! ¿De qué? ¿De que alguien crea que hay un paraíso al que van a ir la buena gente, tanto moros como cristianos…?
Pues para que lo sepáis todos los que tantos os lleváis las manos a la cabeza indignados: si sois buenos Allí no vamos a ver, ¡¡¡y eso es lo que hay!!!

Corina Dávalos dijo...

Espectacular... sin palabras.

Ignacio Trujillo dijo...

Quise decir: Allí nos vamos a ver

gatoflauta dijo...

Para AFD: gracias,en primer lugar, por la buena intención de sus palabras, pero se equivoca; yo ni reniego del cristianismo (ni de ninguna religión), ni mucho menos lo ataco, como quizá debería haber comprendido si leyó lo que decía acerca de San Juan de la Cruz.

No es, por lo demás, el único cristiano que cuenta con mi rendidísima admiración. Limitándonos sólo al terreno artístico, las artes que más me interesan son probablemente, y por este orden, la literatura (particularmente la poesía) y la música. Y, en ambos, mis máximas admiraciones son para dos cristianos tan indudables (y para quienes su creencia tuvo una importancia tan decisiva en su obra) como Dante y Johann Sebastian Bach, quizá el poeta y el músico más grandes que hayan existido nunca.

Pensando y sintiendo así, ¿cómo demonios, con perdón, podría yo ser anticristiano? Que haya recordado que un creyente no católico difícilmente se sentiría a gusto en el Paraíso que EGM nos pinta, atiborrado de gustoso catecismo (¿y de cuál, por cierto, como ya pregunté?), sólo significa lo que dice: que probablemente (seguro) creyentes de otros credos tendrán una idea distinta, y todo el derecho a tenerla. Y eso no es ser anti-nada, todo lo contrario: es más bien ser favorable a demasiadas cosas -si es que eso es un defecto.

Cualquier cristiano cuenta, por mi parte, con todo el respeto a su fe; y algunos, con una admiración del todo sincera por su modo de vivirla. Que yo no sea del grupo no quiere decir que tenga nada en su contra: el Dios en quien no creo me libre.

Y, por cierto, no soy "relativista", si eso quiere decir que, en lo personal, todas las convicciones me dan lo mismo. Tengo ciertamente mis ideas, como las tenía por ejemplo Cernuda (nada transigente en ellas), lo que no le impide escribir, en el "Díptico español" de su último libro, "Desolación de la Quimera", aquello de "tolerante de lealtad contraria, /
según la tradición generosa de Cervantes". Que uno acepte y defienda el derecho de otros a tener convicciones distintas de las propias no quiere decir que no se tengan unas propias, como Cernuda las tenía; quiere decir que se es demócrata, nada más. No espero que en esto no coincida con, al menos, la mayoría de los que aquí me lean, sino todo lo contrario: supongo que ellos lo serán también, y que, sobre esa base (al menos así lo quisiera), podremos entendernos.

Corina Dávalos dijo...

Hasta ahora no había leído los comentarios, estaba redisfrutando de los 33. Ya se ve que la Verdad y las dificultades humanas, de creyentes y no creyentes, para alcanzarla es algo tan hondo que ha encendido una discusión muy amena. Y cómo no, Dios, que a nadie deja indiferente. Mira que podrían haber saltado los "diplomáticos, marqueses, empresarios, artistas de éxito y políticos victoriosos" o también algún hipocondriaco para atizar en lo que les toca. Pero es que no toca tan hondo. Creo que, argumentos aparte, lo mejor de esta discusión es precisamente el centro de la discusión. Ese es el misterio, creyentes o no creyentes, el interés por Dios y su relación con la Verdad y con cada uno es lo más evidente. Será divertido ver todo esto desde el final. A cada uno dede el que le toque. La entrada es libre, no sólo al Cielo.

Anónimo dijo...

De ser yo ateo o agnóstico me conmovería profundamente el afán de la gente religiosa por hacerme partícipe de la felicidad que tiene y que espera.

Jilguero

gatoflauta dijo...

Yo agradezco ese afán que destaca Jilguero, aunque no sé si lo vería tan bien si fuera yo quien intentase convencer de mis propias ideas (que a fin de cuentas me convencen más, por eso son las mías) a quien se me pusiera a tiro. No se preocupe, no es el caso: mi afán proselitista es nulo. En todo ídem, creo que la gente decente, tenga o no fe religiosa, tiene posibilidades de salvarse (de esa salvación en la que yo no creo), según me parece que la propia Iglesia Católica admite. Y yo procuro serlo, decente, aunque sé bien que ése es más un ideal inalcanzable (o sólo ocasionalmente alcanzable) que otra cosa. Pero no pierdo la esperanza de que por allá, quiero decir por Allá, nos veremos. Aunque siempre se me podría objetar que cómo narices va a perder uno algo que no tiene. Y es que somos así de contradictorios; al menos, yo lo soy.

Adaldrida dijo...

Yo, como Corina, no había leído los comentarios...

Me parece que Cb, a la que admiro, se ha equivocado aquí llamando mordaza e intolerante a Gatoflauta, que al menos en mi blog siempre se ha mostrado educadísimo y dialogador, incluso caballero andante.
Y eso que no estoy para nada de acuerdo con lo que dice en esta ocasión, pero lo cortés no quita lo valiente. Gatoflauta es un conversador de manual.

Enrique García-Máiquez dijo...

Pues yo, querida Adaldrida, creo que CB está tan ponderada y perspicaz como siempre.

gatoflauta dijo...

Supongo, pues, por lo que dice EGM, que está de acuerdo en lo de la intolerancia y la mordaza, referidas a mi humilde persona. Quizá estaría bien que explicara en qué ocasión (u ocasiones, si son varias) he intentado yo impedirle, a él o a alguien a quien él conozca, el libre ejercicio de su derecho a opinar, cosa que yo no creo haber hecho jamás. Porque, como ya dije, no hay que confundir el disentimiento (legítimo) con la censura (inaceptable). Y yo creo haber practicado el primero, nunca la segunda. Ni sé cómo podría haberlo hecho, incluso aunque lo deseara, que no es el caso.

Y gracias a la amiga Adaldrida por sus palabras, tanto más meritorias cuanto que, como habrá visto, se oponen a la opinión que aquí parece generalizada. No se oponen en cambio a los hechos (así lo creo, y así lo deseo). Pero eso, a veces, y no por suerte, parece que importa menos.

ANONIMO dijo...

El ilustrado, ilustre e iluminado Gatoflauta no se entera... o no quiere enterarse( lo que sería realmente preocupante: un comentarista tan leído, tan culto, tan tan...)
Nadie aquí le está intentando convencer de nada. Lo que Jilguero explica tan bien -que hasta yo entiendo- es que los cristianos comparten, queriendo hacer participes a los demás, el gozo y alegría de su fe en Dios y en la resurrección, sin imponer nada a nadie y eso es digno de agradecer.
Y, por favor( con permiso de Enrique) no sea usted más pesao, abra su propio blog, página web o lo que le venga en gana, le aseguro que ninguno de los que leemos a Enrique entraríamos a molestar.

gatoflauta dijo...

El Anónimo (no es el primero) me sugiere delicadamente que me vaya. Es curioso que, a pesar de esa invitación insistente (ya digo que no es el primero), el censor sea yo. Sin duda, como él mismo dice, es que no me entero; yo creía todo lo contrario. Mis limitaciones intelectuales son indudablemente mayores aún de lo que imaginaba (y puedo jurar que ya las creía grandes). Lo único que no entiendo es que, siendo así, se le den tanta importancia a mis tonterías. Si uno es tonto, ¿qué ha de decir, en efecto, si no tonterías? Un poco de esa famosa caridad cristiana hacia quien evidentemente no puede dar más de sí no estaría de más, siendo así, en un caso como el mío, ¿no?

AFD dijo...

He de darte la razón, gatoflauta, en lo del catecismo. Yo creo que ni en el tierra ni en el cielo le voy a tener mucha paciencia a los bestsellers. Por cierto, a diferencia tuya, prefiero por mucho las intuiciones cristianas en Homero, que la poesía católica de Dante. Quizá si Enrique se animara a esa traducción en endecasílabos blancos, cambie de opinión, pero así las cosas, mi Biblia en literatura seguirá siendo la Ilíada. Aunque me imagino que el cielo mi italiano será impecable. Pero también mi griego.

ANONIMO dijo...

Que se vaya no, don Gato, por Dios. Que su mayido no sea tan estridente ni tan pedante, o al menos tenga usted a bien un poco de consideración ( caridad cristiana me hubiese gustado poder decir) hacia el prójimo y abreve... perdón, abrevie.

gatoflauta dijo...

Dice el DRAE sobre "pedante": "Engreído y que hace inoportuno y vano alarde de erudición, téngala o no en realidad". No creo, honestamente, que sea mi caso; si me equivoco y lo es, pido desde luego perdón a quienes hayan tenido que sufrir mis "alardes". Son cosa a la que no tengo ninguna simpatía. Respecto a Dante, para gustos se pintan colores. A mí me parece, como ya he dicho, quizá el mayor poeta que haya vivido. Y lo disfruto muchísimo, y sin envidia: uno no puede envidiar, desde su mera altura humana, la del Everest. Sería completamente absurdo.

Balaverde dijo...

Querido Gatoflauta, le da usted un alcance al DRAE que no tiene. El DRAE no tipifica las conductas: no es el Código Penal. Entró aquí haciendo un inoportuno alarde de erudición pretendidamente machadiano. Luego ha seguido contándonos todo lo que lee, lo que no hace sino evidenciar lo poco que le aprovecha. Le han llamado "conversador de manual", acepte que le diga con cariño que es un pedante de tomo y lomo. Reconozcámoslo, 57 comentarios, y los más pedantes somos Ud., yo, y el de las intuiciones cristianas de Homero.

Enrique García-Máiquez dijo...

El de las intuiciones cristianas de Homero, reconozcámoslo, se marca un punto con eso de que no le van los best-sellers. Ahí me ha dado con todo el catecismo en la crisma... y con toda la gracia.

Balaverde dijo...

Desde luego, a mí todo lo que ha dicho AFD me parece inapelable y muy gracioso. He resaltado lo de "intuiciones cristianas" porque me parece que es una expresión ciertamente pertinente y entiendo lo que quiere decir, pero si lo piensas, es muy inexacta.

Enrique García-Máiquez dijo...

Tu comentario sí que era inapelable. Sólo pretendía, aprovechando la ocasión, decir touché por el best-seller.

AFD dijo...

Querido Balaverde, lo de las intuiciones cristianas en Homero lo he tomado de Simone Weil, sobre todo, como una atención a Enrique; para ser más o menos congruente con el tema paradisíaco de la entrada original, digamos. En realidad, para mí la Ilíada es la suma y perfección de la poesía y la ficción incluso libre de todo cristianismo. Por otro lado, ser o no tachado o elogiado de pedante, tampoco me quita el sueño. Siempre y cuando se nos reciba por lo menos en el limbo. O en el purgatorio... pero cuidado con obligarnos a leer best-sellers como penitencia, ¡eh!

Balaverde dijo...

Apreciado AFD, haces bien en no desvelarte con mis palabras. Me he revuelto contra las homéricas "intuiciones cristianas", pero desde el punto de vista de la revelación estoy dándome cuenta de que no es una expresión tan mala como creía.
Podría ser peor la penitencia: podrían hacerte leer a Javier Marías.

gatoflauta dijo...

Ya somos dos, los que no perdemos el sueño por el hecho de que nos motejen de pedantes. Y, en efecto, no creo que el DRAE sea el Código Penal (Dios nos libre), sino sólo algo a lo que remitirse para evitar hacerlo a una opinión puramente personal que sería, me temo, aún más discutible (y discutida). No creo que hacerlo sea un alarde de pedantería, ni de ninguna otra cosa: cualquiera que lo desee lo tiene a un click. (De hecho, por eso lo prefiero a otras fuentes de más difícil consulta, para que quien lo desee pueda comprobar que no me invento las citas). Y debo decir, para acabar de liarla, que aunque soy poco lector de novela, he leído por ejemplo "Vidas escritas" de Javier Marías con no poco placer. Pero en fin, como ya dije, para gustos se pintan colores.

ANONIMO dijo...

Balverde, hay otra penitencia mucho mayor: obligar a leer todos los comentarios de los gatos ( del aflautado y del agorero )

AFD dijo...

Nada más por el gusto de tener la última palabra. Aunque el comentario 66 a una entrada sobre el Paraíso es, ciertamente, un poco macabro.

AFD dijo...

¡Ah! no, el mío será el 67. Y ahora éste el 68. Conmino a todos a que aquí dejemos el asunto.

Enrique García-Máiquez dijo...

Mientras no lleguemos --Vade retro! al 666...