viernes, 9 de marzo de 2012

V V V en WWW (ventana vs. vidriera)


Una crítica muy repetida contra los blogs literarios que se construyen sobre el modelo del género de los diarios íntimos es su descarada falta  de pudor. La privacidad de los autores queda expuesta a los ojos del mundo, nos advierten con gesto adusto. Pero la intimidad es un valor paradójico porque depende de las palabras y los signos que permiten atisbarla o presentirla y que en literatura son, en buena medida, el resultado de un delicado proceso de creación. Eso ha defendido uno desde siempre y Benítez Ariza desde mucho antes en su blog Columna de humo. El otro día me encontré con una defensa más sencilla todavía. Decía un ilustre profesor que la Red ha caído sobre todos y que allí se pescan con facilidad nuestros datos, nuestros currícula, nuestras fotos y nuestra vida. Teniendo la dirección postal, puede verse incluso nuestra casa. De modo que vivimos en un escaparate como ésos de Amsterdam, concluía no muy líricamente. Y todos, no sólo los blogueros. O, me atreví sugerir, los blogueros quizá un poco menos . El blog, que es lo primero que sale de su autor en cualquier búsqueda, es una oportunidad de manejar y colorear, subjetivizándola y matizándola, nuestra intimidad. En el blog,  eres tú el dueño de tus palabras y silencios, de tus enlaces y de tus desentendimientos. La regla de oro de cualquier política de comunicación  es que  la principal fuente de información sobre sí mismo ha de ser uno. Si hemos de vivir irremediablemente en una ventana, ¿por qué no procurar que sea una hermosa y brillante y pudorosa vidriera?

 ***

PS. O aprovechando la hermosa imagen de Jilguero: la literatura permite que la vidriera se vea desde dentro de uno, que es donde brilla, no desde fuera, tan plomiza y con las redes esas --forcemos un poco la cosas-- que se ponen sobre las catedrales por motivos de seguridad o restauración.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Son sinónimos privacidad e intimidad? Creo que hay diferencias: la privacidad sugiere deseo de mantener oculto algo externo. Así, si se entra en una red social y alguien de ella te dice que no desea que tengas acceso a lo suyo porque quiere mantener su privacidad (frente a ti). En este caso, es, además, algo relativo: frente a ti. La intimidad, en cambio, es el colmo de lo interno, aunque, velis nolis, se trasluce al exterior. La vidriera, vista desde dentro es mucho más bella que desde fuera. Con la intimidad no siempre sucede así.
Jilguero

Enrique García-Máiquez dijo...

Tan excelente comentario, que la vanidad me dice que mi subconsciente al menos ya había atisbado esas cuestiones. La confusión intimidad-privacidad, sin darme cuenta, la puse en la boca del crítico adusto. Y esa maravillosa idea de que la vidriera es hermosa desde dentro, quisiera pensar que iba implícita en la propia imagen.

Muchas gracias, y perdón por apropiarme de tan buenos comentarios.

La intimidad, Quien más interior a nosotros mismos que nosotros, seguro que la ve más bella.

Marcela Duque dijo...

Ventana vs. Vidriera. Me gusta la mucho la imagen.
Es distinto cuando eres consciente de que cuentas tu vida (como en el blog), a cuando no (como en facebook, que ahora te ofrece un nuevo perfil "para contar tu historia": "Timeline is your collection of the photos, posts and experiences that help tell your story"). Sólo que en realidad nadie es muy consciente de cómo la está contando. No sé, es algo que me genera muchas dudas siempre que entro.

Enrique García-Máiquez dijo...

Estoy como tú, Marcela. Me gusta la imagen VvV y veo que encierra e ilumina una verdad (el comentario de J. ha sido muy luminoso), pero también tengo mis dudas sobre los matices. Muchas gracias por la compañía.

Anónimo dijo...

En mi primera poética (en poesía todos tenemos antecedentes penales) hable de unas vidrieras iluminadas artificialmente -con bombillas, claro- desde dentro, y que yo veía preciosas desde fuera. Era el principio de las vidrieras pero al revés, gracias al artificio.
La diferencia entre una ventana y una vidriera está llena de matices luminosos. j

Adaldrida dijo...

Toma ya.

Javier Vicens dijo...

Leyendo los comentarios he recordado un libro que me prestaron hace años y que no he devuelto y que me parece de obligada lectura -je, je- para arquitectos y poetas. Editolo en castellano el Colegio Oficial de Aparejadores de Murcia. Títúlase "Poética del espacio". Fue su autor el amable Gastón Bachelard.
¿Lo ha leído el autor de "Casa propia"?