domingo, 18 de marzo de 2012

Elogio, refutación y reconsideración del refrito



Contra esa frase de Oscar Wilde, tan ingeniosa y fundamentada en la experiencia: "La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella", trato de practicar otra: "La mejor manera de librarse de la tentación es escribir sobre ella". 
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Anoche, ya con el artículo enviado a la redacción, mi hermano Jaime me contó su última conferencia en el Museo del Prado. Defiende la tesis de que Velázquez se calcaba a sí mismo. Tiene que enseñarme la superposiciones de cuadros que preparó para la conferencia, que son pasmosas. El que se quedó pasmado –ay, mi artículo– era yo. "Hoy", seguía explicándome, "hay un concepto de artistas que ellos no tenían, artesanos sublimes, con un arco inmenso de abajo a arriba, casi omnicompresivo". 
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Creo que mi artículo de punto de partida. El refrito hay que colocarlo como un aperitivo en un menú que incluye platos fuertes como la originalidad, la imitación de los maestros, las versiones, las variaciones, la intertextualidad, la ejemplaridad y los plagios. El contraste nuevo-viejo es esencial a la literatura, y cuanta más tensión, mejor. 


5 comentarios:

Inmaculada Moreno Hernández dijo...

Bueno, tal vez no esté bien visto, pero yo defiendo el autoplagio y lo llamaría "ser consecuente artísticamente hablando"
Por otro lado, está claro que hoy día demandaríamos por plagiarios
a todos los artistas anteriores al Romanticismo. Claro que ellos, acogiéndose a la imitatio,nos responderían "¡Y a mucha honra!".
Lo de la intertextualidad no deja de ser un guiño contemporáneo a nuestros clásicos esquivando el prurito de originalidad de hoy, es decir, de los "tardorrománticos" que somos todos.

Anónimo dijo...

Veo un acierto el conceptuar la antigua consideración del artista como artesano sublime. Pero creo que Velázquez, al darse más importancia que los reyes en su cuadro más asombroso, coloca la sublimidad por encima de la artesanía.
Jilguero.

Ignacio Trujillo dijo...

Enrique, eres un artista, capaz de escribir un pedazo de artículo con cualquier motivo, a veces nimio.
En cuanto a los límites entre artista/artesano...habría mucho que hablar. En todo caso considero que casi siempre un buen artista parte es un buen artesano y que las musas asisten al que previamente lleva "horas" trabajando. Ese concepto de genio autodidacta al que la inspiración le llega y sobrenaturalmente le guía, casi sin esfuerzo, la gubia, el pincel o la pluma es muy "romántico", pero falso, y creo que ha hecho mucho daño. Estoy mucho más e acuerdo con la célebre frase de Newton ("plagiada" además de San Bernardo de Claraval) de que "había visto tan lejos porque estaba sentado a hombros de gigantes". Los hombres verdaderamente grandes siempre han sido humildes, conscientes de la herencia recibida. Intentar ser absolutamente "innovadores" y "geniales" es presuntuoso y lleva al fracaso, además de una estupidez.

Enrique García-Máiquez dijo...

Vaya, parece mentira, tres comentarios y estoy completamente de acuerdo con los tres. Qué remanso.

Iván Fernández dijo...

Hola Enrique, soy un antiguo alumno suyo del I.E.S Virgen del Carmen, y desaria hablar con usted. ¿Como podriamos ponernos en contacto? Gracias