domingo, 26 de julio de 2015

Conyugalia


-- ¿Puedo hacerte una sugerencia? --dice suavemente mi mujer, mirándome con inquietante fijeza los zapatos que, como aprenderé en un instante, no pegan con mi camisa.

Pero antes, contesto:

--No.

Cara de sorpresa.

--No puedes, querida, porque para mí tus sugerencias son órdenes.

Ah, vale. Y entonces me explica tranquilamente lo de los zapatos, que me cambio ipso facto. Luego le pregunto si puedo poner esta entrada o si no dará una visión demasiado idílica de mí como cónyuge entregado y solícito.

--Ponla. No te preocupes por eso.