sábado, 11 de julio de 2015

Interior e internet


Salgo de la fresca penumbra de misa de una del hermoso convento de las Concepcionistas y me doy de frente con dos sudorosos turistas en chanclas y pantalón corto. Estoy a punto de darles una limosna, y no por la pinta, Dios me libre, sino por el comentario. Le dice ella a él: "Este convento ya lo veremos por internet. Busquemos un bar con aire acondicionado y tomemos algo fresquito". 

La de viajes que me ha ahorrado la pobre turista. 


1 comentario:

Ángel Rallo Vallejo dijo...

Hay quien confundiría vida interior con interiorismo.