viernes, 17 de julio de 2015

Noche de Levante en calma


Carmen me cuenta que le ha pedido a Dios "un sol frío y un viento calentito". Creo que es la primera vez que me cuenta, motu proprio, que ha rezado. Y me entra la melancolía de que haya sido algo tan en contra del principio de no contradicción que se vaya fuera del alcance de Dios...

"¿Fuera de mi alcance...?", me sopla al oído con la brisa que pasa. "Parece mentira, Enrique, que no sepas que, ante el principio de no contradicción, se alza la poesía. La próxima noche de luna llena, cuando sople un vientecillo ardiente de Levante, saca a Carmencita al jardín y dile solemnemente: 'Ése es tu sol frío, éste tu viento cálido'. Da gracias".

Yo ya las di, las doy: gracias.


4 comentarios:

Ángel Rallo Vallejo dijo...

Gracias a ti por este ejemplo de ternura y más. Esta se podría muy bien dar a la imprenta.

Kris Kelvin dijo...

Amén. Y gracias también a ti por escribir estas cosas.

SUSANA BENET dijo...

Muy bello texto y precioso mensaje. Besos,

Anónimo dijo...

Puuuufffffff!!!!!