lunes, 6 de julio de 2015

Plis



Estamos tan embobados con el bilingüismo que no nos habíamos percatado. Pero ellos, con el instinto afilado y ventajista que les caracteriza, sí. Cuando mis hijos nos piden un capricho añadiendo "please" a la frase, con una boquita de piñón internacional, nosotros somos más sensibles a sus demandas. O éramos. A partir de ahora, les he dicho, aquí las cosas se piden "por favor". "Por favor" y punto.

Y ya veremos.


2 comentarios:

Ángel Rallo Vallejo dijo...

Es triste aunque remediable oírlo en niños, pero infumable en adultos. Se da especialmente entre los que ignoran la lengua inglesa.
Siempre pienso en lo que, según parece, decía Goethe, por pedante que parezca: cuanto más conozco los idiomas extranjeros, más aprecio mi lengua materna.

torquiles dijo...

¿Y valdrá el "porfa"?