jueves, 9 de julio de 2015

Fotos







Ordenando mi móvil —jamás tanto caos en tan pocos centímetros cúbicos—, di con estas fotos y recordé el día. Era sábado y había salido con Carmen y entré, con la sana intención de tomarme tranquilamente mi café, en un bar. Como peaje a mi tranquilidad, le dejé a Carmen mi teléfono. Me hizo un book, como decían antes las adolescentes. Y yo, que suelo tener una relación malísima con mis fotos, tanto que veo que, a partir de cierta edad, la calavera barroca de la mesa de estudio puede sustituirse con ventaja por una foto carnet, las veo bien. Como en los buenos fotógrafos, me digo, Carmen ha conseguido dejar su mirada en la fotografía. Y, visto por ella, sí me veo.