jueves, 2 de febrero de 2017

Decir el silencio y Otros cantares



Cada vez que oigo la palabra "silencio" echo la mano a mi Szymborska:

Cuando pronuncio la palabra Silencio, 
lo destruyo.

En la presentación de anoche del libro de José Mateos Otros cantares, ésa era, sin embargo, mi misión. Explicar el silencio sobre y entre el que se ha escrito ese libro.

Es un silencio distinto, y su prodigio es que desarticula la casi inapelable advertencia de Wislawa Szymborska en tres versos. Véase cómo. Escribe:

Enséñame, Pintura, 
a robarle a la muerte 
tanto silencio.


Están el arte, la muerte y la vida (planteamiento, nudo y desenlace) en tres versos que son un acto cada uno. Pero la vida late callada en el silencio. Por eso, el silencio, aunque se diga, no es paradójico, porque calla la vida, ésa verdadera a la que sólo se accede a través del silencio; y es, por tanto, más silencio que nunca y más vivo.


martes, 31 de enero de 2017

Retrato



Aunque la foto lo eterniza, Carmen estuvo cinco minutos abrazada a mí, mientras leía.


La foto vale porque recuerda la de hace siete años. Y no sé cómo la haremos dentro de otros siete, si sigue creciendo así.

Pero, como digo, duró muy poco. Enseguida se levantó y se puso a hacerme un retrato. Insistía mucho en que mantuviese mi mano izquierda sobre mi barbilla. No sé dónde habrá aprendido ella que ésa es una pose muy intelectual. Me encanta la lámpara, con su bandeja para los libros, el sillón con sus orejas y también ese pudor femenino que le ha impelido a eliminar todo el desorden del escenario. 

Yo estoy muy contento. Nunca me he visto en otra.



Indiscreto



Manuel me pregunta por Quique: "Tráelo a misa", me pide. "Me hace muchas preguntas, cuando quiere. Es muy indiscreto", y mueve la mano de arriba abajo, con los dedos sueltos, enfatizando lo indiscreto que es. Y no pregunto qué pregunta por ser, al menos yo, discreto, aunque me imagino lo peor.


sábado, 28 de enero de 2017

Allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos


Me pasma coincidir tanto con Juan Bonilla: véase. Y ahora una coincidencia más. 

Me pasan el cuestionario Proust y el Bolaño, para un libro. En el del chileno voy contestando:

13. Si fueras un pez, ¿qué clase de pez serías? 
Salmón, por la contracorriente.
 14. ¿Qué tipo de accidente geológico te gustaría ser? 
Justo al revés: un río.


Nada del otro mundo; pero en Poemas pequeño-burgueses (Renacimiento, 2016) encuentro este poema de Juan Bonilla. Y digo: "Hala" y "Hala". Por la coincidencia, sí, y por lo bien que me explica mis razones, que me desconocía:

El río 

Si pudiera elegir, sería un río 
[…] 
ellos siguen naciendo cuando mueren 
[…] 
Si pudiera elegir, sería un río, cualquier río. 
Algo que siempre está naciendo, 
algo que está pasando siempre, 
algo que muere en cada instante.



viernes, 27 de enero de 2017

Enfermo de biografismo



Me pilla Nabokov y me mata y, seguramente, con razón. Pero estoy enfermo de biografismo y una verdad vivida detrás de cualquier obra me toca la médula espinal más que nada. Hoy he llegado al extremo. Oyendo por chamba una entrevista estupenda a Rafael Pérez Botija. Cuenta la intrahistoria de "Susanita tiene un ratón", y habla de su cuñada favorita, que tenía doce años y que le habían regalado un roedor y que la compuso un día que iba a hacer fotocopias. Cuenta eso y suena esa canción, que nunca me gustó nada de nada, y voy y me emociono. Ay, Vladimir, que no tengo remedio.


jueves, 26 de enero de 2017

Inéditos de ida y vuelta


Lo bueno de tener un día muy malo es que uno se atreve a decir su verdad. Así que ayer, a alguien que me pedía mi dirección de e-mail para mandarme unos inéditos, le dije, con toda sinceridad: "Tengo una relación fatal con la lectura de inéditos, cuando el autor espera un juicio. Pierdo el placer de la lectura, que se me profesionaliza, y me agobia muchísimo equivocarme en el dictamen. Seguro que no te hace falta mi opinión, que será pobre y alicorta. Un abrazo muy grande". Pero también es verdad que a la lectura de inéditos y manuscritos de amigos y conocidos debo algunos descubrimientos deslumbrantes, aliñados con el placer de la primicia. Acabo de leer parte del próximo libro de Ander Mayora que por ahora se titulará En el páramo, y le ha dado permiso al Barbero del Rey de Suecia para seleccionar sus fragmentos: 


Palabra esencial es aquella cuya ausencia nos destruye. 
La contradicción nos hace verdaderos. La nocontradicción, tan solo coherentes. 
Ser fiel a uno mismo es ser fiel a lo que se hereda. 
Las novedades son el alimento del que se nutre el olvido. 
Querer ser alguien es querer ser los demás. 
Hay lecturas que arman de argumentos y otras que despojan de ellos. 
La filiación divina del hombre ha sido sustituida por su filiación al concepto materia. Siempre, en todo caso, a la busca de un padre. 
Las alusiones al yo se justifican por ser uno mismo el que escribe. Si el yo le resulta odioso, usted no tiene más que soltar la pluma (o el libro). 
La única ley que existe es la ley no escrita. 
La aceptación es un rasgo aristocrático; y la sempiterna llamada a cambiarlo todo no es sino la cantinela recurrente de lo plebeyo. 
A los que denuestan la gracia divina concedida a reyes y gobernantes es preciso recordarles que campesinos y artesanos lo eran también por esa misma gracia. 
La búsqueda de Dios es resuelta por muchos mediante la proclamación de su ausencia. Pero es ésta la que, precisamente, señala el lugar. 
La evaporación de la metafísica ha dejado a la vista la cal sulfúrica de la economía.  
* 
TEATRO. DE SENECTUTE. 
Acto único. Escena única. 
JOVEN: ¡Viejo! 
ANCIANO: ¡Ignorante! 
JOVEN: ¿Ah, sí? ¿Y qué sabe? 
ANCIANO: ¡Bastante menos que usted! 
Telón

El fin del pensamiento llega cuando el pensar se abandona por la psicoterapia. 
La enferma pretensión del progresista consiste en querer cambiar el curso del río sin conocer el sabor de su agua. 
El apunte es una perla para el perezoso, y un latigazo para el impaciente. 
Corregir la realidad mediante la razón es como pedirle a la rama que corrija el tronco.



Hablando con los delfines



Jaime y yo seremos poetas, pero nuestro hermano Nicolás habla con los delfines:







miércoles, 25 de enero de 2017

Pollo sin cabeza


Para no olvidarme de hacer algo urgente, me doy la vuelta al reloj en mi muñeca. Giran, pues, sus manecillas, y gira su esfera en mi brazo, movimientos de rotación y de traslación de mi pequeño planeta. A veces miro el reloj y como mi muñeca tiene sólo dos posiciones no sé cuántas vueltas ha dado ya, pollo sin cabeza.


sábado, 21 de enero de 2017

Cervantes nos coge las vueltas


Cuando Cervantes dice que "lo que se sabe sentir se sabe decir" está haciendo una virguería, como quien no quiere la cosa. Es evidente que no todo el mundo que sabe sentirlo lo sabe decir . Pero Cervantes anima, que también hace falta. Y, sobre todo, nos permite leerle sensu contrario. Lo que no se sabe sentir no puede decirse y, mucho menos, escribirse. Pero esa píldora amarga nos la ofrece escondida en las vueltas de su frase. Para quien sepa leerla y sentirla.


viernes, 20 de enero de 2017

Candelabro de siete sílabas


Mi hijo Enrique (prefiere que no le llamemos Quique, ojo) se ha apropiado del jamón que me trajeron los Reyes Magos. A todo el mundo le dice que fue su regalo, el único. Como le dijo a Manuel, el pobre. Ayer, le explicaba a su madre que a él le gustaba mucho el jamón, y Leonor le respondió que naturalmente y, luego, le señaló esas pizquitas blancas de grasa entreverada que son la clave de la calidad. Enrique probó, aprobó y prorrumpió en este salmo de acción de gracias de siete sílabas:
¿Por qué Dios lo hizo así?
Para ser un niño de cinco años, no está mal. Es un verso que yo también tendría que elevar muchas veces al día, empezando por cada vez que me lo cruzo a él por el pasillo.


jueves, 19 de enero de 2017

Diario y vida


La reseña de Sólo hechos de Trapiello ya nos la hizo Ángel Ruiz, y uno va diciendo: "Amén". Había pensado dedicarle un "barbero del rey de Suecia" y recoger los aforismos desperdigados en el tomo, pero una frase se me ha grabado a fuego, y no quiero que se me pierda en la selección. Además, un tema de esta entrega de Spp es el metadiarismo y la relación entre la verdad y la ficción y yo creo que lo zanja con esta frase más que con todas las elucubraciones teóricas. Resulta que últimamente (yo ya me venía fijando desde el tomo anterior) la mayoría de las chicas que Trapiello se encuentra son, como las de Cervantes, bellísimas. Él se lo nota y se responde: "Es verdad: no escribe uno un diario como yo, tan disciplinadamente, para encontrarse a mujeres feas". Estoy de acuerdo. Para el diarismo y en la vida. Uno tampoco vive, con lo que cuesta, para no ir viéndolas muy hermosos.







lunes, 16 de enero de 2017

domingo, 15 de enero de 2017

La dicha refinada



Buscaba un poema de Ramón López Velarde, para enlazar en Trampolínk mi artículo de hoy. Se trata de la más poética y sentida comunión espiritual que conozco. Léanla. Pero rebuscándola, me saltaron estos dos versos, que son los mejores que conozco para hablar con el demonio:

Tú no sabes la dicha refinada 
que hay en huirte.

Lo que me recordó el cuadro del Ángel de la Guarda que vimos el otro día en la iglesia de San Antonio de Cádiz. 


Me gusta especialmente porque reconoce que tenemos un demonio igual que al Ángel, sí, pero no uno a cada lado, que es un resabio gnóstico o maniquea. Lo veo como el cuadro: entre el demonio y uno, el majestuoso guardián. 


sábado, 14 de enero de 2017

Trabajo en equipo


El trabajo en equipo es el signo de los tiempos, y bien que viene ahora que no llego a nada. Hasta para mi más querido oficio, el de barbero, necesito ayuda. Nada menos que Andrés Trapiello se pone la bata de barbero con Miguel de Cervantes, nada menos.


viernes, 13 de enero de 2017

Felicitaciones


No me ha hecho falta quererme demasiado porque vosotros lo hacéis con todos los excesos de rigor por mí. Dios os lo pague. Qué alud de felicitaciones por tierra, mar y aire. Algunas hiperbólicas, sí, claro, y otras más concisas, pero todas cariñosas. Aquí algunas:

















Ha continuado, y más si cabe, en efecto, la celebración diaria y habitual. Carmen me ha regalado nada más levantarse el dibujo que pensaba que más felicidad me podía dar. Y me la ha dado.


Quique ha apostado por los barcos, que tampoco está nada mal. Parece que Carmen se ha caído al agua, o se ha quedado un rato más en la iglesia, dando gracias.


Pero la mejor felicitación, con todos los agradecimientos a todas, ha sido la de Leonor. A las 6,15, desayunando medio dormidos, le he recordado que hoy era mi cumpleaños. Y ha dado un salto de sorpresa muy gracioso y bastante grande. Ha sido chulísimo.



jueves, 12 de enero de 2017

Manuel


A la entrada de misa, Manuel el mendigo me dice: "El viejo ya está dentro". Como voy un poco tarde, pienso que se refiere al sacerdote. Tras un segundo de desconcierto, caigo que habla de mi padre, con inusitada confianza, eso sí.

A la salida me dice. "Vaya con tu hijo. Le pregunté ayer qué le habían traído los Reyes y va y me dice que un jamón... ¡La leche que mamó el niño!"


martes, 10 de enero de 2017

Familia política


En los pueblos nos conocemos todos, lo que da mucho juego a las conversaciones. En una, pregunta uno: "¿Quién es más 'cuñado', X o Y?" Es una ocurrencia graciosa, porque es verdad. Así que, recuerdo a Santo Tomás de Aquino: "Omne verum a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est [S Theologiae I-II q. 109. a 1, ad 1]", y me río como todos. Pero luego, preciso: "X es el más 'cuñado'. El más suegro es Y. Como yo tengo una inmensa vocación conyugal, le tengo mucho cariño a ambos". "Lo sé, lo sé, qué inoportuno yo", reconoce el que había preguntado. "Qué va", replico, "tiene gracia y me has hecho sentirlos como de mi familia... política".

No lo cuento para adornarme, ojo, sino porque creo que la vocación matrimonial marca carácter, hasta analógicamente.




lunes, 9 de enero de 2017

Rimar a Quique


"¡Eres un león!", me ha gritado mi hijo, riéndose. "‘León’ porque te pasas el día leyendo", me ha precisado enseguida la etimología. Pero yo he rugido igual de satisfacción y orgullo.
*
Nos encontramos, yendo a Misa, con dos niños que estaban en clase de Carmen, y ahora están en el colegio de los chicos, al que irá Quique el curso que viene. "¿Qué tal?", les pregunto. "Muy bien. No es un colegio blando como el de las niñas. Es duro. Te hacen muy fuerte...", explican entusiasmados. Quique les replica: "Yo soy como soy"; y a mí, que no me gusta mucho la ética de la mismidad, me encanta su salida, sin embargo. También me escama bastante la ética de la dureza por la dureza.
*
En el muro de la iglesia, una gran cruz. Quique la señala: "¿Por qué esa cruz de hierro?" "La cruz es el signo de los cristianos, Quique, nuestra señal, por eso la llevamos sobre el pecho. Los musulmanes tienen la media luna". Pone cara de honda preocupación: "Pero ¿la media luna llena?". "No. Sólo la media luna media". "Ah", suspira aliviado.
*
Quique usa el verbo "rimar" como un sinónimo de "recordar". Dice: "Esa casa me rima cuando yo era pequeño y vinimos un día...". 

Yo no le corrijo. Para un poeta desinspirado es un precioso consuelo: así, siempre podré rimar las cosas de Quique, que lo merecen.



domingo, 8 de enero de 2017

Jaqueca


Levantarse con un punzante dolor de cabeza y recordar que anoche no bebí (casi) nada: el alivio, al menos, de la inocencia y la irresponsabilidad.

*

El dolor más intelectual que existe: el alivio del postureo.

*

El ibuprofeno, en homenaje a mi familia de boticarios: el alivio de la sangre.

*

Conseguir escribir, no obstante: contra el dolor de cabeza, la cabezonería. 

*

Aunque el dolor de cabeza, es cabezón, se agarra, también tiene su cabezonería. Y me alegro por gusto a la lógica de las aliteraciones. El alivio del lenguaje.

***

Cuando la jaqueca se rinde, es como una marea baja. Deja más realidad a la vista y más paz.


miércoles, 4 de enero de 2017

Ne quid nimis


Ayer iba riéndome solo por la calle. Pude parecer un loco o un bobo. Así que vengo aquí a ver si sonreímos juntos y me redimo, aunque sea ante mis ojos, que ante los de mis convecinos no hay ya mucho que hacer. 

Simplemente pensé de alguien que es el mayor minimalista que conozco; y la paradoja "mayor minimalista" me hizo una gracia loca.

Entre risa y risa, saqué una conclusión: el minimalismo no puede llevarse al extremo si no quiere caerse en el barroquismo del vaciado.


martes, 3 de enero de 2017

Mañana de mañana


Hay algo muy motivacional (también) en que "mañana" sea a la vez la mañana y el día que viene. Es como una síntesis de "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" o, al menos, si lo dejas para mañana que sea por la mañana temprano, pues a quien madruga, Dios lo ayuda. etc. Como lo dejes para la tarde, será tarde, insiste otra homonimia. 

*

Quique se ha tomado su propósito de año nuevo con una seriedad que enternece. Me acerco y está viendo los dibujitos ¡en inglés!

*

Le enseño a Carmen el generoso comentario de José Luis García Martín, y se lo explico, para que entienda el detalle, su importancia y su generosidad.



La niña sonríe y comenta: "Él a mí aún no me conoce, ¿verdad?" Lo que demuestra que Carmen tiene madera de artista, sin lugar a dudas. 


lunes, 2 de enero de 2017

Primera lección del 17


Con el rollo melancólico del fin de año y sus exámenes de conciencia, empecé a pensar en el desgaste que me supone el artículo diario y en la posibilidad de tirar la toalla. Fue tomar la decisión y la rendición (virtual) me estaba sentando de maravilla: respiraba con otra capacidad, calculaba las horas de lectura que ganaría, soñaba en la paz por las noches, disfrutaba la libertad por las tardes, imaginaba nuevos poemas... Enseguida aparté de un manotazo la tentación. Sueldito aparte —que ya es hacer bastante aparte—, está la oportunidad de defender mis ideas, de obligarme a tenerlas también, de poder replicar desde mi esquina, la adrenalina del cierre, la épica de ir a la contra... No, no lo dejaría.

Pero no di por perdido el tiempo de la tentación, de las fantasías y de la honda sensación de alivio. Me hice el firme propósito de recordar, cuando me digan que lo deje o tenga que abandonar por una razón u otra, de recordar, digo, ese momento y alegrarme de verdad como si hubiese sido yo el que dijo que no. A menudo somos tan tontos como para lamentar que nos inviten a una fiesta y luego, al otro día, lamentar que no nos inviten, en vez de ir con el paso del espíritu humano cambiado, y alegrarnos de que nos inviten cuando nos invitan y de que nos dejen tranquilos cuando no. Apenas basta un poquito de memoria y algo de imaginación para estar muchísimo más satisfechos, la verdad.




domingo, 1 de enero de 2017

Primer fracaso del año


Querría haber empezado el 17 con 12 campanadas, como otros años, y aprovechando que tengo que escribir un texto sobre Gómez Dávila, pensé dar doce escolios como doce repiquez. Pero no había manera de acabar de leerle ni de escoger sólo una docena. Me ha pasado como a esas televisiones que se lían con los cuartos, con los brindis, con los anuncios y con las conexiones con los de Canarias, y lo dan todo mal. Con 19 horas de retraso, me he quedado con estas campanadas:

Todo fin diferente de Dios nos deshonra. 
* 
La más ominosa de las perversiones modernas es la vergüenza de parecer ingenuos si no coqueteamos con el mal. 
*  
La verdad es la dicha de la inteligencia.
* 
Debemos desconfiar de nuestro gusto, pero creer sólo en él. 
* 
Mientras lo que escribimos no le parezca obsoleto al moderno, inmaduro al adulto, trivial al hombre serio, tenemos que volver a empezar. 
* 
Escuchar al prójimo es una de las más penosas obras de misericordia. 
* 
El mal no triunfa donde el bien no se ha vuelto soso. 
* 
La soledad que hiela no es la carente de vecinos, sino la desertada por Dios. 
* 
Aun cuando la desigualdad no fuera imborrable, deberíamos preferirla a la igualdad por amor a la policromía.
* 
Verdadero aristócrata es el que tiene vida interior.
* 
La perfección es el punto donde coinciden lo que podemos hacer y lo que queremos hacer con lo que debemos hacer.
* 
Pocos reparan en la única diversión que no hastía: tratar de ser año tras año un poco menos ignorante, un poco menos bruto, un poco menos vil. 

sábado, 31 de diciembre de 2016

Llaguitas


No esperaba acabar el año con una lección moral, pero qué le vamos a hacer. Leonor se quejaba de una llaguita en la boca y, abriéndola (la boca, no la llaga) me la enseñaba. Son cosas que hay que ser muy guapa para permitirse: la boca abierta, los labios doblados y tirantes, reversibles, por la acción firme de los pulgares (empujando de abajo arriba) y los índices (dando la vuelta), lenguaje ahogado, etc.

Yo miraba con gafas, sin gafas, a la luz, en el espejo, con  la linterna del móvil, y nada, no veía nada. Al final, le decía que sí, mintiéndole, porque, al fin y al cabo, no necesitaba contemplar la llaga para sentir la empatía.

Pero ahora me ha salido a mí una llaguita, y he ido al espejo, y me la he visto a la primera. Asombroso.

A Leonor no le voy a decir nada porque no creo que me la vea y porque la operación de la boca abierta yo no me la puedo permitir.


viernes, 30 de diciembre de 2016

Para eso eres rojo de corazón


[Poema de Carmen]


—Fuego rojo rojo,
fuego rojo rojo,
déjame un deseo
que para eso eres rojo de corazón.

El fuego me contestó:
—Vale. Dime cuál es tu deseo.

Yo le contesté:
—Es que me devuelvas a mi novia.

—Vale —dijo el fuego.

—Gracias —le contesté.


jueves, 29 de diciembre de 2016

Pueblerino


Pá qué ser nacionalista
pudiendo ser provinciano 
o, aún mejor, pueblerino. 
La catetez es la misma,
mas todo está más a mano 
y, más o menos, más lírico.

Me encanta pasear por mi pueblo. Me encontré con un amigo que iba a pasar el fin de año a Viena. "Yo me quedaría aquí más a gusto que un arbusto, pero a mi mujer le hace ilusión..." Si hubiese sabido pronunciar francés le hubiese dicho: "— Hypocrite lecteur, — mon semblable, — mon frère! —"  Le di un abrazo.

En la cafetería, la cantinera —aguardentosa y maquillada— cierra un ojo, agacha la cabeza y mira hacia afuera: "El día se está poniendo muy feo". El día es de diciembre y ya está. Lo que tiene de feo es que no es marzo, pero vale. Su marido le dice: "¿Por qué siempre dices "muy feo" mirando hacia Paco?" Paco, el típico cliente habitual, contesta, muy halagado: "Feo sí que soy, pero gracioso". 

Sin duda, mucho más que el que le plantó este nombre a su negocio:




Aunque tiene una ingenuidad de la que también te tienes  que reír.

Compré un número de la lotería del Niño, por la Epifanía y por si me toca y me puedo dedicar a pasear por mi pueblo. 




miércoles, 28 de diciembre de 2016

Campana sobre campana


Hace un tiempo que escribí el artículo para Nuestro Tiempo. Me llega ahora publicado y le descubro que tenía un secreto e inconsciente espíritu navideño. Qué bien.


El artículo del Diario sí tiene intencionadamente un espíritu navideño familiar, aunque trufado de aliento mosaico y tablas de la ley.

Y como no callo la boca ni bajo agua, un tercer campanazo, sobre las campanillas del final de año y el rito de escoger sus personajes principales. 

martes, 27 de diciembre de 2016

Auto-psicoanálisis


Me he descubierto una asociación subconsciente inquietante. Para mí, la muerte es, sobre todo, el accidente que interrumpirá mi lectura, dejándome tres o cuatro libros sin terminar. Será otras cosas, claro que sí, pero en el corazón o en los riñones, la veo, a bote pronto, así. Y entonces cuando alguien viene a interrumpirme la lectura sin una justificación trascendente no puedo evitar el susto: es como si hubiese visto a la parca, con su guadaña y todo. No es un simple fastidio, es un memento mori con todos sus avíos.


domingo, 25 de diciembre de 2016

La prueba


Se dice en el colofón de este año que el villancico lo escribimos en familia. Puede parecer un tanto presuntuoso, pero yo tengo la prueba. El pie métrico lo dio Carmen y tanto ella como Quique lo fueron siguiendo con compás. No escribo yo tanto en pentasílabos. Y "Jesusito", que tan bien queda en el texto, no es una palabra mía, sino de Carmen.

Aquí un villancico sólo de ella, muestra su querencia por la palabra "Jesusito" y su afición por el verso pentasílabo. Es una prueba infalible.




Con Jesusito 
todo está fino: 
san José toca 
la pandereta, 
mientras María 
se echa una siesta.

Estamos quizá ante el primer prodigio del Niño, que trae paz y alegría a la Sagrada Familia. San José podía el hombre tocar la pandereta a todo trapo sin interferir con el merecido descanso de la Virgen. Un milagro conyugal.

***

Cortesías.- Nos escribe CRM: Me ha venido a la cabeza esta pintura del siglo XV. Aquí la Virgen lee, quizá antes de la siesta. Feliz Navidad.




miércoles, 21 de diciembre de 2016

Sospechoso



Me está pasando últimamente con frecuencia, como si quisieran dejarme clara esa lección antes de que acabe el año. Voy a escribir algo y se corta la conexión. Cuando vuelve, lo he pensado mejor y aquello era una tontería. Me devuelven una carta porque la dirección estaba mal y suspiro porque el contenido estaba peor. Voy a llamar a uno y no tengo su teléfono y luego descubro que no hacía falta y que hubiese sido contraproducente. 

Lo sospechoso es que todas estas gestiones y comunicaciones interrumpidas eran innecesarias o dañinas, todas, de modo que empiezo a pensar si no lo serán también las que no se interrumpen. Es sospechoso este acierto en el error en el 100% de los casos. 

La lección es el silencio (aunque eso es fácil —valga la paradoja— decirlo).


jueves, 15 de diciembre de 2016

No tiene precio


Que tu hija te despierte a las cinco y pico de la mañana llorando, gritando bajito, pero que te diga: "Papá, en mis pesadillas, eres superbueno..."

*

"No puedo dejar de llorar porque tengo los ojos llorosos". Y uno duda si es una relación de proximidad, o por aprovechar que los tiene llorosos ya para llorarlos, o qué. Pero se explica: cómo va a hacer de hebrea en el portal viviente del cole con los ojos llorosos. ¿Dónde se ha visto una hebrea llorosa? Puede ser, Carmen, le digo, que la hebrea llore de emoción y alegría. Eso la consuela.

*

A las doce de la noche, ya se había levantado con fiebre (que espero que no me contagie precisamente ahora) y con vértigos (que espero no haberle contagiado yo, por imitación). No quería volverse a la cama y yo no quería que despertase a su madre. Decidimos dormir en el salón, avivando la moribunda chimenea que era una gloria. Quique se despertó y se sumó a la fiesta. "Parecemos vaqueros, durmiendo alrededor de la hoguera, con mantas", les dije. "U hombres primitivos", corrigió Quique, menos peliculero. Carmen no tenía sueño y pretendía charlar. Yo corté por lo sano: "Esto no es una fiesta de pijamas, ojo. O jugamos a los vaqueros que duermen junto a la hoguera porque mañana les espera un día larguísimo de caravana y comanches borrachos o no jugamos. Que la hoguera es mía". 

*

Acabamos cada mochuelo en su litera, hasta las cinco y pico del grito llorando maravilloso de Carmen.


martes, 13 de diciembre de 2016

La vuelta como un calcetín


Un clásico es el escritor, sobre todo, el poeta que se pregunta si mereció la pena su vocación. Yo ya jamás me haré ese pregunta, porque me bastará releer la delicia que me ofrece un amigo:



Vale la pena haber sido escritor (con todas sus servidumbres aparejadas y miserias) por esa sonrisa. Que, como quien no quiere la cosa, hace dos cosas contradictorias a la vez. Entiende profundamente mi aforismo y me lo vuelve al revés como un calcetín. Yo pretendía escribir una crítica a la excentricidad y ha resultado una defensa y un homenaje. Me gusta más ahora.


lunes, 12 de diciembre de 2016

119 Salmo


(Esto no es una tesis, eh, sino una intuición, apenas.)

Estaba leyendo el Salmo 119 donde con hermosas palabras y a varias voces el salmista va cantando las alabanzas de la ley de Dios y la emoción y plenitud de su cumplimiento exacto.


Con mis labios proclamo 
todas las normas de tu boca. 
[...] 
En tus estatutos pongo mi gozo.   
[...] 
Mi alma se consume anhelando 
de continuo tus leyes. 
[...] 
Corro por el camino de tus mandamientos 
porque has dilatado mi corazón. 
[...] 
Dame inteligencia para guardar tu ley. 
[...] 
He llegado a ser más docto que todos mis maestros 
porque tus preceptos son mi meditación. 

Nadie diría que el salmista considera estrechos los mandamientos de Dios ni mezquino su cumplimiento, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando tras tanta exactitud exclama "Venga a mí tu misericordia, Señor". Ah, me dije, fulminado, esto es. La misericordia no es lo que excusa del cumplimiento de la ley, sino la manera con que Dios mira al hombre, gracias a Dios. Poner a la misericordia como la excusita para dar una esquinazo a la ley no sólo rebaja la ley, sino a la misericordia, que se convierte, paradójicamente, en una auxiliar de la ley en su versión incumplimiento. 

La misericordia es perfecta, libre, autónoma, el regalo de Dios a buenos y malos, pero a todos. Y la ley es otro regalazo. No son la cara y la cruz, no son medios regalos, ni piezas de un puzzle.


domingo, 11 de diciembre de 2016

Cervicales


Últimamente algo en las cervicales me da unos ligerísimos mareos. Lo curioso es que recuerdan mucho al leve flotar que producen tres o cuatro copitas de jerez. Recuerdan tanto, que por un efecto contagio en los vasos (o catavinos) comunicantes del subconsciente, me parece que me las he tomado. Y, por tanto, el mareíto me lleva cogido de la mano a una alegría chispeante y a un optimismo universal, como si el mundo fuese más ligero y bailante.  En vez del vino sin alcohol he dado con el vino sin el vino, que, tontería por tontería, es más respetuosa con el vino.

Constatado lo cual, me apresuro a decir que eso no quita nada en absoluto para que lo mejor de lo mejor sea el vino, vino


sábado, 10 de diciembre de 2016

Pocas experiencias más sutiles y mágicas


Lo dice Trapiello en Sólo hechos:

Pocas experiencias más sutiles y mágicas que micciones en pleno campo, en comunicación con la naturaleza, sobre las hojas secas, en las tapias de un templo abandonado, detrás de unas zarzas, oculto por el tronco de una encina vetusta, y no digamos bajo la luna llena, respirando el aire puro y frío de la noche, con el sonido de la micción sobre la tierra.

El texto sigue hablando de los haiyines y la belleza y es una maravilla. Lo he disfrutado mucho, sin que me distrajese la cobertura literario-moral al puro placer que cuenta, porque yo no la necesitaba. Es algo que sabía desde niño y en lo que me había hecho fuerte, además, una experiencia previa.

Hace unos años nos contó una amiga que se despertó por la noche y su marido no estaba y bajó a buscarlo y lo encontró orinando en el jardín, arrimado a un ciprés, bajo la luna llena. Aquello la pasmó. Pero el marido, que es un tipo rápido, le explicó que lo hacía por ecología, para no gastar tontamente el agua de la cisterna. Y ella nos lo contaba, a medias para comprobar si dábamos por buena la coartada, a medias para presumir, arrobada, de la inesperada conciencia ecológica de su cónyuge. Yo, que me sabía lo que cuenta Trapiello, sonreí por lo bajo y por lo alto me hice lenguas de la cantidad de litros de agua potable que se habrán ahorrado al mundo.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Ajedrez


Mientras repaso mi artículo, mi hermana María, que viene todas las mañanas al alba para llevar a los niños a la parada del autobús, juega al ajedrez con Quique. Les escucho hablar.

—Te voy a perdonar el caballo, Quique...
—Gracias, tía María. Yo tampoco te voy a comer este peón.
—Qué detalle. Muy agradecida.
—De nada... Pero la próxima, sintiéndolo mucho no te voy a poder perdonar...
—Claro, lo entiendo. No te preocupes.

Más que el juego del ajedrez, ámbito donde se odian dos colores, según Borges, parece un minué. No sé si resultará muy educativo. Yo, por mí, sé decir que cada vez que alguien en la vida me come de golpe y porrazo un alfil me quedo perplejo de su voracidad furiosa y su ordinariez. Se ve que jugaba igual al ajedrez cuando pequeño.