jueves, 22 de junio de 2006

Poesía y prosa

Ayer me enviaron un gran artículo de Jon Juaristi. Lo pueden leer aquí. A medida que yo lo hacía, me fui dando cuenta de que el artículo era la reescritura exacta, sólo que en prosa, para la prensa, de un poema suyo. Compararlos puede ser interesante. (Y así de paso, los volvemos a leer, que no está de más en estos tiempos donde la gente confunde no dedicarse a la política con mirar para otro lado.)

El poema, muy conocido, es:

SPOON RIVER, EUSKADI

¿Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes,
y por qué hemos matado tan estúpidamente?
Nuestros padres mintieron: eso es todo.

La diferencia más evidente es el tamaño. El poema, breve y esencial: una verdad desnuda con un tono visionario. El artículo, largo y narrativo, de tono biográfico. Uno es memorable, el otro es memorístico. Cuando se leen juntos, se piensa que el artículo podría ser la nota al pie que explicase qué hechos concretos están debajo de aquellos tres versos. Sosteniéndolos, porque sin esa experiencia previa el poema no habría sido concebido.

Técnicamente, tiene interés el uso tan diverso que se hace de la tradición literaria. El título del poema se refiere al del poemario de Edgar Lee Masters, Spoon River Anthology, que es una colección de epitafios. Juaristi no pretende perpetrar un culteranismo, sino propiciar una evocación emocional. Nombrar Spoon River nos sitúa en el marco de un cementerio (allí ocurre todo aquel libro) y nos introduce en un mundo de reproches (que es, principalmente, a lo que se dedican los personajes de Masters). En el artículo se acaba haciendo, es cierto, una paráfrasis de un verso de Cernuda —que posiblemente ayudó a Jon Juaristi a concebir la idea del poema—, pero el uso esta vez no es evocativo sino discursivo, para volverlo del revés y explicarlo.

Mientras que en "Breve historia de una saga sabinista" el autor nos cuenta una historia en la que él juega, como es lógico, un papel clave como testigo; en "Spoon River, Euskadi", el poeta —a pesar de la (mala) fama de los vates en este sentido— brilla por su ausencia. El personaje central del poema --quien tiene que entender-- es el “viajero”, o sea, el lector. Y la voz, una de ultratumba.

No podemos olvidarnos del tiempo. La enseñanza también es nítida: en el poema el tiempo es un futuro abstracto (casi un destino) que se basa, puenteando al presente, en un pasado mítico. El tiempo de la prosa es el presente que se abre paso entre una maraña de causas y de efectos. Ambos textos son complementarios.

5 comentarios:

Rocio Arana dijo...

Gracias por el link de Juaristi, y por el comentario tan logrado.

Mora-Fandos dijo...

Este es el tipo de crítica literaria que se ha perdido: humana, con oficio, sensible, sin miedo a trascender y mostrar las premisas existenciales de uno, conectada con todo lo que merezca la pena, pero sin salirse de lo literario.

Creo que hay que resistir ahí. Me lo aplico. Enhorabuena.

AnaCó dijo...

Se aprende mucho con estos comentarios tuyos, mi más sincero agradecimiento.

Jesús Beades dijo...

Saludos raudos desde el trabajo. ¡viva la Poesía y el tiempo libre!!

Barbero del Rey de Suecia dijo...

Como el buen Beades sugiere, no todo el mundo tiene mucho tiempo libre, así que intervengo yo, que estoy para eso.

Y sugiero que con el poemita de Juaristi ya tienen ustedes bastante de "Spoon River Anthology", pues condensa lo mejor de su espíritu. Hay libros (como es el caso) que importan más por lo que influyen que por ellos mismos. Edgar Lee Masters, además de a Juaristi, marcó a Rulfo y, en consecuencia, a García MáRquez.