sábado, 3 de junio de 2006

El Barbero del Rey de Suecia (IV)

Llevaba tiempo sin aparecer por aquí, y es que hemos tenido un conflicto laboral. El Barbero del Rey quería ser Notario del Reino, como tonto. Notario, le recordé, querríamos ser todos, o Registradores de la Propiedad.

Él quería ser notario para levantar acta y dar fe de que Pasos, de Mario Míguez (Pre-Textos, 2006) es un poemario espléndido, que no se puede resumir. Yo le avisé que su trabajo es quitarnos trabajo, no dárnoslo. Si Pasos es tan bueno, poco a poco se abrirá camino: el boca a boca es el medio de difusión más eficaz de la literatura.

Al final, la lectura de la poesía del cordobés Mario López le ha traído de nuevo a Rayos y Truenos. Otro visitante anónimo de este blogg (no quiso que su mano derecha supiese lo que hacía la izquierda) nos lo recomendó. Se trata, efectivamente, de un poeta muy recomendable: a pesar del grupo Cántico, que era el suyo, fue una especie de Francis Jammes ceceante o un Thomas Hardy cetrino o un Fernando Fortún con buena salud o, incluso, un Luis Felipe Vivanco senequista. Tiene estupendos poemas camperos y habla mucho de caza. ¡Lo que habría disfrutado Pukka con un poeta así!

El barbero nos ofrece estos mechones fundamentales:
Es robusto y moreno como un hombre de campo [hablando del Ángel Custodio]
*
cuando junio derrama su avispero de estrellas
*
Teje el lugar común su telaraña
*
la sonrisa te anudas igual que la corbata
*
¿Qué ríos nuestras vidas que en Dios no desemboquen…?
*
[la lluvia] hasta dejar el campo encharcado y absorto
*
[La campiña] Inauguran las liebres la mañana
*
Las silenciosas lluvias franciscanas han vuelto

6 comentarios:

Mora-Fandos dijo...

Buscaré a los Marios. Gracias por el aviso.

E. G-Máiquez dijo...

Tres estrellas: los tres marios. Porque no podemos olvidarnos de Mario Quintana, que escribió en brasileño maravillas como ésta:

EMERGENCIA

Quien escribe un poema, abre una ventana.
Respira, tú que estás en una celda
sofocante
todo el aire que entra…
Para eso los poemas tienen ritmo:
para que puedas respirar profundamente.
Quien escribe un poema, salva a un ahogado.

Inma dijo...

Y Salinas,

"Una palabra puede salvarlo todo
si se la echa allí,
en el agua del alma que la espera"

Juan Ignacio dijo...

Y un romano dijo: "...una palabra tuya bastará para sanarme".

Rocio Arana dijo...

Maldita sea, ya me has dado otro motivo para visitar la librería.

AnaCó dijo...

Gracias por la referencia, yo como Rocío, pero antes que por la librería pasaré por la biblioteca.