martes, 6 de junio de 2006

Soleá (¿o alegría?)

Entre las letras flamencas de José Luis Tejada hay maravillas. Una:
Que te la perdone Dios
que tu fartita es mu grande
pa perdonártela yo.
Teológicamente es impecable: Dios es misericordioso y, sobre todo, la fuente verdadera del perdón. Por otra parte, tiene mucho encanto la humildad cabreada del poeta, que se considera más pequeño, no ya que Dios, desde luego, sino que la propia ofensa. Detalle ése por el que sangra la herida. Otro matiz: presupone una conversación y que el ofensor —la ofensora, parece, en este caso— ha pedido perdón, sin lo cual no habría nada que hacer. Finalmente, el secreto de la soleá (¿o es una alegría?) consiste en que quien desea que Dios perdone a alguien lo está perdonando ya, aunque diga que no. En el contraste entre lo que se dice y lo que se desea palpita la fuerza poética de estos versos. Y la prueba de que el poeta, en el fondo, ha perdonado es el sobrentendido, pudoroso diminitivo, aderezado con la sal de la pronunciación: fartita.

11 comentarios:

Mora-Fandos dijo...

Enhorabuena, estos análisis estilísticos ya no se hacen. Tras el estructuralismo, la semiótica, la pragmática y los estudios culturales, es hasta raro buscar y encontrar belleza en un texto literario.

E. G-Máiquez dijo...

Muchas gracias. Lo peligroso de mezclar los Rayos con los Truenos es que la poesía puede contaminarse con la política. Hoy tocaba descansar. Tu comentario disipa las dudas posibles: efectivamente, yo sólo quería hacer un análisis estilístico en busca de la belleza del poema. En nuestra rabiosa actualidad no caben, desgraciadamente, los diminutivos.

AnaCó dijo...

Gracias por el laborioso descanso. ¡Caray! nunca habría llegado a ver tan lejos en una soleá...

LLir dijo...

Muy buena la reflexión sobre el perdón y el espacio entre lo que se dice y lo que se hace...

Aquilino Duque dijo...

Es una solear y te sugiero que leas lo que digo sobre ella en mi ensayo LA SOMBRA DE BECQUER

Enrique Baltanás dijo...

A Aquilino hay que darle pronto el ducado de Villamarina.

E. G-Máiquez dijo...

Muchas gracias por recomendarme, Arp, ese contundente artículo. Y por el poema de la Szymborska que hoy cuelgas en tu blog.

Dicho lo cual, me voy a la sombra de Bécquer y Aquilino, donde estaré estupendamente en este día de levantazo y calor. Sé que es solear (o "soleá" para pronunciar como el autor), pero traté de hacer un juego de palabras para señalar su trasfondo de perdón tácito y, por tanto, de alegría. Parece que el juego no me salió.

Rocio Arana dijo...

¿Cómo puedo entrar en el blog de Arp? ¿Alguien me da la dirección?

E. G-Máiquez dijo...

Pincha, Rocío, en el enlace que encontrarás a la derecha de mi blogg, en el que reza "Campo de estrellas". Siempre merece la pena.

Miguel Ángel dijo...

¿Solear? perdón, ¿solear? Solear solea hoy en la bahía, y el levante empuja como nadie los rayos al sol, al personal soleando. Que se aparte el haiku, que llega la soleá...

levante fuerte
y sol en la bahía...
¡vuelve, relente!

E. G-Máiquez dijo...

Olé, M. Á. Muy saleroso y un estupendo final. Cierto, se echa de menos el relente.