miércoles, 1 de febrero de 2012

Al arquetipo por la caricatura

Si me insultáis un poco, con suerte, os lo tengo que agradecer eternamente...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

"Al arquetipo por la caricatura". No se puede decir más en menos palabras (del personaje, claro).
Jilguero

Anónimo dijo...

Aquí en Madrid, donde yo vivo, hay una calle de Trafalgar, no larga pero tampoco falta de carácter, en el castizo barrio de Chamberí. A mí me gusta que esté en el callejero.

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias, Jilguero. Yo estoy contento con esa idea, a la que he llegado de rebote, llevado de la mano por el artículo. Contra los que dicen que escribir tanto nos despista, casos como éste me demuestran que también nos descubre cosas.

Y qué bien visto, madrileño anónimo, lo de Trafalgar. Exacto. A la espalda de casa de mi padre, la calle tenía ese nombre, hasta que un marino se fue a vivir allí y no paró de dar guerra en el Ayuntamiento hasta que le cambiaron el nombre por... Lepanto, naturalmente. Siempre nos pareció admirable, pero ahora veo que Trafalgar está muy bien desde luego, y tiene una conexión quijotesca indudable. Gracias.