jueves, 1 de agosto de 2013

Escenas de playa


He solucionado el problema de la educación bilingüe. Al bajar las escaleras de la playa contamos los escalones en español, al subirlas en inglés. ¿Imagen subconsciente de decadencia y ascenso? Dios nos libre: de facilidad natural y de leve esfuerzo sostenido, espero. 

Enrique me abraza por detrás de la silla y me dice: "Eres listo sin parar". Se equivoca, naturalmente, pero no se lo discuto: no va a estar uno corrigiendo siempre a sus hijos, siendo pesado sin parar. 

Las preadolescentes acuden en banda a ver a los niños, sobre todo a Enrique. Hace unos años lo hubiese imaginado como una situación inmejorable. Ahora me inquietan un poco las inevitables comparaciones genéticas. Quizá por eso, quizá por la novedad, me ha hecho mucha más gracia el interés de tres amigos como de veintimuchos, que se reían con cariño de los andares de Enriquito, al que veían, tan chulín, como un colega en potencia. 


La que corre como una vigilante de la playa es Carmen. El niño de la tabla que dormita indolente, sin ilusiones en la vida, dejándose llevar y traer manuelmachadianamente por las olas no es hijo mío.  

Mi suegra les ha enseñado algo que les decía su abuela cuando se peleaban: "Juego de manos; juego de villanos". También en mi casa se decía mucho. Pero les digo a mis hijos cuando empiezan a cascarse: "¡Juego de manos...;" y contestan: "juego de indios!". Nuevo examen tipo test. ¿Por qué los indios? 
A- Porque efectivamente están jugando a los indios.
B- Por reírse un poco de su abuela y de mí.  
C- Por simple asociación del juego con los indios 
D- Porque el racismo les impone más que el clasismo, que todavía les pilla demasiado abstracto. 
A la hora de subir (¡en inglés!) a Carmen le faltan manos para cubito, pala y rastrillo y sus manguitos. Le pregunto con intención: "¿Te gustaría tener tres (three) manos (hands)?". Como había imaginado, apuesta por la normalidad, que es un concepto que se le va haciendo fuerte: "No, dos". Contraataco con una estrategia que me han enseñado ellos: "¿Por qué?" "Porque las arañas tienen tres manos... Y pican". Nada que objetar.