miércoles, 7 de agosto de 2013

La noche es muy mala


Carmen suele despertarse por las noches. Clama: "Mamá, mamá", pero su madre, muy moderna e igualitaria, quiere que una noche baje yo, y otra ella, al fifty, fifty, como se dice y recomienda. Y hasta ahí estoy de acuerdo. La que no lo está es Carmen, que nada más ver aparecer mi inconfundible silueta rompe a llorar desconsoladamente: "Mamá, mamá". Y más fuerte: "Mamá, mamá". Yo estaría de acuerdo en que hubiese bajado su madre y, además, le alabo el gusto, pero ya estoy yo aquí; así que cuando su madre baja enseguida, me vuelvo a la cama con un enfado tridimensional. Primero, por la educación de Carmen, a la que no se le pueden conceder todos los caprichos; segundo, por el inútil despertar de cada dos noches, breve pero intenso y que termina desvelándome; y tercero y último y más triste, por esa constatación en noches alternas de que la niña prefiere a su madre, cosa que durante el día disimula más. 

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Del hecho de que prefiera a la madre en los desvelos nocturnos no cabe deducir, sin más ni más, que te postergue en todo lo demás. Caso distinto es el de cierta niña que, cuando le preguntaba el padre que si lo quería, se creía en el deber de marcar la diferencia con la madre, y respondía: Sí, pero poco.
Jilguero

L.N.J. dijo...

Pasan por fases donde esas preferencias las marcan muy bien y bien el padre o la madre pueden llegar a sentirse desplazados.
¡Ánimo!, de igual manera siga jugando con ella, demostrándole que aunque en esos momentos prefiera a su madre, su padre siempre estará para lo que la necesite.
A veces llaman la atención de muchas maneras.
Es solo una opinión mía, puedo equivocarme.

Dicen que "El pequeño dictador" de Javier Urra es un libro para todos los padres.

Ignacio Trujillo dijo...

Igualito me pasa. Que cabreos!

Juan Mazoy dijo...

Ay, lo que duele...!

Juan Ignacio dijo...

Ya va a llegar otra edad en la que te preferirá más...

José Luis Ríos Gabás dijo...

Con los años cambian las preferencias, pero para algunas cosas, para otras seguirá prefiriendo a su madre, al menos esa es mi experiencia, claro, con la mía. Tiene ya 19, a punto de los 20, esto pasa deprisa.

Un abrazo

Enrique García-Máiquez dijo...

Muchas gracias a todos por tanta compañía. Y a José Luis especiales, por advertirme que esto pasa deprisa, que es un pequeño consuelo (por el sueño) pero una gran alarma (por la vida).

José Luis Ríos Gabás dijo...

Un saludo, Enrique.