jueves, 15 de agosto de 2013

Serio


Uno de los más maridos de las amigas de mi mujer me dice dos o tres veces al año sin falta que la solución de los problemas de la Iglesia es que los curas puedan casarse. Y, ni corto ni perezoso, para rematar el argumento, lo corona: "Fíjate qué cura tan estupendo serías tú". Yo no sé qué me escuece más si la heterodoxia o la falta de comprensión del espíritu laical. Pero creo que de esto ya me he desahogado aquí en otra ocasión y además no deja de ser un argumento más a favor del celibato sacerdotal servido en bandeja. Éste marca la frontera en las distintas vocaciones, como debe ser, y no en los grados de fe o compromiso. Lo recuento porque ayer me dijo: "Cené con tu hermano Nicolás, y no puede haber, a pesar del parecido físico [esto era un cumplido galante, porque Nico es famoso por guapo], dos hermanos más distintos: nos reímos muchísimo con él". Ah, ya —pienso yo, riéndome por no llorar— yo es que soy serio como un abad". 




4 comentarios:

Anónimo dijo...

No estaría mal cambiar de amistades, lo digo por su señora.
Yo creo que le doy dos... Bueno, pensándolo bien a mi me llaman "curita" a menudo ¡y en mi casa! y agacho la testa y todavía no he cambiado de familia.
Si le sirve de consuelo yo, que conozco a Nico en lo personal más que a usted, he tenido conversaciones sobre asuntos muy serios y transcendentes con él y me ha ayudado mucho y, sin embargo, me suelo descoj... con muchas de sus entradas del blogg y también me suelo identificar con sus reflexiones sobre lo divino y lo humano (sobre todo con las humanas). Un saludo
NGG

Anónimo dijo...

Muy frecuentemente van unidos el ser serio y el tener sentido del humor. Cuando aparece este en medio de la seriedad, y esto, en mi experiencia, sucede en contadísimas ocasiones, los resultados son apoteósicos.
Jilguero.

Enrique García-Máiquez dijo...

"San Pedro estaba casado y en algún lugar de los Evangelios (o de los Hechos de los Apóstoles) -el Nuevo Testamento en todo caso- se habla de su suegra. Quien vino a cambiarlo y desfigurarlo todo fue Pablo de Tarso, precisamente el único que no conoció ni trató personalmente a Jesús y sólo supo de Él por referencias".

Esto, como habrá ido sospechando el amable lector, no lo digo yo. Era un comentario de ZuMo de PoeSía que sin querer (aunque no descarto mi inquisitorial suconsciente o mis dedos ceporros) marqué como eliminar cuando quería dar a publicar. Quede aquí su aportación al debate.

Y mi más (sin una gota de retórica) sincero y emocionado agradecimiento a NGG.

Estoy de acuerdo, además, con Jilguero sobre el humor que brilla entre la seriedad. En este sentido, leía hoy una voz de Porchia: "¿Por qué te ríes de una cosa sola y no de todas las cosas?" Es el argumento definitivo contra los chistes y a favor del sentido del humor como telón de fondo.

Perkusatto dijo...

Solo tenemos como verdad suprema en este caso asumir la reflexion internacional y traducible a cualquier idioma:
La miel no esta hecha para los burros.