La falta
de ortografía era perfecta.
El orador dubitativo coje
la palabra, no coge, que la coje-
a cojeando
de frase en frase en frase,
torpezando hasta el punto
final, redondo y aliviado del aplauso.
Obama y yo
-
Nicolás Gómez Dávila (el anti Obama, diríamos) decía que periodista es que
nunca escribe para sí. En este artículo yo no he hecho de periodista, pues
he e...
Hace 2 días

2 comentarios:
Muy bien reconocido, Enrique. Yo pensé que había sido un desliz juanramoniano. Más me chocó lo de "detrás mía"...
Ay de mí.
Lo corrijo ahora mismo: cierta dislexia.
Publicar un comentario en la entrada