domingo, 10 de enero de 2016

Desventuras y venturas


Por mi entrada de ida, me escribe mi buen amigo Suso Ares Fondevila:

Querido amigo: 

Es sorprendente tu capacidad para, como los gatos, caer siempre de pie. Empiezas una entrada hablando de un mal que te acontece y, oh magia, al final de la entrada acaba convertido en un bien. La tristeza se convierte en alegría, la pesadumbre en ligereza, la debilidad en fortaleza... ¿Gracia natural, gracia sobrenatural, optimismo indomable, un inquebrantable non omnis moriar? 
Un fuerte abrazo.
Y no sabe que el verdadero final feliz de mi entrada es su carta. Es en su alegría, en su sorpresa, en su amistad (los tres pies del gato) donde sí que caigo de pie.

Por si fuera poco, recibo este tuit:


 Que hace referencia a esta entrada. Y que me hace el mejor regalo.

Luego dicen que escribir un blog no está pagado.