martes, 26 de enero de 2016

Quitando


Quitando que 
  1. éxito es una palabra que me queda muy grande y mucho más, si cabe, aquí y ahora, 
  2. que el libro lo ha editado Comares en La Veleta, y no Renacimiento, lo que también me hubiese enorgullecido,
  3. y que espero no haber escrito ni un aforismo brillante o haberlo borrado, sino, en el mejor de los casos, transparente, 
no está nada mal esta selección que hacen de lo mío en Nueva Revista.


5 comentarios:

El lejano dijo...

En España, desde hace unos años, hay una verdadera epidemia de aforismos mediocres. Esos tuyos, publicados por Nueva Revista, sorprenden por su calidad.

Pero inmediatamente surge la pregunta, ante la posibilidad de comprar el libro (relativamente caro: 15 € por 88 páginas en Amazon - lástima que no exista edición electrónica a mitad de precio): ¿todos los del libro son tan buenos o ésos son los mejores? That is the question...

Enrique García-Máiquez dijo...

Yo creo que en el libro los hay peores, esa es la verdad. Cómo no pagarte con sinceridad ese precioso elogio, lejano amigo.

Enrique García-Máiquez dijo...

Por cierto, que también le agradezco el recuerdo y la expresión de la epidemia. Me acaban de pedir una entrevista sobre el libro y haré una mención al asunto.

El lejano dijo...

Más que una epidemia, es una plaga. Recuerdo que hace 30 años, viviendo ya en Francia y habiendo descubierto los grandes escritores de aforismos que hay en este país, propuse a un célebre editor español para el que entonces traducía, hacer una gran antología del aforismo galo. Me contestó que en España el aforismo no interesaba a nadie. Y era verdad que entonces nadie leía los de Gracián o los de Juan Ramón Jiménez (los dos mejores aforistas españoles). La gente más culta, y en el mejor de los casos, confundía aforismo y greguería. Algún "hipercultivado" conocía los de Bergamín. Y nadie había oído hablar de los de Porchia (que yo descubrí en francés antes de poeder leer sus "Voces" en español).

Ignoro qué ha sucedido para que ahora todo el mundo se haya puesto a escribir (¿y leer?) aforismos. ¿La aceleración de la vida? ¿Internet? ¿La publicación en España de aforistas extranjeros (en general muy mal traducidos - como una antología de Lichtenberg que vi un día por ahí traducida...¡ del francés !)?

El caso es que desde hace unos años pululan por todas partes en España los aforistas domingueros, que inundan con sus trivialidades improvisadas y sus ocurrencias frívolas, sitios literarios, blogs y revistas. Por eso, cuando aparece un verdadero aforista, es decir, alguien que tiene algo que decir (y no alguien que tiene ganas de decir algo - como distinguía no sé qué escritor francés) y que logra decirlo con el menor número de palabras posible, queda uno muy sorprendido.

Aquilino Duque dijo...

Excelente selección de Nueva Revista que viene a ser un guión para la lectura del libro.