viernes, 27 de enero de 2012

El punto final

No nos pagan mucho a los columnistas, pero a cambio nos llaman de redacción cada dos por tres para que escribamos menos por el mismo dinero. La relación cantidad/precio empieza a ser, por tanto, inmejorable. Yo cada vez tengo que escribir columnas más cortas, apenas la basa, con muy poco fuste. Me dicen que si no el lector de hoy no llega al punto y final. Pero, ¿qué tendrá el dichoso punto y final de tan deseable?, me pregunto. ¿No sería más respetuoso con los lectores y su presunta pereza permitirles que acabasen ellos en cualquier otro punto cualesquiera, aunque fuese suspensivo?... Y seguir nosotros haciendo columnas con su basa, su fuste y hasta su capitel, que puedan interesar algo al lector de mañana.

7 comentarios:

Ignacio Trujillo dijo...

Hay articulistas cuyas columnas son díficil de completar y le sobran basa, fuste y capitel...Pero las tuyas se leen del tirón y se llega sin notarlo hasta las hojas de acanto que las coronan, que en tu caso, deben ser de laurel.

Enrique García-Máiquez dijo...

Coño, Ignacio, que he decido poner una entrada sobre la anterior porque me daba pudor tanto elogio y ahora me sales con esto. Pero se te agradece igual, eh.

Gonzalo dijo...

¡Queremos doble página!

:-)

Ignacio Trujillo dijo...

¡Me parto! No había leído la entrada anterior, me fuí directamente a la última. Ahora que la veo me "remacho" en lo dicho. ¡Vamos, que eso que digo va a misa!

Anónimo dijo...

Me parece ver en el título de la entrada, “punto final” una crítica sutilísima y acertada a quienes desde la redacción de los periódicos te hablan de punto y final.
Jilguero

María dijo...

Doble página, doble página!

Enrique García-Máiquez dijo...

Cómo os agradezco que me queráis matar a trabajar. Es todo un detalle.

En realidad no me refiero ahora a nadie en particular, ni me quejo de ninguna redacción en concreto, sino constato una constante, que es, si bien se mira, una rendición de la prensa escrita.