jueves, 12 de enero de 2012

Poemita de un GKC adolescente

Los españoles piensan que Cervantes 
vale lo menos como siete Dantes. 
Reputan en Italia estrafalaria 
semejante opinión: les da urticaria. 
[The Spanish people think Cervantes/ Equal to half a dozen Dantes; / An opinion resented most bitterly/ By the people of Italy]

11 comentarios:

Mora Fandos dijo...

Bueno, bueno, bueno... me ha encantado.

gatoflauta dijo...

No sólo en Italia parecería estrafalaria esa opinión; a mí, español que siempre ha vivido aquí, me lo parece también. Son grandezas comparables, y cada uno puede elegir de acuerdo con su gusto personal (o no elegir y quedarse con ambos, cosa muy sensata). Pero desde luego que ninguno de los dos vale por "siete" veces el otro: eso es absurdo.

Enrique García-Máiquez dijo...

Dear flutecat, le transmito el más sincero agradecimiento de Uncle Chestnut por tomarse tan en serio este disparate de cuando era apenas Gilbertito. A mí me gusta, sobre todo, el indesmayable optimismo de Chesterton desde su más tierna infancia o, al menos, desde su más gamberra adolescencia. Ojalá lo absurdo de los españoles (así, todos a una) fuese que nos sobrepasáramos en valorar el Quijote.

I.M. dijo...

¿La traducción es tuya? Me parece excelente.

gatoflauta dijo...

My dear friend Henry, yo no sé si esa opinión es o no algo que GKC conservó hasta la edad adulta. En todo caso, y si él no lo hizo, hay quien sí lo ha hecho. Harold Bloom, acerca de su muy excesivamente favorito Shakespeare, dice cosas como que "él impone el modelo y los límites de LA LITERATURA" (el subrayado es mío). Y sigue: "¿Podemos encontrar en él algún rasgo de ceguera, alguna represión, un fallo en su imaginación o pensamiento?". La respuesta, evidentemente, es: SÍ. Shakespeare (y Cervantes, y Dante, y cualquiera) son humanos, y, en cuanto tales, limitados y falibles. No; ni Shakespeare ni nadie imponen (afortunadamente) "el modelo y los límites de la literatura", diga lo que diga Bloom, o antes de él Emerson ("es inconcebiblemente sabio; los demás lo son concebiblemente"). Esos excesos existen; y, repito, son -a mi honesto parecer- absurdos.

Enrique García-Máiquez dijo...

Tienes razón, gatoflauta. Bloom, que quizá ni siquiera lea bien a Shakespeare, es un ejemplo de esa actitud tan ridícula. Cuando leí el poemilla pensé en que quizá al joven Gilbert se le ocurrió porque en Inglaterra sí que son proclives a la glorificación del Bardo por antonomasia, pero luego decidí no hacer juicio de inspiraciones. Gracias por la nota.

Anónimo dijo...

Y por qué no, por ejemplo, así?:

"Los españoles piensan que cervantes
valdrá lo que unos seis o siete Dantes.
Nefasto juicio, indigno de cristianos,
replican sin dudar los italianos."

gatoflauta dijo...

Interesante la propuesta alternativa de traducción del anónimo, aunque a mí personalmente me gusta más la original de EGM. Me atrevería a sugerir, eso sí, para que el último endecasílabo no resultase tan forzado (o para que el último verso fuese tan fluidamente endecasílabo como los restantes), sustituir "esa" por "semejante", así: "semejante opinión: les da urticaria".

Enrique García-Máiquez dijo...

Me pareció muy bien la versión de Anónimo, estupenda. Y en dos cosas en concreto la juzgaba sin duda superior a la mía: subrayaba (con eso de los cristianos) más la extrañeza de los de Italia y unificaba métricamente el epigrama. Mi último verso era un eneasílabo, que sin ser infiel al original podría parecer demasiado cortante a un oído español. Para mi asombro la propuesta de g-f, con una sola palabra, soluciona ambos aspectos. Sin perder un segundo, o perdiendo uno en dar las gracias, la incorporo a la versión.

Anónimo dijo...

Por favor, no consideren una descortesía si añado un segundo y último comentario.

A mi la traducción original de Enrique G.M. me gusta mucho. Y creo que gana aún más con la variante de gatoflauta.

Pero me parece que, para que se mantenga algo más de la gracia del original, sería importante que la palabra Italia, o italiano, esté justo al final. Pues se trata de una broma chestertoniana, con sus granos de obviedad sorprendente...

Y, por otra parte, no termina de convencerme que el centro de gravedad del segundo verso esté en la cuarta sílaba. Quizás sería mejor que todos estuvieran centrados en la sexta sílaba, para darle un cierto aire de danza al jueguecito.

Y en este momento es cuando vuelvo a mi papel de lector silencioso (y, por supuesto, anónimo), pidiendo disculpas por la pedantería.
Gracias por la entrada, y por el blog.

Enrique García-Máiquez dijo...

Perspicaz Anónimo, la única descortesía suya es que a partir de ahora nos vuelva a condenar a su silencio. Jaime Gil de Biedma decía que la traducción implica necesariamente descartarse de algo y que el buen traductor es quien sabe escoger de qué puede prescindir y qué debe salvar del poema. Eso es así, pero no es una excusa mía porque yo no caí, ay, en el efecto humorístico que tiene dejar lo de Italia para el final, jugando un poco con los primeros comentarios de Gatoflauta: "comparar a Cervantes con Dante es un disparate para cualquier nacionalidad" y entonces acabar con una explosión chestertoniana pura: es un disparate para los italianos... que hacen exactamente el mismo desatino pero en dirección contraria". Gracias a su comentario he visto claro eso, y lo que es más: me ha hecho aún más gracia el poemita. Muchas gracias, literalmente, por tanto.

Quizá se podría intentar:

Los españoles piensan que Cervantes
vale lo menos como siete Dantes,
Semejante opinión estrafalaria
la consideran todos en Italia.