viernes, 6 de enero de 2012

Vuelve a casa por Navidad (y por Epifanía)


Entre las quejas contra la Navidad de los que se quejan de todo (en verano, del calor; en otoño, de la lluvia; en invierno, del frío y en primavera, de las alergias) la más famosa es que son unas fiestas tristes porque uno se acuerda de los que no están. Cierto: también los ausentes vuelven a casa por Navidad, pero eso tendría que ser otro motivo de alegría y de los más gordos. Qué suerte contar con un tiempo especialmente cualificado para recordar a los seres queridos, que tenemos que no olvidar nunca. Que además de vivir en el más allá vivan también en el más adentro. Echar de menos es la manera más íntima de sentir de más.

5 comentarios:

Inmaculada Moreno Hernández dijo...

Sí, Enrique, es verdad, que bien lo has dicho: los que viven en el más allá y "en el más adentro" son parte de nuestro tesoro.
Un beso

Javier Vicens dijo...

Debe haber magia o algo así porque hoy mismo he leído en un viejo calendario que está en la sacristía de Torremendo: "Día de los ausentes en Torrevieja". Y he bromeado diciendo que, seguramente, solo los ausentes fueron a esa fiesta. El sacristán se ha reído un poco.

Miguel dijo...

Tiene que ver con:
No quiero que te vayas / dolor, última forma / de amar. Me estoy sintiendo / vivir cuando me dueles.

Y con uno de tus primeros poemas de 'Con el tiempo'.

Un saludo. Feliz año.

LFU dijo...

Bravo. Feliz año

Enrique García-Máiquez dijo...

Feliz año a todos. Y gracias por volver aquí post Navidad.