domingo, 8 de enero de 2012

Poesía-Ikea

El artículo de hoy tendría que haberlo afinado mucho más, pero tuve poco tiempo, llegué a él —como se deja ver— hecho pedazos y, sobre todo, me distrajo una ikea. A la poesía que hacen (es un decir) los jóvenes más mediáticos del momento la llamé Poesía de línea discontinúa, para subrayar su ruptura con la línea clara. Pero eso no la situaba en su contexto social sino en la continuidad o no de las corrientes estrictamente literarias. En cambio, ayer vi que esos textos cumplían con el pequeño requisito ese de responder a su tiempo, lo cual me entretuvo. Como los juguetes de hoy, y los muebles, y las medidas políticas, esos poemas vienen en pedacitos, que tenemos que montar luego con el sudor de nuestra frente, encajando piezas y suspirando porque no les falte ningún tornillo o porque encajen todos en sus boquetes, y así poder disfrutar al final de tanta artesanía de salón de un bonito objeto en serie.  

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Podías poner: "me distrajo una Ikea". j

Enrique García-Máiquez dijo...

¡Buena ikea! Ya está arriba...

Balaverde dijo...

Pasaremos de "Mujer leyendo" (que acertadamente calificaste en su momento de redondo, pues es precioso) a "Mujer montando poema".

Tienes que leer "Manifiesto" de Mamet, donde le da pero bien al constructivismo.

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias mil, Balaverde. Me apunto el Mamet para ya mismo.

Gonzalo dijo...

Sobre el artículo:

Deberías añadir que los que fijan los juguetes a sus cajas con mil tornillos y alambres merecen por lo menos 15 días a pan y agua.

Claro que siendo chinos, igual eso es lo que ellos quisieran.