viernes, 20 de enero de 2012

Un regalo inmejorable


Los Reyes Magos me han dejado en algunas casas de familiares, empezando por la de mi padre, unos dinerillos para que compre libros. Cómo me conocen sus Majestades. Pero este año en la carta de mi casa se me había ido la mano con la bibliografía y en las cuentas generales están las cosas particularmente apretadas. Así que he reunido ese metálico y he estado unos días pagando todo —compras, gas, honorarios del pediatra y pañales— gracias a él. Me ha parecido que me habían hecho mis parientes un regalo inmejorable: no sólo esas facturas, sino los intensos días —de Reyes hasta ayer, que se me acabó la cuerda— que he vivido a cuenta de su detalle. Me han regalado un capítulo muy emocionante del Libro de la Vida.  Gracias mil.