miércoles, 4 de enero de 2012

Que no se me olviden tampoco

... estos versos de Luis Alberto de Cuenca, inspirados en Faulkner, en el recién llegado último número de Clarín (96):
Sin amor, sin honor y sin orgullo, 
sin emoción y sin complicidad 
la poesía no tiene sentido. 
El deber del poeta es escribir 
sobre la compasión, la fortaleza 
y la debilidad, sobre el espíritu 
de sacrificio (que redime el mundo), 
la piedad, el coraje, el heroísmo.  
[…]



6 comentarios:

AFD dijo...

¿En Faulkner? ¿Se consigue Clarín en versión electrónica?

Balaverde dijo...

Qué buenos versos, Enrique: gracias por darlos a conocer.

Muy bueno lo de Tú, que ya ha descubierto el "J'est un autre" de Rimbaud.

Anónimo dijo...

L. A. de C. enumera unos valores que pertenecen a toda vida que tenga sentido. Es bueno que la poesía se ocupe de ellos; sin embargo no hay que negarle los de pura recreación o evasión.
Es infrecuente que, en un ejercicio de introspección, un poema verse sobre poesía, pero tanto éste como el que termina reconociendo que “poesía eres tú” me parecen excelentes.
Jilguero

Enrique García-Máiquez dijo...

Es raro, pero así se titula el poema: "Inspirado en Faulkner". Y me temo que no hay e-Clarín.

No me extrañan que te gusten, Balaverde. Buen gusto tuyo aparte, defienden una poesía que es la tuya.

Y la pura recreación, Jilguero, requiere a veces muchísimo coraje, así que también está recogida en esos versos metapoéticos de LAC.

Tres abrazos.

Suso Ares Fondevila dijo...

El deber del poeta así presentado por L.A. de C. es también el del hombre. Retruquemos:
Sin amor, sin honor y sin orgullo, / sin emoción y sin complicidad / la vida no tiene sentido. / El deber del hombre es vivir / la compasión, la fortaleza /y la debilidad, el espíritu /de sacrificio (que redime el mundo),/la piedad, el coraje, el heroísmo.

Programa de vida, programa de poesía.

Enrique García-Máiquez dijo...

Ay, se me olvidó decir que aplicados a la vida tienen aún más fuste (y ya es decir) estos versos. Gracias, Suso, ahora ya no puedo releerlos sin recordar tu retoque maestro.