martes, 3 de enero de 2012

Un paradójico egotismo


Carmen ha deducido que se llama “Tú”, en vista de que nos dirigimos a ella con ese curioso —pensará— dimitútivo. En el fondo, es un extraño caso de egotismo: “Yo soy ‘Tú’ por excelencia”. Un egotismo mucho mayor que el egotismo literal: que cada "yo" se centre en sí mismo no es demasiado llamativo, pero pensar que todos se centran en tu "Tú" es brutal. Y en el caso de Carmen, bastante cierto. Aparte del problema pedagógico de ver cómo deshacemos el nudo gordiano de pronombres, me parece que la cosa podría esconder una enseñanza literaria. El buen lector es “Tú”, o sea, el interlocutor impepinable —pensamos— de cuanto lee y eso enlaza con una veta muy íntima de nuestra personalidad y de nuestras primeras concepciones del mundo. El “tú testaferro” que decía Carlos Bousoño, esto es, cuando el poeta habla de sí utilizando el tú, no se trataría entonces tanto de una técnica de despersonalización, como de una manera de volver al reino mágico de la infancia; y un automatismo que revela que el poeta es, sobre todo, un lector, y de lo suyo, el primer lector. Esto es una intúicion, natúralmente, que podría tratar de desarrollar más, aunque no hace falta: tú ya me entiendes. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

;-)

Mora Fandos dijo...

¡Y que lo digas, tú! (hace falta una entonación concreta para exegetar la frase correctamente, miserias y glorias de la comunicación escrita).

María dijo...

Me llevé casi un disgusto cuando uno de mis hijos mayores, cuando era chico me pidió un día "¿Me lo metes (el colacao) un momento en tu croondas?" ¿tan posesiva era yo con mi croondas y con todo lo demás?
Se ve que he evolucionado un poco porque hace poco que mi hija pequeña me pidió que le calentase un poco más la leche en el croondas... Uf menos mal.

Gonzalo dijo...

Jajajaja.

A mi hija mayor es a la que más le costó dejar de llamarme "yo" y de llamarse "tú", supongo que porque fue la que antes empezó a hablar.

El enano, que apenas maneja 15 palabras a sus 2 y medio (porque entiende y se hace entender, así que pasa de complicarse) sí maneja perfectamente el tú y yo, cosa que nos sorprendió.