lunes, 1 de octubre de 2012

Esta doble vida, sí

Tras esta entrada, pensé muy en serio: "Me conformaría con vivir los 56 años de Dante o, incluso, los 52 de Shakespeare, pero empezando a contar desde ahora".

Y así pensaba dejarlo. Pero viene Canetti, Dios se lo pague, y me da un abrazo cómplice: "Qué lamentable tener solamente una edad determinada! ¡Quisiéramos tener dos edades a la vez y saberlo! '¿Cuántos años tiene usted?' 'Veintisiete y sesenta y cinco'. '¿Y usted?' 'Cuarenta y doce'. A partir de esta doble edad se podrían derivar nuevas y atractivas formas de vida".

5 comentarios:

Miguel dijo...

Poniendonos evangelicos, como cristianos con aquello de "si no os haceis como ninos...", debemos tener dos edades, no?

Por otra parte yo en un casillero dejaria fijos 17 y en el otro iria contando. Con eso me conformo. En cierto modo creo que lo estoy cumpliendo.


(PS: el desastre ortografico es culpa del teclado)

Anónimo dijo...

Enrique: Me quedo perplejo con tu comentario y el enlace. Cumplo mañana sesenta y paso a formar parte de eso que llaman "clases pasivas". Me quedo en los veintiseis, la edad de referencia de Ortega. Un abrazo. Domingo.

Marcela Duque dijo...

Aprovecho la ocasión —pues quería preguntártelo desde hace rato—: ¿Cuál es el libro de Canetti que más te ha gustado? Me gustaría leer alguno...

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias, Marcela. En realidad, me está gustando, y lo que me queda. Voy por la mitad del primer tomo de Apuntes. Tiene cosas deslumbrantes y otras simplemente buenas.

Yo creo, queridos Miguel y Domingo, que la gracia del "sistema Canetti" es que ambas edades sean dinámicas. Os propongo sistema mixto. Se escoge una edad fija, que yo elegiría los setenta y siete, por homenaje bíblico y gusto por la edad, y luego las dos dinámicas, entremezclándose como una música. Ahí me apunto a los cuarenta y tres que tengo y a los tres, como de empezar a hablar y para facilitarme las cuentas, que soy muy malo con los números.

domingovallejo dijo...

Enrique: De nuevo con retraso. Ahora que por fin he conseguido el libro de tu hermano, creo que otro añadido obligado a la entrada era la posesía titulada 35. Un abrazo. Domingo