viernes, 19 de octubre de 2012

Carmen: mujer, jardín, poema. Y Enrique


1) De la feminidad de mi hija. Se está contando mucho por teléfono en la familia el siguiente diálogo entre ella y su madre. "¿Dónde vas, mamá". "A comprar pintura, Carmen." "¿De labios?" "No..." "¿De uñas?" "¡No, no, para las paredes!" "Ah". Yo, sin embargo, más femenino aún veo lo de anoche. Llegué a casa tarde y desde la cuna me llamó. Fui inmediatamente a verla: "Hola, Carmen". "¿Me has echado mucho de menos, papá?"

2) Viendo su dominio del lenguaje, superior a sus habilidades motrices o a sus dotes para el dibujo, y su imaginación, le pregunto: "¿De qué vas a trabajar de mayor: serás escritora?" "No. Plantaré flores en el jardín".

3) Como llovía y no podíamos salir al jardín, precisamente, y en casa empezaban a revolucionarse, los montamos en el coche y fuimos a asomarnos a la playa, que suele estar muy revolucionada y romántica los días de tormenta. Al llegar, Carmen exclamó desde su sillita: 
¡El mar! 
¡Qué fresco!
Una aleluya trisílaba en verso blanco. Para mi gusto, perfecta. O un haiku. Las once sílabas que faltan: "Sus ojos, del color del mar de otoño". 


* * *

El que será escritor, a la chita callando, es Enrique. Observen como se tiró (la foto no está preparada) sobre el bolígrafo y el papel en un segundo cuando su madre le había subido a la mesa para ponerle los zapatos. Observen de paso el torpe aliño indumentario. Carmen es más musa, y se la puede ver en su papel: escapando al fondo. La concentración de Enrique para hacer bien sus cuatro rayas garabatosas me llena de ternura: ¡es el vivo retrato de su padre! 

6 comentarios:

Ununcuadio Uuq dijo...

Un magnífico haiku, y la foto no tiene desperdicio.

cb dijo...

Si es que los niños aprenden y las niñas nacen sabiendo. Què gracia mi niña, qué arte.
Y què rubio y qué guapo Enrique, con el lapiz empuñadito y sin ningún miedo al papel en blanco. Parece que está pensando "yo soy de poco hablar, por eso escribo".
Son preciosos, y también la entrada.

Anónimo dijo...

La verdad es que el niño es igual a su padre, ¡el pobre!
la foto es genial: son Las Meinas de EG-M, con su José Nieto al fondo y todo.
Al comentario de Carmen hay que hacerle la ola, desde luego.
j

Adaldrida dijo...

Esta entrada es para enmarcar.
Hace pensar y reír y lagrimear incluso.

María dijo...

Deliciosas la entrada y la foto.

Ignacio Trujillo dijo...

Cuando se ponen tan serios, tan concentrados, sacando un poco la lengua, para acabar haciendo un palote o un garabato que te enseñan llenos de orgullo es un momento único. ¡Qué suerte tener un futuro escritor en casa! ¡y una poetisa. Enhorabuena!