miércoles, 29 de mayo de 2013

El corrimiento de las tórtolas


Cuidado con darle carrete a un profesional. Puede no parar nunca. Al pediatra de Carmen le comenté que también me gustaban los pájaros. Se echó a volar. La bronquitis pasó a un segundo término, y yo me enteré de muchas cosas. Por ejemplo, de que la población de los cucos está decayendo. También la del alcaudón real. En cambio, las águilas imperiales han anidado en la provincia de Cádiz. Ah, me sorprendí, pues yo creía que había visto una muy cerca una vez. Sí, sí, venían aquí a comer conejos, por Paterna y Medina (¡Ah, donde yo la vi!), pero ahora han hecho tres nidos. Y lo mismo el águila pescadora. Y los ibis. Y unas golondrinas dáuricas, que anidan en Chipiona y sólo en Chipiona. La gente se iba amontonando en la sala de espera, Carmen tosía y yo lamentaba no haber llevado al pediatra a don Enrique Monasterio en vez de a mi niña. Mientras tanto, me enteré de que, si las cigüeñas han dejado de irse en invierno, no es por el cambio climático, sino por los arrozales de las marismas del Guadalquivir. Suspiré aliviado. Y que las águilas imperiales aman los eucaliptos, tan majestuosos, a pesar de la rabia que les tienen los ecologistas. Yo protesté contra las tórtolas turcas, pero no tuve éxito. Y contra las urracas, que se comen los huevos de los jilgueros. Pero nada: el médico de mi hija está inquietantemente satisfecho, casi regodeándose con la selección natural. Las toses de mi hija empezaron a preocuparme mucho más. El pediatra, impertérrito, me contó que en Estambul, donde estuvo hace poco, se fijó en que no hay tórtolas turcas, sino somalíes, de modo que se ha producido un desplazamiento muy interesante de las especies. Si la tórtola común se extingue, mala suerte, haberse venido a la ciudad, como ha hecho la turca, que en el campo hay mucho pesticida, etc.


Carmen, por cierto, está mucho mejor, gracias a Dios. 


7 comentarios:

Enrique Monasterio dijo...

Gracias por citarme entre tantas aves diferentes. Me he sentido como un pájaro más

BV dijo...

Lo del alcaudón es una pena.

Anónimo dijo...

Hombre, sí; yo supongo que la mejoría de Carmen (de la que me alegro) será efectivamente gracias a Dios; porque el pediatra, por lo que aquí se cuenta, no parece haber puesto mucho de su parte. Menudo pájaro está hecho.

Cordelia dijo...

Los pediatras son muy pesaos, que me lo digan a mí. Para la tos, si de verdad tiene bronquitis, sobre todo mucha agua o zumos, y lo que va de lujo es un buen baño con mucho vapor, que respire el vaporcito calentito y se le ablande la flema.
Palabra de pediatra.

Juan Mazoy dijo...

Vaya por Dios, el caso es no darnos a ganar un duro a los boticarios, con la pena que damos últimamente...(Sin acritud, Cordelia).
Me alegro de que Carmen se haya recuperado.

Enrique García-Máiquez dijo...

Mil gracias, querida Cordelia. Va todo muy bien. Te he hecho muchísimo caso —zumos, aguas, vapores— y va todo mucho mejor.

Pero tú no te preocupes, Juan, que la sangre boticaria corre por mis venas y también le estoy dando de tó.

Abrazos sanitarios

Juan Mazoy dijo...

Lo sé, Enrique. Eso no se pierde nunca. Abrazos.