miércoles, 22 de mayo de 2013

Pscht


Esos profesores que hablan en voz alta en la biblioteca, esos profesores. 

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Los alumnos que se ríen, de golpe, y salen atropelladamente para seguir riéndose, ¿no saben que fuera del silencio venerable de la biblioteca eso (lo que sea) dejará de tener gracia? (Nueva teoría del umbral.)

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La concentración intelectual embellece (ya lo he dicho, pero no me canso.)

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Twitter da mucho juego en una biblioteca, aunque las melenas son un clásico. 

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Miro por encima del hombro a los de dibujo técnico: unos tiran más por el dibujo, otros por el técnico. 

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El susurro subraya lo subyugante de lo sugerido. 

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Vasos comunicantes: yo leo por gusto y se lo contagiaría un poco si ellos me dejan algo de su ansia (a pocas horas del examen) por retenerlo todo. 

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El adolescente que hombrea subiendo la voz. 



Educados en el egocentrismo, incluso los más estudiosos, cuando se marchan, se ponen a hablar en voz alta, como si ya nadie estuviese concentrado, porque ellos han terminado. Me gustaría explicarles detenidamente la errónea cosmovisión que subyace, pero sólo puedo decir: "¡Pscht!"

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Quien habla en la silenciosa biblioteca interrumpe decenas de conversaciones. 




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hablar en algunos recintos, como la biblioteca, es interrumpir una conversación
Jilguero.

Enrique García-Máiquez dijo...

Eso sí que es un aforismo. Aprovechando la confianza o, mejor dicho, la consanguinidad, me lo apropio (vía donación) y lo subo al texto.