jueves, 16 de agosto de 2007

Peligro: Radiaciones

Que Jünger se defienda solo, que sabía:

El realismo promete menos, pero cumple más.

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También en esto tiene la poesía más libertad que la prosa. La labor rítmica realizada en la prosa no habrá de dejar tras de sí rastro alguno.

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[Su hijo Alexander llama “tío” a todo el mundo] Los niños saben aún que todos los hombres somos hermanos.

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Cuando volvemos a un jardín que hemos abandonado. Sin nosotros florecen y maduran las flores y los frutos.

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El martín pescador. Cuando uno ve a este pequeño animal salir volando rutilante de entre los amarillentos cañaverales siente la tentación de preguntarse por qué en este paisaje tan desolado la Naturaleza ha ornamentado a esa ave como una piedra preciosa. Los científicos demuestran que existen supérstites de la época glacial —quizá queden también algunos de la época de las fábulas.

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Todas las cosas rítmicas son armas contra el tiempo; y contra él es contra quien luchamos en el fondo. El ser humano lucha siempre contra el poder del tiempo.

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Un pensamiento que se nos escapa se parece a un pez que se suelta de un anzuelo. No deberíamos perseguirlo; sigue alimentándose en las profundidades y regresa luego con más peso.

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Hay que llegar a tener en las circunstancias más difíciles una calma de salamandra para seguir leyendo. [Luego dice] si uno logra acarrear cada día varios ladrillos al cabo de setenta u ochenta años puede conseguir habitar en un palacio.

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Yo opino que para llegar a viejo es necesario permanecer joven.

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Cuando los seres humanos combaten en niveles espirituales incorporan la muerte a su estrategia. “Lo que no me mata me hace más fuerte”; y lo que me mata, inmensamente fuerte.

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Grüninger que había estado conversando con un teólogo: “El mal aparece siempre primero como Lucifer, luego se metamorfosea en Diablo y acaba mostrándose como Satanás. Es la progresión que va del Portador de la Luz al Disgregador y luego al Aniquilador.”

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Y a la postre, ¿qué es la prudencia sin la Providencia?

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Decir “Encuentro a una persona” es lo mismo que decir “Descubro el Ganges, Arabia, el Himalaya, el Amazonas”.
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El materialismo contemporáneo es el primero que mata con voluntad de aniquilación: la Inquisición era todo lo contrario.

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En lo más hondo el estilo se basa precisamente en la justicia. Sólo el hombre justo es capaz también de saber cómo hay que sopesar la palabra, cómo hay que sopesar la frase. Por esta razón a las mejores plumas no se las verá nunca al servicio de la mala causa.

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Qué extraño ajetreo hay junto a la carroña.

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Los más entienden por libertad nuevas formas de esclavitud.

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El vicio convertido en hábito es lo que conduce al automatismo.

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[Viendo los tejados de París] Con frecuencia tengo la sensación de que sólo la presión del tiempo hace que cristalice la belleza.

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Caminamos como mendigos en medio de una riqueza que es inagotable. Pero los poetas la amonedan para nosotros.

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La parte inferior de muchos animales que viven pegados al suelo, como los peces planos, los turbelarios, las serpientes, es incolora —ahorrativa pintora es la Naturaleza.

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Sin la oración le resulta imposible al ser humano no tener dobleces.
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Bien puede gastarse en libros lo que con libros se gana.

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[Sobre su hermano, el poeta Friedrich Georg Jünger] A veces, en las horas alegres, siento frente al destino no sólo la gratitud del ser humano que ha sacado un premio en la lotería, sino que siento también el asombro, el asombro de que me haya caído además un segundo premio de igual cuantía que el primero, el premio de nuestra hermandad.

miércoles, 15 de agosto de 2007

Buena noticia

El avisado lector (que suele ser lectora) pensará que en la columna de hoy, con ese título y en este día, hablaré de la festividad de la Asunción. No. Pero el que se equivoca soy yo: mira qué venir con el no news justo el día del Notición...

Qué bonita es

De nuevo el sagacísimo lector (que suele ser lectora) habrá pensado que iba a hablar por fin de la Asunción por el título de la entrada : ¿a quién le iría el piropo mejor que a Ella?

Y soy yo otra vez el que salgo por Antequera. Enlazo no más la letra del himno nacional que ha colgado Dal. A mí lo del filipino y el arroz y la colleja y media a mi querido Portugal me echan un poco para atrás, pero -paradójico que es uno- ando tarareándola por los pasillos, con especial cariño cuando lo de las monas. Otra cosa es que me termine de creer la autoría de Saramago, Bonald, Gamoneda y César Antonio Molina, no por nada, sino por el último verso del himno, donde hay un destello de poesía auténtica, ¿o es que no?

martes, 14 de agosto de 2007

Preguiça

Pereza hasta de cantar a la pereza. Y además ya lo hizo Mario Quintana:
Suave pereza que, de ser malvado
y de otras idioteces, al abrigo nos pones…
Sólo por ti, ¡qué pésimas acciones
dejé de lado!

lunes, 13 de agosto de 2007

La mujer lo mejor

No es la mala conciencia de que Leonor haya empezado a trabajar hoy de nuevo, o sólo un poco. El caso es que Jeanne, la mujer de Léon Bloy, también se echa sobre los hombros el trabajo de sus Diarios. Sus aportaciones, como avisó Baltanás, se cuentan entre lo mejor del libro. Al esposo hay que reconocerle, no obstante, el mérito no menor de haber estado tan atento durante tantos años; y de haber seleccionado para nosotros algunas frases de su señora.

30 de junio de 1894.- El tiempo es la Encarnación de la Eternidad. Idea de Jeanne.
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3 de septiembre de 1894.- Jeanne me dice: Cuando te vas de este mundo nunca estás solo. Estás solo cuando el mundo te abandona.
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3 de noviembre de 1900.- Los protestantes aconsejan siempre el paseo. Andar para no ir a ninguna parte, tal es, en realidad, el protestantismo. (Jeanne)
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17 de noviembre de 1901.- A propósito de los automóviles y los trenes eléctricos, Jeanne me hace notar que las invenciones modernas tienden cada vez más a dar a los hombres los medios para huir.
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29 de octubre de 1902.- Léon Bloy permanece. Se le ha querido matar con el silencio, el arma más cobarde y más mortífera contra un escritor. [De una reseña que ella escribe a Exégesis de los lugares comunes]
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24 de febrero de 1903.- Martes de Carnaval, Jeanne, al regresar de la iglesia: "Recordándole a Jesús nuestra extrema indigencia, le decía: 'Dadme lo que hay en vuestra Mano, abrid vuestra Mano', Entonces, ha abierto su MANO y he visto que estaba perforada".
No he visto nada más bello en ningún escritor místico.
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20 de junio de 1905.- De Jeanne: "El Espíritu de Léon Bloy es como una catedral en la que el Santo Sacramento estuviese siempre expuesto".
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23 de agosto de 1905.- —Tú escribes interiormente para Dios —me ha dicho Jeanne—, y eso basta. Es lo que quiere. Los libros que no habrás podido escribir para los hombres serán leídos en la vida eterna.
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31 de diciembre de 1915.- Si dejase de sufrir, me parecería que vivo en una casa sin techo. (Jeanne)
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9 de febrero de 1916.- Palabras de mi mujer: "Nada pesa tanto como la nada".

domingo, 12 de agosto de 2007

sábado, 11 de agosto de 2007

Inmense curiosité

Murphy, el hideputa, no para y tengo pruebas fehacientes. El que tiene vacaciones de profesor es el barbero del rey de Suecia. Por eso, los recortes de los Diarios de Léon Bloy nos los va a radiar Jünger desde los suyos. Mientras éste escribía sus notas de la II guerra mundial, leía al francés y las influencias son constantes. Así L. B. escribe desde Dinamarca: "Los enemigos de la Eucaristía nunca sabrán hacer pan"; y E. J. observa, cincuenta años después: "Vivimos en la edad del envenenamiento del pan: lo contrario de la transustanciación". Investigar esas líneas de fuerza sería muy interesante. Lo que ahora transcribo son algunas de las referencias directas a Bloy en Radiaciones:

Acabado hoy Quatre ans de captivité à Cochons-sur-Marne, que contiene sus diarios de 1900 a 1904. Esta vez me ha llamado especialmente la atención el hecho de que las ilusiones de la técnica no afecten lo más mínimo al autor. En medio de los enjambres humanos excitados por la atmósfera de la gran Exposición Universal de 1900, Bloy vive como un eremita antimoderno. Ve en los automóviles la aparición de unos instrumentos de aniquilación de primer rango. Establece una relación general entre la técnica y la próxima llegada de catástrofes —así, considera que los medios para desplazarse con rapidez, como los motores y las locomotoras, son inventos de un espíritu enderezado a la fuga. Dentro de poco, dice, podría ser importante llegar a toda prisa a otro continente. El 15 de marzo de 1904 utiliza por primera vez el metro; admite que sus catacumbas poseen cierta belleza, pero añade que esa belleza es también demoníaca. Esa obra despierta en Bloy la impresión de que ha llegado el final de los manantiales y los bosques, de los amaneceres y atardeceres del Paraíso, la impresión del alma humana en general.
Significativa de este alma que aguarda el Juicio, esta inscripción de un reloj de sol: "Es más tarde de lo que crees".
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He pensado en el bello dicho de Léon Bloy; según él la muerte significa mucho menos de lo que suponemos —tal vez no más que algo parecido a quitar el polvo de un mueble valioso.
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Hablado también sobre Léon Bloy, al que Bonnard recriminó el que hubiese creído en milagros obrados propiamente para él —un rasgo que a mí más bien me complace.
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[Su catolicismo deja de ser cristiano con tanta frecuencia] Es cierto; como a otros muchos latinos, también a Bloy podría reprochársele la desviación "española", ese endurecimiento peculiar que acaba convirtiéndose en falta de misericordia. En el otro extremo está la desviación germánica, que tiende a disolverse en lo elemental. El gran Inquisidor y Angelus Silesius.
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Tal vez incluya a Bloy en la lista de autores a los que, como acto de agradecimiento, pienso dedicar un estudio.
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La curiosidad por la muerte es siempre un signo de rango superior, como la inmense curiosité de que habla Léon Bloy.

jueves, 9 de agosto de 2007

Murphy ha vuelto

Y con todas las de su ley. Tomó vacaciones en julio y ahora se encuentra, como suele ser el caso, con energías renovadas. El síndrome post-vacacional es mío.

1.- Salgo fatal en las fotos, como saben, o movido o difuminado o con los ojos rojos o torcido o como soy. Pues bien, la Dirección General de Tráfico me ha echado una foto de una nitidez sorprendente, con una luz preciosa, y eso que yo iba a 129 km./h. cuando el límite estaba a 100 km./h.

2.- Dejé el coche de Leonor en el taller. Nadie dijo nada de que a los tres dían empezaban sus vacaciones... y ahora el garaje ha engullido al coche, que duerme, allá dentro, el sueño de los justos.

3.- La lavadora se estropeó el 1 de agosto. Dimos con el técnico. Era el motor. Cambió el motor. No era el motor. Era el circuito. Cambió el circuito. No era el circuito. Era el programador. Cambió el programador. No es el programador. Y aquí estamos, a día 9, rodeados de ropa sucia, con serios problemas de fondo de armario.

4.- Ayer fuimos a cenar a "El Chozo", famoso por sus doradas y lubinas a la espalda. Mis amigos de Madrid me obligaron a tomarme un filete con patatas.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Los comepeces

Me presentan a uno que se viene a vivir todo el año a mi pueblo. Como me saben forofo de El Puerto de Santa María, piensan que me gustará conocerlo. Al principio sí. Habla de la calidad de vida y yo asiento. De lo bonito que es todo y aplaudo. De la simpatía de los lugareños y sonrío, sonrojado. Con el éxito se me crece y añade que él es partidario de la república independiente portuense. ¡Qué manía, Dios mío, con las independencias! Y se embala: “Yo prohibiría la entrada a los turistas”. Ah, no, de eso ni hablar, muchacho.

Los turistas son tan de aquí como los vencejos, que vuelven por los calores y se marchan con la fresca. ¿O es que las especies migratorias no forman parte de la fauna local? Además los turistas son uno de nuestros principales atractivos turísticos, sobre todo en su rama noble, llamada veraneantes. Bien valen algún atasco.

En el sector servicios se les conoce como los comepeces por su afición sin fondo a los productos marinos. Se trata de un mote cariñoso, ganado a pulso. A los que en vez de irnos nos quedamos de veraneo nos traen el mundo a casa, como la montaña a Mahoma. En la playa, nos cuentan lo que trabajan y lo estresantes que son los negocios. De ese modo, uno, sin grandes esfuerzos, se va enterando de cómo funciona la cosa. Un poco se adornan y enrollan, la verdad: se ve que han comido ya bastante rodaballo.

Por fortuna sus niños caen, lloran, corretean por la orilla, golpean al primito y, después de un rato, exigen su atención. Resulta realmente edificante ver cómo estos hombres, que llevan a cuestas la economía nacional, pasan sus semanas de descanso corriendo detrás, delante, al lado o en busca de sus retoños. No exhaustos aún, los pasean, por las tardes, en bicicleta. No es por capricho, sino que necesitan el aporte de proteínas de una buena mariscada.

Y sus señoras, a las que conocemos desde la inolvidable adolescencia, cómo charlan. Debe de ser por la de lenguados que se toman. El feliz acento andaluz es audaz, vale, pero lo valiente no quita lo cortés: con qué suavidad sugerente y suntuosa susurran ellas esas “eses” sucesivas que por lo visto sí existen en nuestra lengua.

Hay un momento muy entrañable en las cenas. Después de haber pedido puntillitas, que en Madrid no hay, y unas almejas a la marinera nos preguntan: “Vosotros en invierno, ¿qué hacéis?” No es que crean que sin su presencia nos aburrimos como ostras, qué va. Es que no se imaginan esto con horarios laborales, citas en el dentista o tardes de lluvia. Desilusionarlos de golpe no conviene. Para ir poco a poco, yo les digo que en invierno básicamente lo que hacemos es pedir, por fin, filete con patatas.
[Grupo Joly]

martes, 7 de agosto de 2007

La extraña pareja

Oh navegantes del mundo, conocer lo que tecleáis en Google no sólo es gracioso. Hay búsquedas que valen por un ensayo, como la de aquél que entró aquí tras esto. Me descubrió lo mucho que ambos autores tienen que ver: tanto como la cara y la cruz de una moneda. Quien afirmó que el estilo es el hombre se cubrió de gloria. Sus estilos son por el estilo (las exageraciones enternecedoras, el humor salvaje, la exuberancia, la brillantez, el quiebro lógico), pero hombres más opuestos no los encuentras. Como Demócrito y Heráclito, uno se ríe siempre y otro llora sin cesar. Pero qué buena pareja hacen. Irían sin duda a la misma fiesta (la de la única literatura) y al cítrico Cioran le darían, naturalmente, el premio Limón y a Chesterton el premio Naranja. Saldrían tan amigos, discutiendo.

lunes, 6 de agosto de 2007

domingo, 5 de agosto de 2007

Jo con Hölderlin

Cuando se es joven se escribe más porque se leyó menos. Llevaba meses dándole vueltas a la allodetta de Dante y a hacer un poema sobre un poema tan bueno que después uno pudiese callarse en paz. Pero no lo haré. Ayer se lo leí a Friedrich Hölderlin.
.......................A LAS PARCAS

Concededme un verano, sólo uno, ¡oh poderosas!,
y un otoño en que pueda mi canto madurar;
sólo de esa manera, saciado con tan dulces
juegos, el corazón aceptará la muerte.
Alma que en vida no disfrutó sus derechos
divinos, ni en el Orco logrará descansar;
mas si logro plasmar lo más querido
y sagrado, el poema, ¡bienvenidos seáis,
silencios de las sombras! Porque yo estoy contento
si mi música, al menos, no se pierde:
una vez, por lo menos, habré vivido igual
que los dioses, y nada más me será necesario.

sábado, 4 de agosto de 2007

Google y yo

Ayer me hice el interesante, lo reconozco, pero es que Dante me pierde. Si escribo todos los días no es solamente por el elevado lirismo de la alondra. En parte se debe a mis arraigados prejuicios de clase media. A uno le han enseñado a atender a las visitas. En cambio, a los que llegan a través de google, pobres, los decepciono casi siempre sin remedio (y juro que lo siento). A los mexicanos que buscaban una adivinanza les dí lo que pude. Pero ¿cómo saber lo que andaría buscando quien tecleó gloria lotero + caso rayo? O ¿cómo satisfacer, si uno es vitalista hasta la muerte, al que se enredaba en pensamientos mortuorios? Y qué hago precisamente yo con de que manera compruebo la existencia de grietas en una culata de un motor, madre mía. Sé bien lo que haría con el bestia de perro beagle no reacciona a los golpes: seguro que él sí reaccionaba. Para golpes, el de este internauta que busca grupo númenor beatos, je, je. Un golpe frontal se habrán llevado los pillines que teclearon top-less salou o top-less suecas o incluso top-less amigas. Y finalmente, sin ánimo de ser exhaustivo, despierta lástima (y esperanza) el susto de quien googleando mujeres haciendo lamor vino a darse con Dante y L'Amor che muove il sole e l'altre stelle.

viernes, 3 de agosto de 2007

Allodetta

Como si no tuviera bastante con los consejos provacacionales de los que me rodean (en todos los sentidos), en la red JM Macías y Arp —tu quoque fili mi— han notado ya mi inaccesibilidad al desaliento: “pero pero ¿este Enrique no vaca?” Me haría el juanramoniano si la pose me quedara bien: “Qué pereza… de dejar de trabajar”, repetiría malva y crepúsculo o amarillo o azul. Lo repetiría de cualquier forma con tal de que no me apliquen la dichosa solución de estos tiempos, que consiste en asignar enfermedades y adicciones. Diagnóstico: grafomanía. [For English Speakers: Wordaholism.] Modestia aparte, alegaré que lo mío es más bien dantesco. Lo explicó el poeta con aquella alondra que canta y después, saciada, calla:
Quale allodetta che ‘n aere si spazia
prima cantando, e poi tace contenta
dell’ultima dolcezza che la sazia.

......................................[Para. XX. 73-75]
Lo que ocurre es que no he encontrado hasta ahora entre mis líneas esa última dulzura. Por eso sigo aquí, en el aire, cantando.

jueves, 2 de agosto de 2007

Una lección en la playa

Una manera muy eficaz de subrayar algo es difuminarlo o, incluso, callarse. Lo había oído miles de veces, claro, pero verlo es otra cosa. Estoy en la playa, bajo mi sombrilla, leyendo lo que puedo, rodeado de enjambres de enajenados niños ajenos que se me sientan al lado, escarban, gritan, corren y me llaman, encima, tío Enrique. Las mujeres hablan de política. De pronto, una de ellas baja mucho la voz para musitar la palabra “lesbiana”. Todos los niños, inmediatamente, dejan de tirarse arena, y escuchan.

miércoles, 1 de agosto de 2007

La Mareta

De Zapatero ni los andares, lo reconozco. Unas veces mis rechazos son estrictamente intelectuales, como a sus incomprensibles negociaciones con ETA. Otras estéticos, tal mi estupor por esa su afición a los poetas penumbrosos. Penumbrosos como poetas, quiero decir, porque por la vida andan nimbados de la luz dorada del premio Cervantes o de la cartera del Ministerio de Cultura.

Y otras veces son cuestiones menores que yo llamaría de carácter, de temperamento, de estilo, que llamaría de cualquier forma con tal de no usar la palabra “talante”. Con éstas no pretendo, como es lógico, estar en posesión de la verdad, pues para gustos hay colores y corbatas. Lo curioso es que, contra toda ley de probabilidades, entre el presidente del Gobierno de España, que legítimamente me representa, y yo, su humilde representado, no exista ni una mínima coincidencia jamás.

En nuestras filosofías del veraneo tampoco. A Zapatero le incomoda repetir más de dos años un mismo lugar de vacaciones y se inclina, como buen progresista, por el cambio continuo. Por eso ya no irá más a La Mareta, en Lanzarote, donde se gastó sus (nuestros) buenos 271.000 euros en reformas, piscinas y cancha de baloncesto. Ahora se nos viene al Coto de Doñana, como un señor.

Quitando a su Majestad el Rey, que me gustaría que se pasase por Ceuta y unas semanitas en San Sebastián, a mí en general eso de ir de la ceca a la Meca me resulta una inquietud bastante rara. Rara e inútil, porque uno va siempre consigo mismo y, por tanto, sólo muda de escenario. Para Zapatero, yo seré un inmovilista, qué duda cabe; para mí, él se pierde el placer de reencontrarse cada agosto con los viejos amigos y las gratas costumbres, si las tiene. El presidente, antes de subir al jet oficial, se susurrará algo de Gamoneda que hable (vagamente) de adentrarse en lo desconocido. Yo, al bajar a la playa de mi infancia y de mi adolescencia, me repetiré estos versos de Cernuda: “Mas ¿qué importan a mi vida las playas del mundo? / Es ésta solamente quien clava mi memoria”.

Este año a ZP ese incesante turisteo suyo le viene de maravilla. En Canarias las elecciones las ganaron los socialistas, pero como él se negó a aceptar la propuesta de Rajoy de que en todas partes gobernase la lista más votada, dejó a los suyos planchados, sin gobierno autonómico. Una cosa es una visita oficial obligada y rápida, y otra estar tomando baños de sol tras los fuegos en Tenerife o Gran Canaria o mientras llegan oleadas de cayucos. Cuando uno es tan sedentario como yo, sospecha que los que viajan sin cesar huyen de algo. Será, no digo que no, una impresión falsa, como tantas que produce este hombre.
[Joly]

lunes, 30 de julio de 2007

Me lo merezco

Para no hacer mudanza en su costumbre, la mudanza no avanza. Desde aquellos lejanos días en que empezamos a embalar, la casa nueva no ha cambiado su aspecto libanés, su inhabitabilidad. El carpintero es un pájaro, voló. La valla está a medio acabar y media cancela se ha caído. El jardín. La pintura. El fontanero. Etcétera. Y en la vieja casa o neoalmacén, entre cajas, no nos queda ni el consuelo espiritual de pensar que fuimos con todos buenos, atentos, excelentes pagadores, dóciles a sus indicaciones, crédulos con sus excusas, ciegos a sus errores y siempre sonrientes. Porque, efectivamente, lo fuimos, pero con la maquiavélica intención de que ellos se portaran mejor con nosotros. Por eso nos merecemos este maltrato: la bondad nunca puede ser una táctica. Y ahora voy a hacer otra ronda de llamadas con más mala leche. A ver.

domingo, 29 de julio de 2007

Filiación responsable

Un reparo que suele ponerse a la poesía es que habla siempre de lo mismo: del amor desde luego, del desamor sobre todo, de la amistad, del peso del tiempo, del paisaje, de la melancolía... Los poetas más inteligentes lo avisan desde sus propios títulos, como Javier Salvago con Variaciones y reincidencias (1985) o Andrés Trapiello con El mismo libro (1989). Leyendo más, sin embargo, se descubren diferencias de matiz, que son uno de los principales encantos necesarios de la poesía, porque vienen a recordarnos que en esta sociedad de masas, aunque tan apretados, cada cual es cada uno.

En Escrito a cada instante escribió Panero a sus padres: “Pero, acaso, / hubiera dado todo, / simplemente, / por haceros felices. No he podido”. Versos que traen a la memoria inmediatamente los de aquel soneto de Jorge Luis Borges: “Mis padres me engendraron para el juego / arriesgado y hermoso de la vida, / para la tierra, el agua, el aire, el fuego. / Los defraudé. No fui feliz. Cumplida / no fue su joven voluntad…”.

Ambos poetas se sitúan ante la deuda enorme que todo ser humano contrae con sus padres: la de la vida, nada menos. (Hay que reconocer otra deuda similar con la suegra, a la que “por haber parido a la hermosura” bendecía el heroico poeta malagueño Francisco Fortunny: “¡Bendita, bendita sea mi suegra!”, llegó oh a exclamar.)

Más sobrios, Borges y Panero tienen clara conciencia de que la deuda filial es impagable y a la vez de que la moneda con la que podría pagarse es la felicidad. A partir de ahí, empiezan los matices.

Borges acierta al señalar que a los padres nada satisface tanto como la dicha de sus hijos, aunque peca de un punto muy suyo de egolatría y, por tanto, de grandilocuencia. No extraña que su soneto se titule “Remordimiento”. En todo caso, nos deja pensativos y ensimismados como un exigente examen de conciencia.

Leopoldo Panero simplemente, como él quiere, confiesa, generoso, su deseo de haberlos hecho felices, sin más. Su poema, que se llama “La vocación”, emociona.

Mi propósito era animar a leer poesía durante estas vacaciones, pero quizá este artículo con suerte a lo que en verdad anime sea a devolver algo de cariño a nuestros padres. Ojalá. Los poemas, en el fondo, o terminan sirviendo para hacernos un poco mejores o nada.

sábado, 28 de julio de 2007

Los langostinos, ¿son de izquierdas?

Dada mi experiencia personal, contestaría que sí. Claro que nadie del PP me invita nunca a sus homenajes ni a sus entregas de premios ni a sus Golf & Country Clubs, y sería muy injusto por mi parte echar en cara los langostinos a quienes sí tienen la deferencia de convidarme, aunque sea por afinidad —por parentesco de afinidad, exactamente. En cualquier caso, gracias a Dios, este blogg no es un diario, así que no tengo por qué levantar acta de cada paso que doy ni de cada langostino que me zampo.

Cuando me presentaron a la ministra de Fomento, la avisaron:
—Estás conociendo al sector de derechas de la cena.
—Al exiguo sector... —habría precisado yo, de estar en mi salsa, que no era el caso.
—Pues a ver si les pego algo —sonrió Magdalena Á.
—Como no sea un coscorrón... —habría apostillado uno, de haberle dado más al rioja, que no era el caso.
Simplemente, je, sonreí. Y muá, muá.

Lo único que nos pegamos anoche fue eso: pares de besos. A la despedida, el premiado, o sea, el anfitrión me abrazó: “A pesar de nuestras discrepancias ideológicas, yo te quiero mucho”. Lo cual, qué quieren que les diga, es emocionante y muy de agradecer. Tanto, que no me adornaré diciendo que eso mismo me pasa a mí con los langostinos.

viernes, 27 de julio de 2007

La edad de oro

Más tarde el traqueteo estrepitoso de las motos lo estropeará todo. O el deseo de ellas. La edad de oro, mientras tanto, puede verse brillar en los ojos de los niños que dejaron atrás las ruedecitas de sus bicis y pedalean enérgicamente con caras radiantes de velocidad.

jueves, 26 de julio de 2007

Encuentro en Arcos

Ayer participé en un encuentro entre escritores, poetas, editores, libreros, traductores, mecenas, directores de revistas literarias y de suplementos culturales, musas, futuros herederos de derechos de propiedad intelectual, futuros arquitectos, críticos de libros y de arte, columnistas de prensa, escritores de diarios íntimos, neonovelistas, bloggers, diseñadores de páginas web, heterónimos, seudónimos y hasta lectores. Contando con familiares éramos diez, vale, pero cada uno aportaba su puñadito de roles, de modo que aquello, sazonado con imaginación, resultó un multitudinario congreso de literatura. Ahora que caigo, fuimos capaces de hablar de todo lo divino y lo humano y lo infrahumano (i. e. la vida literaria) sin rozar siquiera el tema del matrimonio homosexual, parece mentira. En cambio, sí que volvimos a hablar del cura Placencia. Me lo estaba pasando muy bien, no sé por qué se me quedaron estos versos:
Yo me senté a la puerta de mi casa
pensando en mi dolor: "A ver si pasa".

miércoles, 25 de julio de 2007

Santiago y cierra, España

Seamos realistas: Santiago, como patrón de aquí, lo lleva crudo. Corren vientos laicistas que despeinan al más pintado, y él, pintado normalmente en lo alto del caballo blanco, bien a la vista, está más expuesto que nadie al vendaval: véase esa su melena galopante en tantas representaciones. Zapatero me da a mí que no le reza con fervor. Luego, están aquellas cabecitas a los pies de su caballo que son —prepárense, sí, pónganse en lo peor— señores musulmanes. Encima él es judío. A Moratinos le amosca, y apuesto a que a María Teresa Fernández de la Vega le parece un santo insultantemente viril.

Como si con eso no bastase, va y se emplea de patrón de España, un país que a los ojos melancólicos de sus hijos más sensibles es apenas un nombre (Cernuda), una patria terminal (Juaristi) o un mapa de colores (Trapiello) con un futuro incierto (González-Iglesias). Aun así, patria terminal y todo, a nuestro amplio surtido de nacionalistas, de cínicos y de amiguitos de los pactos, Santiago se les aparece como protagonista de sus peores pesadillas.

Él podría tratar de ser más centrista y adaptarse a los tiempos. Cintura, contra lo que se piensa, tiene de sobra. Para empezar se llama, a la vez, Jacobo, Jaime, Yago y Diego, que ahí es nada. Y ha sabido ser pescador, apóstol, mártir, primer devoto de la Virgen del Pilar, santo con espada y pacífico peregrino de su propio Camino con pardo sayal, manto, bastón y vieira o venera al cuello. O sea, que si quisiera, podría transferirse, como las competencias de Sanidad, a cualquier comunidad autónoma y buscarse un chollo como icono de los suevos, por ejemplo. También podría ganar una pasta disertando a favor de la Alianza de Civilizaciones: “Me caí del caballo”, comenzaría sus conferencias.

Pero me da que no. No se llama uno impunemente “hijo del trueno”. A quien le cortan la cabeza del cuerpo mortal no se pone después, ya de cuerpo glorioso, a inclinarla. Un poeta lo llamó “apóstol canicular, entre dos meses ardientes” y los poetas no hablan por hablar: avisan. Seguro que Santiago, con el humor casi absoluto que otorga la santidad, se reirá pensando en un sentido nuevo del fiero “¡Santiago y cierra, España!”: si vamos a terminar con esta nación antigua, él se quedará el último para apagar la luz y cerrar bien de un portazo.

El último pero no solo, que todavía quedan nietos del trueno. Sin ir más lejos, si Santiago volviera, yo sería su escudero, que buen caballero era. Me consta que no es el mejor comienzo para llegar a ministro de Cultura, pero a mí plim. Como escritor de éxito, igual que Santiago como patrón de España, seamos realistas, yo lo llevo crudo.

[Joly]

martes, 24 de julio de 2007

La Susaneida

Las almas más sensibles de este blogg [que, desengañémonos, no sois todas] siguen preocupadas por la suerte de Gonzalo con Susana. La historia está haciendo progresos más que nada literarios, pero qué progresos. Pasen y lean el Canto VII de La Susaneida, una épica del romanticismo por entregas.

lunes, 23 de julio de 2007

El barbero a la sombra de unos álamos

El barbero está de vacaciones en julio, como Murphy. Lo de Murphy está resultando muy curioso: la otra noche, el acelerado camarero pegó un frenazo... y me echó encima la salsa de rape. Fue una suerte, habida cuenta de que el anfitrión era yo. Y dio para un chiste, el del derrape, que hizo mucha gracia a todos, incluso a mí. Además, cambiamos por una vez de pez, que ya está bien de reírse sólo con lo del urto a la roteña de los veraneantes del pueblo de al lado, esos grandes aficionados a la pesca submarina del premio literario.

El barbero, por su parte, no deja de leer: descansar de eso da pereza. Descansa de sus recortes. Hoy, de Escrito a cada instante, por fantasía y por el fresquito, se ha quedado con unos cuantos árboles nada más, y eso que Leopoldo Panero logró en aquel libro uno de los mejores endecasílabos del siglo XX: "juntos los dos en mi memoria sola". Pero las vacaciones son caprichosas y calurosas, y el barbero iba buscando la sombra:
Mi dolor se arrodilla, como el tronco de un sauce
*

La oración escuchar del agua pura,
el susurro fragante del estío
y el ala de los chopos en la sombra
*
entre los chopos que latían junto al roce del agua
*

sol triste de Castilla, sol de invierno,
siempre infantil y rosa entre los chopos
inmóviles y trémulos...!
*

Las bravas sierras; los sedientos cauces;
el alear de España a la redonda;
granito gris entre encinares pardos,
bajo la luna absorta.
*

de olivo prieto el corazón juntando
su reciedumbre añosa.
*

y llegamos de repente
[...]
asustando a los álamos

*

Conmigo, y por mi voz, y por mi pecho,
te canto a ti, y en mi sustancia canta
la tierra, el agua, el sol, como en la planta
la savia sube hasta formar un techo

de verdor y de sombra. Al pie me echo [...]

domingo, 22 de julio de 2007

Sistema métrico

Muchos creen que la diversión de una noche es directamente proporcional a lo tarde que te acuestes. Es una fórmula discutible. Lo que esas altas horas miden con exactitud matemática es el grado de idiotez del día siguiente.

sábado, 21 de julio de 2007

Celestineando

Me hubieran hecho polvo si me mandan el meme ese de las ocho cosas que nadie sabe de ti. De un poeta autobiográfico se sabe casi todo y yo habría tenido que forzar las confesiones hasta traspasar los límites de la vergüenza ajena. Quizá sí podría haber hablado de mi afición al celestineo: siempre he intentado forjar parejas entre mis amigos. Con un rotundo fracaso. Y las dos veces que hice algunos adelantos fue peor a la larga . Sin embargo, la cabra tira al monte porque ayer, cuando en la entrada de Mario Quintana enlacé un poema de Wislawa Szymborska sentí i segni de l'antica fiamma: qué buen enlace habrían hecho esos dos poetas inteligentes, tiernos, bienhumorados y melancólicos, solterones. Y qué tardes habría yo pasado en su saloncito, tomando café, hablando de la vida misma, disfrutando de verlos tan contentos y perdices.

viernes, 20 de julio de 2007

Erre que erre

Ayer quería descargarme la conciencia y, ea, doble peso. Para que aprenda a no seguir los pasos de Pedro Laín Entralgo: una conciencia descargada no tira. Si no bastase con el presunto suicida anónimo, en los comentarios se volvió a demostrar lo difícil que es, ay, traducir medio qué. Y yo, uff, con mis versiones de la poesía de Mario Quintana en imprenta, a punto de salir cualquier día de éstos. Para recargarme la conciencia, ya puestos, continué traduciendo los aforismos del mismo Quintana. Aquí tienen los de la página 101 de Cuaderno H, que es por donde voy.
.......PAUSA
¡Oh, todo el sosiego y lucidez de las madrugadas, cuando el último grillo ya calló su canto y aún no se oyó el canto del primer pájaro!

.......SUEÑO
Un poema que, al leerlo, ni sintieras que ya había sido escrito, sino que fuese brotando, en ese mismo instante, de tu propio corazón.

.......DEL ALMA
El alma es eso que nos pregunta si el alma existe.

.......VERANO
En el verano entra la termita en la cabeza de la gente. ¿La termita o la polilla? ¿Será lo mismo? No sé. Ni voy a saberlo ahora. Verano es justo eso: pereza de buscar palabras en el diccionario.

.......DEL MANUAL DEL PERFECTO CABALLERO
Cuidado: debes tocar el timbre tan suavemente como si tocases el ombligo de la dueña de la casa.


.......MÉTODO DE TRABAJO
—No sé pensar a máquina. Escribo, esto es, hago mi trabajo creativo primeramente a lápiz. Después, con la barbilla apoyada en la mano izquierda, repaso todo a máquina con un solo dedo.
—Pero, ¿eso no cuesta mucho?
—Costar, cuesta; pero dura más.

jueves, 19 de julio de 2007

Cargo de conciencia

Hace unas semanas conté que un señor yugoslavo había desistido de su proyecto de suicidarse gracias a un poema de Auden, ¿recuerdan? Entonces, entre los amables comentarios que uno agradece tanto, se coló un anónimo que preguntaba con un hilillo de voz: "¿Cuál poema?" Yo quedé en que lo preguntaría..., y así quedó la cosa.

Anoche, bajo los efectos de tres cafés con hielo, recordé ésa y otras historias y se me puso inquieta la conciencia. Mira que si el anónimo era un suicidable y yo, desmemoriado, no le administré el antídoto a tiempo. Aquí mismo una chica me preguntó hace meses por Vicente Llamas y se me durmió la respuesta, pero aquello no era una curiosidad de vida o muerte, supongo.

No caí dormido hasta que caí en la cuenta de que el potencial suicida anónimo seguiría aún en este mundo de haberse puesto a buscar el texto en los Collected Poems de Auden, que son inabarcables.

Y esta mañana tengo la satisfacción de informar que el poema en cuestión era "Otro tiempo" del libro homónimo publicado por Pre-Textos en traducción de Álvaro García. Después de releer el poema varias veces me parece que para que surta efecto hay que tener ciertas ganas previas de vivir. Lo más anti-suicidio es su última estrofa y sobre todo el último verso:
Another time has other lifes to live.
Para compensar el retraso, recetaré otro poema por mi cuenta y riesgo. Es de Mascha Kaléko en versión de Inmaculada Moreno, y se titula "Noches":
La noche
en la que
el miedo
habita,

también tiene
estrellas
y a la
luna.

miércoles, 18 de julio de 2007

Muerto sí me verán

Una de las ventajas de internet sobre la prensa de papel es, dicen, que aquí se pueden hacer enlaces a otros textos e imágenes. Pero cuidado: a veces tanto salto de un click a otro te deja en el aire, colgado del ratón, sin leer nada del todo ni bien. Además, hay cosas que no hace falta ver, como de la que voy a hablar ahora.

Se trata de un vídeo de youtube que circula por la red en el que van pasando sucesivamente primeros planos de hermosísimos retratos de rostros femeninos de la historia de la pintura metamorfoseándose unos en otros. Teniendo en cuenta lo mucho que lo enlazan y que han sacado enseguida una secuela con las caras de las actrices más bellas de la historia del cine, está gustando bastante. En el momento de escribir este artículo, lo han visto ya más de cuatro millones y medio de personas.

A mí, sin embargo, no me gusta nada. Es más: me repugna —si me permiten el exabrupto. Esos retratos fueron hechos para la exaltación y el éxtasis, para desafiar y derrotar al tiempo. Al superponerlos a una velocidad serpenteante se aja su alta aspiración a la eternidad. Acaba por no saberse quién es quién, todas las figuras diluidas en una pasta movediza, en un magma mareante. La fugacidad es el signo de los tiempos, de éstos y de todos, pero recrearse en ella es lo contrario a la creación auténtica. El vídeo es un ejemplo de cómo la tecnología puede revolverse contra el espíritu, aunque muchos lo contemplarán suponiéndose exquisitos diletantes.

Con las actrices, igual. Rostros que merecen nuestra admiración durante la hora y media de una película como mínimo, aparecen y desaparecen sin que nuestra retina pueda retenerlos siquiera unos segundos. En menos de lo que tardaría usted en leer sus nombres, en dos minutos veintiséis, pasan (y nunca mejor dicho) setenta mujeres espléndidas y ochenta años de cine.

Si uno no está echado a perder por el zapping, la experiencia le resultará por fuerza muy dolorosa. Dante, que sabía lo que se hacía, llenó de metamorfosis el Infierno. La belleza demanda permanencia y el amor (que es lo que falta en el Infierno) es el motor de la permanencia. En los últimos meses, por si yo no lo tuviese claro, que juro que lo tenía, mi amigo Gonzalo se ha empeñado en explicármelo con unas lecciones prácticas: sólo habla de Susana.

Hay que esperar que Susana termine por hacerle caso, aunque sea por caridad con nosotros. La felicidad no es menos fiel, pero sí más pudorosa, y él volverá a hablar de política, de novelas y de artículos y reportajes. Lo hará en parte por disimular, porque, a diferencia de esos vídeos inquietantes, quien ama repite siempre con Bocángel: “Muerto sí me verán, mas no distinto”.
[Grupo Joly]

martes, 17 de julio de 2007

Do más pecado había

Tampoco es tan caro, me digo al pagar un dineral. Esos tres cuartos de hora con cuatro manos (contando con las dos, más dulces, de la auxiliar) dentro de una boca, la mía, a punto de descoyuntarse, han supuesto de paso una lección inolvidable. El dentista no ha parado de hablar, en un alucinante soliloquio con preguntas (metafísicas algunas de ellas) dirigidas a mí que él mismo se contestaba, como si tal cosa. Yo hubiese intervenido de buena gana, como es natural: para discrepar mayormente, para reafirmar a veces o incluso para ilustrar el argumento con alguna anécdota mundana o cierta cita culturalista. Con la lengua acolchada [acorchada, quise decir, pero se me adormiló la ídem] por la anestesia, repaso lo innecesario y lo imprudente y lo inútil que era lo que hubiese proferido de no ser por los veinte dedos y el instrumental. Para un empaste puede que sea caro; pero para un empaste y una clase práctica del difícil arte de callarse a tiempo, está bastante bien de precio, hay que reconocerlo.

lunes, 16 de julio de 2007

Responde el funcionario

A veces me preguntan "¿cómo sabes
que no has equivocado tu destino?"
Al menos el del IES, por su nombre
y por cuál es su símbolo.

domingo, 15 de julio de 2007

Vercingétorix revisitado

Muchas convocatorias arrastrando el latín, sí, pero aquí está el tío, con su nihil obstat y su imprimatur.

sábado, 14 de julio de 2007

Less top-less

Entre mis amigos cuento con un homosexual y una sueca, y ellos cuentan conmigo. Ambas amistades, según en qué ambientes (cada una en unos, como es natural) me han dado un plus de prestigio. O como hombre tolerante o como galán de mundo. Nuestra amistad, por supuesto, nada tiene que ver ni con la homosexualidad de uno ni con la suecidad de otra ni con mi prestigio, pero ahí está, como dato incontestable para ser usado en un momento de apuro.

Ahora mi amiga ha venido a España unos días y, para perplejidad de todos, se nos ha rasgado las vestiduras viendo que aquí todavía se hace top-less.
—Oh, qué atrasados seguís…
Según nos cuenta, esa costumbre está completamente out en su modernísimo país báltico. ¿Por el frío? No, no: porque les parece el horror.
—¿No fuisteis vosotras unas pioneras del asunto? —pregunto yo, bastante picado en mi orgullo patrio— ¡si aquí aún repican los ecos del mito de las suecas y de aquellas películas de Paco Martínez Soria ligando por Marbella!
—Sí, pero estamos de vuelta —zanja ella.

En realidad, para volver no hacía falta haber ido. Quevedo, que no tenía un pelo de sueco, ya nos avisó de que “todo lo cotidiano es mucho y feo”. Las señoritas y, ay, ay, las señoras se empeñan en enseñar sus pechos…, hasta que al fin lo enseñado, por la fuerza de la costumbre (y de la gravedad), acaba perdiendo todo el encanto. “Más tiran dos pesetas que dos carretas”, retocaron el conocido refrán unos naturales de Salou en cuanto se acostumbraron a tanto top-less. Para mí, lo confieso, la cosa mantiene bastante cosa, pero es que apenas miro, aunque me cueste subir de la playa con una tortícolis aguda. En cambio, es significativo que los novios de las usuarias del top-less toman el sol junto a ellas con una absoluta indiferencia, con una naturalidad rayana en el desdén.

No es frecuente, pero esta vez mi amiga la sueca y yo coincidimos en que es una pena tener que hacer el camino de vuelta, cuando el camino de ida sólo llevaba a un desencanto. La hermosura de la desnudez es algo sofisticado y exquisito que requiere los delicados preliminares de la ropa y la intimidad. No me lo invento yo. Lo dice incluso Pessoa: “Sólo los pueblos que se visten gozan de la belleza de un cuerpo desnudo. El pudor beneficia sobre todo a la sensualidad, como el obstáculo a la energía”.

viernes, 13 de julio de 2007

Cunegunda

Anoche, a las tres y media, llegaba a casa de una juerga lírica, cuando... [voy a por un Alka-Seltzer, a pedir un café, a pagar -qué dolor, y no sólo de cabeza- otro impuesto en el Ayuntamiento, éste llamado de primera ocupación, a tomarme otro café, y luego sigo. Disculpen mis molestias.] ... digo que en llegando a mi casa, en silencio, no queriendo despertar a Leonor, descubro que Carbón no ha llegado aún. A mediodía un golpe de viento [hace en El Puerto un levante de todos los demonios] abrió de golpe [valga la redundancia] la cancela y los dos perros cogieron puerta [cancela, en este caso]. Pukka, que es más lista, volvió a las dos horas, con el fresco [es un decir] tomado. Cuando a las 9:10 yo salía para recoger a Ángel Mendoza [había quedado con él a las 9 menos cuarto], de Carbón no teníamos noticias. En el acto de Jerez, me olvidé del perro [hay que reconocerlo] y más a medida que la noche se ponía poética. Recién regresado, a las tres y treinta y cinco, pensé salir a buscar al perro por ahí: estaba optimista, porque no todas las noches acaban con un editor entusiasmado recitando a las tres de la mañana en la puerta del hotel Trypp Jerez poemas de un tal padre Placencia [mejicano de Guadalajara, Arp]. A las tres y treinta y siete, arranqué mi moto y me dispuse a recorrer el barrio en busca del perro perdido. Cuatro calles más allá me crucé con un señor mayor, esto es, más o menos de mi edad, gordo, esto es, más o menos de mi peso, en bermudas, con gafas, esto es, más o menos de mi vista, pedaleando enérgicamente en una bici que le quedaba ostensiblemente pequeña. Apenas me miró, no sé si por la miopía o por el esfuerzo pedaleante. Tampoco sé si buscaba un gato siamés o si estaba afectado [como suele ocurrir en estas fechas] por el Tour de Francia. Lo que sí sé es que fue el único encuentro digno [e indigno, el único] de unas vueltas que me fueron hundiendo en los más negros presagios. El levante, furioso, arrastraba bolsas de plástico que unos minutos antes parecían, al borde la carretera, el cuerpo yacente de un fox-terrier de pelo corto y rabo largo. Yo había concebido la nostálgica esperanza de cruzarme al menos con las motos de la disipada juventud que tendría que haber estado a esas horas de un jueves de julio quemando caucho por la urbanización, como en mis tempora, o mores. Pero los tiempos han cambiado, porque no había un alma. Con la excepción de la mía, que llevaba en un puño, pensando en el perro y en el disgusto de mi mujer si le pasaba algo al mamífero. Me olvidé del padre Plasencia. Y empecé a lamentarme, sobre todo, de la de mi mujer, pobrecita, y de mi perra suerte, mientras circulaba en motocicleta, a las cuatro de la mañana, buscando a un perro o, en su defecto, al colega de la bici para que me contase qué tal. Encima era mi santo, y vaya cómo empezaba. Decidí volver a casa y confieso que en ese momento me puse [metafóricamente] de rodillas y recé [sin metáforas que valgan]. No a san Enrique, que un emperador, aunque sea tocayo y santo, impresiona mucho, y el perro por otra parte no era ni siquiera un pastor alemán, sino a su señora, que siempre se me han dado mejor ellas, incluso la mía. Santa Cunegunda, por razones que están en la mente de todos los que conozcan el santoral y tengan ciertos rudimentos de psicología matrimonial, tendría perros seguro. Así llegué a mi adosado. Y aparqué la moto, vencido. De pronto, a lo lejos [lejos] oí unos ladridos agudos. No sonaban a Carbón, pero podía haberse quedado sin voz de tanto ladrar [ay, los vecinos]. A las cuatro y cuarto, eché a andar, adivinando la dirección de los ladridos, que volteaba el viento de levante de acá para allá. ¿Qué hubiese pensado el de la bicicleta si me ve con la cara levantada, oteando auditivamente el horizonte? Anduve para allá: no, cada vez más débiles. Para acá y sí, caliente, caliente. Después de tres o cuatro manzanas, tras la verja de un parque que cierran cada noche, estaba Carbón, al borde de su voz, dando saltos de alegría y sorpresa. Durante una media hora más estuvimos recorriendo, cada uno a su ladito de la valla, el perímetro del parque en busca de un boquete. Nada de nada: qué solidez. Al final tuve que escarbar [las cinco de la mañana] y levantar la valla por abajo, para que el perro reptara. Murphy está definitivamente de vacaciones en julio, porque lo suyo hubiera sido que justo en ese momento de esa noche solitaria apareciese un coche patrulla cargado de policías locales. Llegamos sanos y salvos a casa, como dos balas perdidas, cogidos por el hombro. Cuando entré en el cuarto, Leonor, en duerme-vela nerviosa, dijo: “Qué-hora-es--Se-nos-ha-perdido-el-perro”. Respondí, ufano: “Te lo he encontrado. Bueno, lo encontramos a medias entre Cunegunda y yo”. “¿Cunecurda?”, preguntó Leonor mientras se hundía en un sueño ya más plácido y tranquilo.

jueves, 12 de julio de 2007

Fabulita

"¡Viva la paz, viva la paz!"...
------------------------------------Así
trinaba alegremente un colibrí
sentimental, sencillo,
de flor en flor...

..........................--....Y el pobre pajarillo
trinaba tan feliz sobre el anillo
feroz de una culebra manapá.
Mientras que en un papayo
reía gravemente un guacamayo
bisojo y medio cínico:
---------------------------- --¡Cuá, cuá!
Luis Carlos López (Cartagena de Indias,1879-1950), de Por el atajo (1920), recogido en Posturas difíciles (Renacimiento, Sevilla, 2007)

miércoles, 11 de julio de 2007

Motu Proprio

La ex Ministra de Cultura, Carmen Calvo, alias “Dixie”, dio mucho juego a los columnistas, y es natural que mis colegas, agradecidos, la despidan con regocijadas columnas y buenos deseos. Sea; pero no olvidemos que la noticia que de verdad importa para la cultura ha sido la promulgación por Benedicto XVI en Roma el 7 de julio de 2007 de la Carta Apostólica, en forma de Motu Proprio, sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma efectuada en 1970.

Ni caigamos en la tentación de considerar esta noticia como de interés exclusivo para algunos católicos practicantes más o menos nostálgicos. Sería como pensar que la Piedad de Miguel Ángel solamente interesa a los cristianos, y más concretamente a los devotos de la Virgen María con afición por la escultura renacentista. Por supuesto, la noticia nos afecta de muy distinta manera según los casos, pero nos atañe a todos.

A partir de ahora se facilita la celebración de misas en latín según el rito de san Pío V, o sea, según el Misal conocido como “tridentino”, anterior a la reforma litúrgica del Vaticano II. El Papa ha explicado que el temor a que sea deslegitimada la autoridad del Concilio es infundado. El Misal usado hasta ahora permanece como la forma normal de la liturgia, siendo la forma tridentina extraordinaria. Con todo, es indudable que el Motu Proprio supone un refrendo de las raíces latinas de la Iglesia y que, poco a poco, supondrá un renacimiento de la venerable lengua muerta. Como mínimo servirá para recordar que el latín existe y que es hermoso.

Conste que yo —sin llegar a los goliardescos extremos de mi hermano Jaime, que en 5º de Historia del Arte aún tenía pendiente el latín de 1º y era conocido en los pasillos de la Facultad como Vercingétorix, el último galo por romanizar— no soy latinista. En mi carrera de Derecho bastaban unas nociones básicas para comprender los aforismos jurídicos, llenos de sentido común y de justicia. Esos adagios, junto con algunos versos de los clásicos paganos y un puñado de oraciones en latín, forman los vértices del triángulo de mi formación. Igual podría decir Vercingétorix, quiero decir, mi hermano Jaime.

A una escala mayor, nuestra civilización sigue sosteniéndose (en la medida en que se sostiene) sobre esos mismos vértices. Por ello, Léon Bloy exclamó: “Es indiscutible que los pueblos, lo mismo que las personas, valen en la medida de su cultura latina”. Esto explica la trascendencia del Motu Proprio papal, con independencia de la fe de cada uno. La cultura, tan amenazada por sus Ministerios, por las reformas educativas, por la bobería, ha recibido una gran noticia. Deo gratias!
[Grupo Joly]

martes, 10 de julio de 2007

Intrenferencias

Es verano y el tren en el que vuelvo de Madrid va lleno de gente que se abalanza sobre las costas. Sin embargo, para empezar, todos abrimos los periódicos con cara de personas muy serias e informadas. Son banderas: según el que cada cual enarbola, se sabe qué piensa en política, del cambio climático o contra el cine español. En mi vagón, al fondo, un marido trata de leer Alba. Yo habría ido a darle un abrazo, pero su mujer, rodeada de una nube de niños rubios, aún sonriente, le solicita ayuda in-me-dia-ta.

Camino de la cafetería, percibo que cada vagón huele distinto, y doy gracias al Cielo por el mío. Parece que Murphy, el de la ley inexorable, coge vacaciones en julio. Unos pasajeros leen y otros ven la película; los primeros están embebidos, los segundos embobados. No lo digo yo, lo dicen sus caras. En cambio, como para compensar, los que leen se descalzan, echan los pies por alto y se los rascan. Leen, sí, pero por lo visto no el instructivo poema de Amalia Bautista cuyo primer verso reza: “Qué feos son los pies de todo el mundo”.

Vuelvo de la cafetería sin haber probado el café. Demasiada cola, y deshilachada. Me pongo a tratar de empezar a concentrarme para escribir un artículo. Ver una película a ratos, sin oírla, es pedagógico. A la ida pusieron The Queen, y asombraba lo mucho que aquellos personajes de sangre real se sentaban delante del televisor. No extraña que aquí, en España, el Príncipe se casara con la locutora. A la vuelta están echando una de niños, Ratónpolis, y vista de reojo qué sucios son sus decorados (cañerías, retretes, ranas y moscas) y qué consumistas los mardirtos roeores, rodeados de electrodomésticos y trajes espantosos. ¿Será un homenaje de la RENFE a Carmen Calvo?

No se me ocurre nada, pero mientras tanto ya he pillado dos veces al tipo de enfrente, al de la Nintendo, mirando. No a Ratónpolis, sino a la chica melancólica de la ventana. Ojalá el de la Nintendo fuese notario; no porque crea yo que así él tendría más posibilidades (ella debe de haber dejado al novio atrás), sino para que diese fe pública de lo que acabamos de oír. Un matrimonio mayor ha asegurado a sus vecinos de asiento [y a todo el vagón] que ven cuatro o cinco telenovelas y series al día. Mientras ven unas, graban otras. Están como la reina de Inglaterra. Espero que lleguemos antes de que les dé el síndrome de abstinencia.

domingo, 8 de julio de 2007

Christophorum videas, postea tutus eas

Lo escribió Léon Bloy el 25 de julio de 1902:
Me acordé de pronto de este verso leonino que otrora fue adagio: "Mira a san Cristóbal y después vete tranquilo". Se creía en la Edad Media que no podía ocurrirle nada malo, durante el día, a aquel que hubiera visto, durante la mañana, una imagen de san Cristóbal. Esto sucedía por causas profundas que el debilitamiento de la Razón no permite comprender.
Con la razón lo que sí puede comprenderse es que cualquier cosa que nos ocurra durante el día, aunque nos pese mucho y quizá más por eso, será el Niño que cargamos sobre nuestros hombros combinado con la fuerza de la gravedad. O sea, que nada malo nos ocurre, sino todo lo contrario, mientras andamos, un paso tras otro, esforzadamente hacia la otra orilla.

Y si san Cristóbal nos quiere amparar de otro modo, así como de paso, pues bienvenido sea.

sábado, 7 de julio de 2007

Breviarium Vitae

Lo de los antólogos/atlantes de ayer no fue sólo un rapto de ternuna (pasajero, que luego hojeé varias antologías que...) ni sólo una aliteración afortunada (si me permiten la sinceridad), sino también un guiño a una anotación extraordinaria de Juan Gil-Albert, en Breviarium Vitae, que cito muy de memoria: "Todos soportamos el peso del mundo; hay quien lo hace erguido, como una cariátide, y quien se retuerce, como un atlante".

viernes, 6 de julio de 2007

Posconferencia

La palpable constatación de que somos demasiados: poetas malos, malos, peores, buenos e incluso regulares, y editores, críticos, traductores, Jaime Siles, heterónimos, seudónimos, animadores culturales, los que dicen ole, los que dicen Oh Gamoneda, los que editan revistas, los que ganan premios, los que sueltan conferencias... Eso, que visto desde una esquina y con gafas de lector suele ser un espectáculo entretenido y, en contadas ocasiones, gratificante, desde detrás de un micrófono abruma. Y un propósito de enmienda: ser comprensivo y cariñoso con los antólogos, esos atlantes --más o menos jorobados, pero atlantes.
***
Leyó después poemas Miguel d'Ors y se desenredó la madeja. Echamos de menos algunos poemas en el recital (Gradus ad Parnasum, Quod Erat Demostrandum, Tempus fugit, por no salir del latín), pero a mí me alivió mucho que no leyese "Nuevas tendencias de la crítica literaria". Ese verso final ("quita tus puercas manos de mis sueños") hubiese sido un aldabonazo en mi conciencia.

jueves, 5 de julio de 2007

¿Por qué nunca me fijo en los modernos

Será a las cinco en punto de la tarde cuando salte a conferenciar sobre "la última poesía española". En parte para empezar reventando los límites espacio-temporales y en parte por el puro gustazo, el primer poema que leeré va a ser el soneto LXXXIV de Shakespeare, en conmovedora traducción (que ésa es la excusa) de Víctor Botas:
¿Por qué no hay en mi verso, tan reacio
a toda variación, más florituras?
¿Por qué nunca me fijo en los modernos
hallazgos, para así ponerme al día,
y escribo siempre igual, siempre lo mismo,
metiendo el pensamiento en repetidas
fórmulas, hasta el punto de que en cada
palabra está su origen y mi nombre?
Es que, entérate, amor, yo sólo hablo
de ti: tú eres mi único argumento:
si acierto será en dar, no sé, otro uso,
un aire algo distinto a lo ya usado.
Como el sol cada día es nuevo y viejo
así es mi amor, diciendo lo ya dicho.

miércoles, 4 de julio de 2007

Defensa del interés

Todavía recuerdo, de mis lejanísimos años de universitario, la cuesta arriba del último examen, que caía por estas fechas. Llegaba yo al borde de mis fuerzas, aunque las hubiera gastado muy poco a lo largo del curso, y con la cabeza en un veraneo que anunciaban con estridencia los termómetros y los vestidos de nuestras compañeras de clase. Una sensación similar me entumece ahora ante el debate del estado de la Nación, que cerrará la actividad del Parlamento hasta septiembre.

La situación española lo hace importante. Tenemos a una ETA fortalecida y envalentonada tras un muy oscuro proceso de negociación, Navarra en el alero, una Educación para la Ciudadanía que está provocando rechazos en buena parte de la ciudadanía, que prefiere educarse sola, unos proyectos estatutarios pendientes del Tribunal Constitucional y que generan dudas hasta entre sus mismos padres, como Maragall, y una política internacional que, en cambio, no genera ninguna duda: es un desastre. Pero a pesar de todo, uno tiene que vencerse para seguir el debate con atención sin abandonarse a sus horizontales ensoñaciones playeras.

Me pregunto: "¿qué se gana estando pendiente de los discursos de nuestros políticos, incluso de aquéllos a los que nos cuesta creer?” Es una pregunta equivocada, me parece. La democracia es un derecho nuestro, pero de tanto insistir en ello se nos va olvidando que también es un deber. Para los griegos, inventores del sistema, la vida pública era un ejercicio básico de los hombres libres, una parte fundamental de sus obligaciones. Para nosotros debería ser igual, aunque eso conlleve un esfuerzo de compromiso y de crítica. Y aunque suponga ciertas dosis de sufrimiento —o al menos de preocupación— cuando los asuntos vienen turbios.

Aquellos españoles del siglo XIX que renunciaban a la libertad gritando “¡Vivan las caenas!” al paso del absolutista Fernando VII no eran tan bestias como nos hicieron creer en el bachillerato. Conocían de primera mano las exigencias personales que implican el liberalismo y la soberanía nacional, y preferían dedicarse a sus cosas, dejando la gestión pública al poderoso, que entiende.
La tentación de la España actual es en cierto modo parecida: gritar “Vivan las caenas (en este caso, de televisión)”, con idea de que ellas se ocupen de darnos —entre series y cotilleos— las noticias y las opiniones bien mascadas.

La prensa escrita deja más margen de pensamiento, más espacio entre líneas, pero ni aún así quiero ofrecer hoy mi opinión. Sólo vengo a animar al lector a formarse la suya de primera mano tras oír y comparar los principales discursos. A animarle, y a animarme.
[Grupo Joly]

martes, 3 de julio de 2007

De veraneo

Cuánta razón tiene Manupé, que pide que entierre ya la pipa de la paz. Pero el verano me tiene relajado, optimista, mimoso. A media mañana paseo hasta la cafetería para desayunar y hasta me paro en el escaparate de la librería-papelería del centro comercial, aunque sin ninguna esperanza, como su propio nombre indica. En el escaparate, este título: Soy lo que como. Minutos después, pido indeciso una tostada: sigue repicando el inquietante título en mi cabeza. Recuerdo que una vez en una entrevista Luis Alberto de Cuenca avisaba: “Somos lo que leemos”. De habérmelo creído al pie de la letra habría dejado, inmediatamente, de leerle a él. Y al noventa y cinco por ciento de mis autores predilectos. Tomo la tostada con aceite y sal y abro los Diarios de Léon Bloy. No puedo dejar de preguntarme quién voy a terminar siendo con este régimen. Por distraerme, miro a la mesa de al lado y veo que el vecino está extraordinariamente embebido en una página del periódico que reza en grandes titulares: “Calderón, acto primero”. Emoción por Rocío Arana, por el Siglo de Oro, por los autos sacramentales. Alargo el cuello cuanto puedo... y no lo hiciera: páginas de deportes. Calderón es un señor rubiasco con una poderosa mandíbula que preside el Real Madrid. Somos lo que somos.

lunes, 2 de julio de 2007

Hecha

Y ahora toca el gesto melancólico de devolver el libro a la estantería, cuando ha estado rodando por mi mesa más de un mes, desde que lo leí la primera vez, lo traje al blogg dos veces, pedí permiso para reseñarlo e hice lo que pude. Al menos, el orden me lo agradecerá —no mucho tampoco, porque esto de mi despacho ya no tiene más remedio que la mudanza.

domingo, 1 de julio de 2007

Lo mejor es el optimismo

Lo malo es que no siempre se puede, entre otras cosas porque no todos los días se pasa Rocío Arana con su varita mágica (y una botella de San Nicolás) por El Puerto de Santa María. Pero objetivamente hablando, con independencia de que se pueda siempre o no, lo mejor es el optimismo. Predicaré con un ejemplo: cuando volví de la estación de tren, contemplé que Carbón había vuelto a romper mi lápiz por medio. “Qué bien: le saco punta por detrás y tendré dos lápices”, me sorprendí pensando. Lo juro.

viernes, 29 de junio de 2007

Titileos

Ayer esperaba a Leonor en la terraza de una cafetería de Cádiz, llamada “El mirador”, frente al mar abierto. Estaba tomando las radiaciones solares y las jungerianas, cuando me puse a mirar hacia América, allá por detrás del horizante, y a recitarme: “me parece que estoy ya a tu lado... / Ya sólo el agua nos separa, el agua que se mueve sin descanso, / ¡el agua, sólo, el agua!"”. Di en imaginar entonces las antiguas navegaciones y yo (navegante de cabotaje) sentí de pronto el vértigo de la alta mar. Qué cosa orientarse por las estrellas y depender del cielo así, de un modo físico e inevitable. Cómo tienen que brillar entonces y qué suspense su titileo, por si se apagan, cuando son el único camino de ida, el único de vuelta. Tras tanto ir y venir no es extraño que ya tierra adentro las estrellas estén cansadas. Tal vez el autor de Pulgarcito tuviera todo eso presente y sus miguitas de pan y sus guijarros fuesen una metáfora casera de los caminos de las altas navegaciones. Cuando de pronto llegó Leonor y preguntó: “¿Qué haces?”, no fui capaz de confesarle: “Pensando en Pulgarcito”.

jueves, 28 de junio de 2007

Belloc on eyes

Los ojos negros hondas aventuras prometen;
los azules el cielo; y los tuyos son verdes.

.........................***

ON EYES.- Dark eyes adventure bring; the blue serene / Do promise Paradise: and yours are green. [Epigrams, Complete Verse, Plimlico, London, 1954, p. 116]

miércoles, 27 de junio de 2007

Mi mamá me mima

Mientras escribía este artículo, me asaltó una duda. ¿Por qué será que en poesía hay más y sobre todo mejores poemas a los padres que a las madres? Es posible que tenga yo razón (sin que sirva de precedente) y que el tema "madre" sea muy difícil por culpa de su fácil ternurismo. Tampoco se puede descartar nunca el peso de la tradición. Las Coplas a la muerte de su padre son muchas coplas. Y más allá, tenemos la devoción de Telémaco y la piedad de Eneas. No se me ocurren más motivos, porque el paralizante complejo del complejo de Edipo lo inoculó Freud mucho más tarde, y la cosa, como vemos, viene desde antiguo.

Pero el hecho es indudable --hasta que ustedes no me demuestren lo contrario al menos -- y llega hasta nuestros días. La obra de Juan Luis Panero podría titularse Copas a la muerte de su padre; las Canciones de José Mateos son, en buena parte, una conversación con su padre muerto; y qué tres sonetos dedican qué tres poetas a sus respectivos padres:

Antonio Machado:
Jorge Luis Borges:
Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.
Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.
Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto
Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.
Miguel d'Ors:
Que de todas las fechas de su vida
perdure para siempre en esta hoja
aquélla, que contiene, resumida,
su más honda verdad: con boina roja,
el máuser, el detente y el fulgor
de un sueño ennobleciéndole la cara,
oye acercarse la batalla por
los recios campos de Guadalajara.
Con un trasfondo de ametralladora
se eleva una oración de su alma fuerte.
Llega la prueba ya. Llega la hora
de mirarle a los ojos a la muerte.
Adivino la Eneida en su bolsillo
con un olor a pólvora y tomillo.
Podría haber escrito sobre esto, pero tengo que pensarlo mejor. En la poesía popular hay madres dulcísimas, aunque más como interlocutoras que como protagonistas, me parece. Lo complicado de los juicios poéticos es que la cantidad no vale nada. Y que la calidad puede estar agazapada en dos pequeños versos, como en éstos del refranero, que tal vez tiran por tierra toda mi teoría:
Amor de madre,
lo demás es aire.

Esta luz de Sevilla... Es el palacio
donde nací, con su rumor de fuente.
Mi padre, en su despacho. —La alta frente,
la breve mosca, y el bigote lacio—.


Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea
sus libros y medita. Se levanta;
va hacia la puerta del jardín. Pasea.
A veces habla solo, a veces canta.

Sus grandes ojos de mirar inquieto
ahora vagar parecen, sin objeto
donde puedan posar, en el vacío.

Ya escapan de su ayer a su mañana;
ya miran en el tiempo, ¡padre mío!,
piadosamente mi cabeza cana.

martes, 26 de junio de 2007

¡Hasta güevo!

Me tomo tan en serio los juegos de palabras y las rimas que no me hacen ninguna gracia los manoseos gratuitos. Hay que acertar. Como hace la última de mis alumnos, que ahora que estamos en pleno período prevacacional, ayudados por la redondeada dicción andaluza en su compacta versión puertorrealeña, responden a cada “hasta luego” con un “hasta-loh-güevoh”. A fin de curso, la broma es muy descriptiva del sentimiento ambiente, sin duda; y a mí, por otra parte, me sirve de antídoto contra esta costumbre laica y contagiosa de ir desterrando el “adiós” de nuestras despedidas a cambio de citarnos hipotéticamente en plan colegas para dentro de un rato. Exprimiendo el juego, tampoco está de más pensar que si se echa a Dios de nuestras relaciones, efectivamente acaba uno hasta los güevos.

sábado, 23 de junio de 2007

Poética

Sermo vester semper in gratia, sale c0nditus, ut sciatis quomodo oporteat vos unicuique respondere.
Col 4, 6

viernes, 22 de junio de 2007

A mis hermanas

Estamos siempre solos. Cae el viento
entre los encinares y la vega.
A nuestro corazón el ruido llega
del campo silencioso y polvoriento.

Alguien cuenta, sin voz, el viejo cuento
de nuestra infancia, y nuestra sombra juega
trágicamente a la gallina ciega;
y una mano nos coge el pensamiento.

Ángel, Ricardo, Juan, abuelo, abuela,
nos tocan levemente, y sin palabras
nos hablan, nos tropiezan, les tocamos.

¡Estamos siempre solos, siempre en vela,
esperando, Señor, a que nos abras
los ojos para ver, mientras jugamos!
Leopoldo Panero, Escrito a cada instante (1949)

jueves, 21 de junio de 2007

Miau

Dónde menos se espera salta el gato. Uno de los más brillantes EJEC se ha leído en mi blogg, y me escribe dándose unos leves golpes de pecho y dándome unos golpes de espalda, muy amable.

Y ahora voy a hacerle un enlace/ensalce. Me alegro de hacerlo porque recuerdo que Jesús Sanz Rioja estaba interesado en saber quiénes eran los EJEC, y a uno le gusta satisfacer a sus lectores, aunque sólo sea la curiosidad. Como suele pasar, el más intrigado era el que estaba más cerca: alguno de ellos comparte con nuestro J.S.R. las páginas del Manifiesto.org.

Pero no lo enlazo por J.S.R., ni tan siquiera porque él, Ignacio Peyró, haya confesado que tiene un gato y que incluso alguna vez se fotografió con el animal, je, je. Desgraciadamente, no he conseguido la foto del delito. Pero a cambio, tengo este estupendo artículo suyo sobre gatos. Por eso lo enlazo, por estupendo. Y hasta le perdono que no nombre Old Possum's Book of Practical Cats, esa pequeña maravilla de T. S. Eliot, que a mí, tan cainita, perdón, quise decir canita, me reconcilió algo con los felinos.

miércoles, 20 de junio de 2007

Amnistía Particular

Cuando Manuel Borrás empezó a contarme las grandes satisfacciones que le ha dado su trabajo al frente de la editorial Pre-Textos, ya suponía yo que entre ellas no iba a estar la publicación mi primer libro de poesía, allá por el año 1997. Pero no me esperaba lo que me contó. En México, un escritor yugoslavo exiliado decidió suicidarse. Una locutora de radio consiguió su teléfono e intentó disuadirle durante horas. Al fin, sin argumentos, agotada, para ganar siquiera unos minutos, abrió el primer libro que encontró a mano y le leyó una página al azar: era un poema de W. H. Auden. Esos versos le conmovieron. Llorando de gratitud y de alegría, decidió vivir. El libro había sido publicado por Pre-Textos.

Haber salvado la vida de un desconocido de forma muy indirecta —Borrás no era el poeta, ni el traductor, ni la tenaz locutora— es el primer ejemplo de la dignidad de su oficio que se le viene a la cabeza al editor que ha sacado a la luz centenares de libros hermosísimos de autores indispensables, además de otros tantos de ilusionados noveles como lo fui yo. El hecho es —no me lo negarán— ilustrativo del valor supremo que damos a la vida humana. Con un gesto que recuerda a los que se tiran a un río para rescatar a un suicida, Manuel Borrás sitúa en segundo plano todos sus méritos profesionales ante la vida de cualquier hombre.

Después de oírle, si me preguntasen a qué aspiro como escritor, contestaría que también a salvar a alguien, aunque desconocido y aunque fuese de forma interpuesta. Por eso, a pesar de que acabo de enterarme de que Amnistía Internacional va incluir programas de fomento del aborto entre sus actividades, he preferido no dedicar esta columna a denunciar la hipocresía de quien defiende los derechos humanos y condena a los más indefensos. Ya tendré otras ocasiones de clamar en el desierto.

Hoy quiero, como aquella afónica locutora mexicana, dirigirme a una persona en concreto, que no conozco. Si cruzamos estadísticamente la cifra de lectores del Grupo Joly, que alcanza a centenares de miles de andaluces, con los crecientes números del aborto en España habrá entre quienes me leen, seguro, alguna persona que esté planteándose la posibilidad de abortar. Querría decirle solamente que ningún problema puede arrancarle su privilegio único: la oportunidad de otorgar una amnistía particular. De salvar una vida con una intervención más decisiva de lo que nunca pudieron W. H. Auden o aquella locutora incansable o el editor Manuel Borrás. Desde aquí, puedo prometerle que verá lágrimas de alegría como aquéllas y mejores y muchas veces en el rostro de su hijo. Y en el suyo.
[Grupo Joly]

martes, 19 de junio de 2007

PLAgio

Plagiar requiere mucha lectura, mucha memoria; hay que saber dónde están las cosas. Los autores antiguos, los medievales, los renacentistas y los de la primera modernidad plagiaron tanto porque dispusieron de toda la lectura que en su tiempo era posible. Ahora todo el mundo es original, porque no sabe nada de nada —ni jota.

lunes, 18 de junio de 2007

Deformación profesional

Durante la comida entre el abogado y el poeta se habló de arte, como suelen los buenos abogados, y de hipotecas, como acostumbran los poetas en la intimidad. En los postres, ambos pidieron tocino de cielo (bacon of the sky, según la carta bilingüe) y simultáneamente café.
Rogó el poeta:
— Aunque sea una paradoja, con sacarina, por favor.
—El mío también con sacarina —añadió el abogado—, aunque sea una coartada...
El camarero, con más horas de vuelo que un vencejo, tomó nota sin inmutarse. Sin embargo, en el brillo de los ojos se le adivinó un pensamiento:
—Hay gente pa tó.

domingo, 17 de junio de 2007

Poema de circunstancias

A primera vista puede parecer abusivo que un señor me llame por teléfono —cuando la musa no lo hace ni por caridad— y me pida un soneto con acrósticos dedicado a sus nietos para abrir un auto sacramental de su invención. Sin embargo, ese señor, de nombre Luis Suárez, pertenece a una familia que es amiga de la nuestra por cuatro generaciones al menos, porque más allá no se recuerda amistad pero tampoco inquina, y más acá, a ver, pues los hijos de sus hijas ya han jugado alguna vez con el hijo de mi hermano. Se trata además de un sabio muy admirado por uno, tanto en su faceta de profundo conocedor de los laberintos del cante flamenco como de la intrincada historia local. Y finalmente, aunque creo que él no lo sabe, fue un instrumento fundamentalísimo para que me entrase el gusanillo de la columna periodística. Visto lo cual, incluso a alguno de ustedes les parecerá, como a mí, que este poema de circunstancias era muy poco pedir y que yo, al hacerlo, me quedé muy corto. Con todo, os lo largo:
CONSEJO QUE TRANQUILAMENTE PUEDE NO SEGUIRSE O LA SANGRE CON LETRA ENTRA

Atended muy atentos a vuestro abuelo Luis.
Latín sabe y caló y sabe francés
O fransuá, y sabe muy requetebién
Sientos de historias del principio al fin.

No las inventa..., pone perejil,
Ingenio, ajitos y revuelve bien.
Es una virguería oírle a él
Tantas batallas de los romanís.

¡Oh niños, oídle!… O no oídle, da igual:
Siendo sus nietos por vuestras mamás,
DEntro lleváis sangre de este señor

Llamado o abuelo o Luis Suárez, según
Ustedes lo llamen o yo,
I Su sangre es de letras, de cante y de luz.

viernes, 15 de junio de 2007

Ejercicios

Varios amigos escritores me han comentado que los blogs están bien, sí, que lo malo son los comentarios elogiosos, uy, qué feo tanto ánimo y aplauso, qué vergüenza. La cosa nos preocupaba desde antiguo (y si digo 'antiguo' quiero decir unos meses) y por eso, entre Arp y yo escribimos el "Elogio del elogio". Ahora bien, como insisten, me inclino. Y contaré dos humillaciones del fin de semana pasado en Madrid, para equilibrar la balanza y ponerme en mi sitio: pom, pom, pom [golpes de pecho].

La primera noche, en las copas de los E.J.E.C. [escritores jóvenes extremadamente conservadores] se habló (mal) de X, escritor famoso. Yo lo defendía, hasta que alguno soltó el argumento inapelable: para una entrevista se había retratado con su gato, qué horror. Estremecimiento y espanto general [rasgamientos de vestiduras]. Callé. Defender aquello hubiera podido parecer autodefensa. Y preguntar si tal vez los perros tenían otro pase tampoco me pareció ni lo más diplomático ni lo más digno.

La segunda noche, en la cena de los E.M.A.L. [esposos maduros de las amigas de Leonor] uno de ellos, para ilustrarnos el desorden que reina en las costumbres y en su oficina, clamó contra esos compañeros suyos de trabajo que "no saben lo que es un traje a medida". Pavor ante el panorama mundial: ¿adónde vamos a ir a parar! [gestos de solidaridad]. Conceptualmente sé qué es un traje a medida y he tenido incluso alguna experiencia con sastres a cuenta de las crepusculares puestas de largo ("qué extraña y breve fue la juventud") y de mi boda, pero en concreto no sé qué es un traje a medida en el sentido patrimonial que allí se le daba al verbo "saber". No me atreví a salir del armario. Lo que estaba claro sin necesidad de más averiguaciones es que yo no iba a ser un compañero de oficina modélico. Ay de mí, y lo elegante que me sonaba hasta entonces eso del prêt-à-porter...

jueves, 14 de junio de 2007

Blogg, Frances Blogg

La madrina de este blogg -y de sus pares- es Frances, de casada Frances Chesterton. Por eso la 'g' de más, una 'g' de gracia, diríamos. Mañana he de impartir una conferencia sobre “Conversión y literatura”, y en vez de prepararla concienzudamente eché la tarde de ayer traduciendo liberrísimamente el muy galante poema que Gilbert dedicó a su señora cuando ésta en 1926 se convirtió al catolicismo. La historia es como un baile, porque ella, que le había llevado al anglocatolicismo alrededor de 1900, se tomó nada más que regular la reconversión romana de su marido en 1922. Todo lleno, como ven, de meandros emocionales. El poema es agua clara:
No como una distancia ni un peligro
ni una casualidad ni incluso un cambio,
simplemente encontraste tú este sitio
exótico en exceso para que fuese extraño.

Más llena de memoria que de anhelo
viajaste sin vagar:
lo tuyo no fue marcha, fue regreso
a un olvidado originario hogar.

La ciudad mística, de muchas puertas
y columnas sin fin, era tu casa:
las antiguas historias, tras su espera
de más de dos mil años, te aclamaban.

Ardían flores raras y riquísimas
que eran la sangre celestial de Aquél.
Flores silvestres pero conocidas
por ti como las flores de cualquier bosque inglés.

*

But not as distance, not as danger,
Not chance, and hardly even change,
You found, not wholly as a stranger,
The place too wondrous to be strange.

Great with memory more than yearning,
You travelled but you did not roam,
And went not wandering but returning
As to some first forgotten home.

The mystic city, many-gated,
Monstruously pillared, was you own;
Herodian stories gave words and waited
Two thousand years to be your throne.

Strange blossoms burned as rich before you
As that divine and beautiful blood;
The wild flowers were no wilder for you
Than bluebells in an English wood
.
]

miércoles, 13 de junio de 2007

Casualidad

Por supuesto, es casualidad, seguro. Pero no deja de resultarme curioso, tras autoleer mi artículo de hoy, que Jorge Luis Borges ejerciese hasta el penúltimo momento un agnosticismo esteticista, un desdén dandy por la literatura española y cierta espejofobia.

martes, 12 de junio de 2007

Blogueros

Hábito de poeta: descubrir pepitas de poesía en todas partes: en una novela, en un artículo, en una conversación o hasta en un anuncio de la tele.

Nuevo vicio: soñar con los blogs que hubieran escrito algunos. Imaginaos cómo hubiese quedado el Glosario de Eugenio d'Ors colgado en internet. Www.ellibrodeldesasosiego.blogspot.com habría sido el éxito de un Fernando Pessoa posmoderno. Y los quintanares de Mario Quintana cerraban el trío de soñados blogs. Hasta ayer: los Diarios de Bloy (que tiene nombre de blogg de actualidad) se han sumado a mis enlaces soñados. Por ejemplos, estas entradas:
Dificultad algunas veces atroz para encontrar cada semana tema para un cuento nuevo... Pongo sobre mi mesa un saco vacío y extraigo de él mi alimento.
*
Todo escritor debe llevar sus libros impresos en el rostro.

lunes, 11 de junio de 2007

Carpe diem... pero cuando por la tarde miró a su presa, vio la noche

Por fin es lunes. Qué paliza descansar en Madrid. Colapso de planes, que se superponían unos con otros o se entremezclaban como una baraja en las manos locas de un croupier. No habías llegado a un aperitivo con éste cuando aquél estaba llamando para preguntar dónde te habías metido, que te retrasabas para el almuerzo. El tiempo-desplazamiento, que en el pueblo no existe apenas, en Madrid daba para ir dando excusas por teléfono desde el taxi a todos los que te esperaban en los distintos puntos cardinales. La culpa no era de Aznar, sino de Leonor, que hizo sus planes por su cuenta..., y sobre todo mía, desde luego, que por mi cuenta los hice. Lo peor es que ambos contábamos con el cónyuge. Había que estar, pues, siempre en dos sitios distintos, como mínimo.

Pero para algo dio. Amalia Bautista le dedicó un libro a mi suegra: "Para Nuni, que tiene bastante con su yerno". Y aunque yo no puede hablar de Orlando Bloom con Ana, como Rocío y mira que lo siento, sí que me dio para hablar de Harold Bloom o casi, de literatura y vida, con María y mira que me gustó. También para cambiar dos abstractas anécdotas monárquicas con Andrés Trapiello; para abrazar de perfil a Manuel Borrás; para que Abelardo Linares me regalara una t-shirt con el arquero de Renacimiento en el pecho; para conocer a Jorge Valdés y felicitarle por su flamante premio; para darle el libro de Amalia a mi suegra ("¡qué hermosa dedicatoria!", dijo con un sospechoso brillo en los ojos); para llamar al anfitrión de los EJECUTIVOS y agradecerle la resaca, perdón, quise decir las copas; para visitar el estudio del pintor Presas; para cenar con las amigas de Leonor, y mantener la conversación, y ver el fútbol de reojo con los maridos; para mandar continuamente SMS a José Mateos diciéndole que ya llegaba... o que no.

Nos dio, aunque por los pelos, para coger el tren de vuelta. Al hojear mis adquisiciones, en Antenas de Zagajewski me encuentro la frase que da título a esta entrada y que retrata el fin de semana. Y ahora, ¡a disfrutar del lunes, qué remedio: Carpe diem!, pero menos, espero.

sábado, 9 de junio de 2007

Salsa Máiquez

Qué vanidad la mía, que me aplico lo de Savarín: "El descubrimiento de un nuevo plato contribuye más a la felicidad del género humano que el descubrimiento de una nueva estrella". En vez de contaros mi viaje en tren hacia Madrid con los Feu, o la cena después, con los Mateos, o las copas más tarde con unos encantadores EJECUTIVOS*, voy a daros una receta con la ambición de pasar al Olimpo culinario, como Rossini y sus canelones. Antes de salir de viaje, a la hora del almuerzo, creé esta nueva salsa, que me tiene orgullosísimo:

En tres cucharadas de aceite de oliva , se refríe media cebolla bien picada y se hace el solomilllo. Se aparta la carne. Sobre ese aceite, en la misma sartén, se vierte una tarrina de queso de cabra para untar. La marca no la diré, porque no quiero hacer publicidad en mi blogg y sobre todo porque no me acuerdo. Se añaden dos cucharaditas de mostaza. Se mezcla bien. Luego se añade medio envase de queso Philadelphia. Se mueve hasta que adquiera textura de salsa. Se sirve con el solomillo. También está muy buena como dip.
* Escritores Jóvenes Extremadamente Conservadores U Tendentes Incluso Varios Ostensiblemente al Santitradicionalismo.

viernes, 8 de junio de 2007

De orientación profesional

Se acaba el curso. Y uno dedica las últimas clases a cumplir con la segunda parte de su asignatura (Formación y orientación laboral). Pregunto a mis alumnos cuál es el trabajo que les gustaría ejercer. Los más intelectuales responden que futbolista, como Abel Feu. Dos de ellos alabaron la vida del oficinista, tranquilamente en un despacho, tomando el aire (acondicionado). Otro aseguró, muy serio, haciendo mímica, que su trabajo ideal era capador de cerdos, lo cual me dio un escalofrío grande. Y otro querría hacer monólogos en el Club de la Comedia, y tal vez tenga ahí un futuro porque, tras casi nueve meses en los que no paró de hablar, prácticamente nunca me ha hecho gracia. Por supuesto ninguno quería ser profesor ni poeta. Lo raro (¿o no?) es que tampoco ninguno quería ser electricista, que es el Ciclo Formativo que están estudiando más o menos.

jueves, 7 de junio de 2007

Reajustes en el Gobierno

La lástima de mi artículo en el limbo es que proponía un cambio al frente del Ministerio de Justicia de gran provecho para la nación. Laura Capmany había sugerido, en un romance publicado en ABC, que Mariano Bermejo se largase del Gobierno para dedicarse en exclusiva a la poesía, lo cual demuestra escasísimo amor a la literatura por parte de Laura, que parece mentira con ese nombre tan petrarquista. Fue entonces cuando yo lo vi claro: lo mejor era hacer ministro a Víctor Jiménez, del que no sé nada en absoluto. Seguro que peor ministro no lo era, y sin embargo, ya puestos, qué bien quedaría para la tribuna del Senado (o en cualquier otro sitio) este sonetillo de su libro La taberna inglesa:
........................OTRA VEZ ÍCARO

Todo pasó en un vuelo.
No sé ni cómo ha sido.
Siempre había tenido
los dos pies en el suelo.

Y enredado en su pelo
y en sus ojos hundido,
sin subir, he subido
de repente hasta el cielo.

Y me preguntas hoy
qué haré al caer, qué voy
a hacer cuando se vaya.

De momento, volar.
Después, que arroje el mar
mis sueños a la playa.

miércoles, 6 de junio de 2007

Cambiar de agenda

Ayer el comunicado de ETA y su secuela presidencial me hicieron cambiar de planes. El artículo sobre el versolari Bermejo se fue al limbo de lo inédito, como tantas ilusiones de paz, supongo, en las almas más cándidas del Reino. Desde el punto de vista del oficio del columnista, nunca he sentido así el vértigo de las horas que median entre la escritura y la lectura del periódico. La poesía que, además de pobre, es inmortal desconoce esa cuenta atrás.

sábado, 2 de junio de 2007

Tertulias, tertulias...

Algún día contaré que yo no venía a esto cuando abrí el blogg. Luego, de lo que más me enganchó fue la posibilidad de mantener una tertulia infinita en la taberna del fin del mundo (Beades dixit). Los clicks clicks hacen las veces de los tintineos de la cucharillas del café entre las volutas volubles de la atención, que va de acá para allá.

Y ahora he descubierto que a través de internet se puede asistir a la mítica tertulia ovetense Oliver. Tertulias, tertulias, tertulias... Para colmo al café (con libros) invitan ellos. Confieso que lo descubrí gracias a la vanidad, que corre como la pólvora (y que como ella es explosiva): uno, que nombraban, escribió a otro, que también, el cual viendo que me citaban brevemente, me llamó. El programa nuestro no es el mejor, pero lo pongo desde luego, aunque el último por eso de las buenas maneras y la falsa humildad. Y enlazo un buen puñado de los mejores. No se asusten, son cortos [En Por la secreta escala, Almuzara ya decía que "Todo programa debería ser preciso, esencial, rotundo y breve; es decir, en una palabra, memorable"]. Además no tienen que verlos todos de un tirón. Los dosifico a lo largo de los próximos días y así yo, como Víctor Botas, me recuesto en la barra, escucho, aprendo, descanso, hago -si se encarta- algún comentario...

Sábado:
............Víctor Botas

............Jorge Luis Borges

Domingo:
............ Fernando Pessoa

............Juan Ramón Jiménez

Lunes:
............ Microrrelatos

............ Raymond Carver

Martes:
..............Ramón Gaya

..............Aire de oriente

¡Anda!, se me ha hecho tardísimo. Hay muchos más, búsquenlos en youtube que yo me tengo que ir: ya es miércoles y me espera la columna del periódico....

viernes, 1 de junio de 2007

Certezas razonadas

Se pregunta José Mateos en el prólogo:
¿Y quién puede querer leer un libro que se titula La razón y otras dudas y que muestra una soberana indiferencia hacia las imposiciones de la actualidad, y que habla de Dios y de los espejismos de la razón, de libertad y de poesía, de sufrimientos y esperanzas?
Hombre, muchos; yo, sin duda. Las razones las he explicado, largo y tendido, aquí.