miércoles, 16 de marzo de 2011

Un hombre y una bicicleta

Japón 

8 comentarios:

Anónimo dijo...

precioso artículo
el de hoy, del Japón:
es como un haiku

Suso dijo...

¿Y el saludo japonés, esa reverencia que hacen, nada invasivo, puro respeto ante el otro con algo o un mucho de devoción?

Gonzalo dijo...

Celebro repetirme:

Bravo.

carmen dijo...

Enrique, tu artículo es emocionante, nada que ver con los lugares comunes de tantos y tantos artículos sobre lo mismo. Es muy poético, muy hondo, muy visual, muy espiritual, quiero decir muy tuyo.

Juan Ignacio dijo...

He pensado lo mismo acerca del acierto de Miyazki.

*

Me ha gustado tu idea para no caer en el pensamiento de que todo es vanidad. La capacidad del hombre para enteder el universo, la capacidad de ese hombre, incluso, si así fuera.

Pero el mundo pondera lo contrario. Pondera como Japón siempre resurge de las cenizas. Pero llaman resurgir a ese volverse volcar a la actividad frenética. Volver a reconstruir y a la actividad sin pausa (no puedo sentir algo de miedo cuando veo a los empleados del supermercado que en vez de correr a protegerse tienen las botellas para que no se caigan).

No ponderarían nunca a ese hombre sino al que "tiene planes para enfrentar la crisis (material, se entiende)". Pero qué mejor plan que detenerse y hacer un poco de contemplación.

Anónimo dijo...

Qué grandeza de artículo, qué delicadeza. Un artículo antológico. El artículo de un poeta. Hay gente tocada, gente en que se ve (en que se lee) la gracia de ¿Dios?

un agnóstico.

E. G-Máiquez dijo...

Muchísimas gracias. Celebro que te repitas, Gonzalo, y que os guste a los demás. Son tiempos para estar muy unidos. Gracias, de nuevo.

Anónimo dijo...

Es propio del poeta destacar, de la realidad, aquellos aspectos en que no se suele reparar. Creo que Ortega en el ensayín sobre Góngora dice algo así.
Jilguero.