domingo, 30 de agosto de 2015

Una tristeza bastante deliciosa

MARSELLA (Lluvia de verano) 


 Llueve sobre Malmousque, 
sobre el Castillo d’If, sobre las islas, 
entre las casas y en los acantilados, 
y en los trajes de baño 
que debieran secarse en el balcón 
cerca de los geranios.   

Llueve sobre Malmousque; 
comenzó antes del alba 
esa crepitación ajena al sol. 

Y es de una tristeza bastante deliciosa, 
con ese olor a mar mojado, 
pensar en lo que debiera haberse 
hecho y ya no se hará. 

Abandonados todos los proyectos, 
en la luz pobre y la prisión del agua 
del cielo, nace una especie de 
libertad interior blandamente deseada. 


[De Louis Brauquier, trad. Marie Christine del Castillo]

Desde que Marie Christine me enseñó este poema, he estado mirando al cielo. Todo agosto esperando la lluvia, y al fin el cielo me ha dado lo que esperaba de él en el momento justo, el último domingo. Qué maravillosa crepitación ajena al sol que nos recuerda que hay una tristeza bastante deliciosa. Justamente hoy, antes de que lloviese, me hablaba en la orilla un amigo de lo que quería haber hecho y ya no hará. Ahora le asombrará verse tan exactamente retratado. Como a mí.