viernes, 14 de agosto de 2015

Yehuda Amichai


A su madre, en el poema “Ésta es la casa de mi madre”:
[…] 
Tus pasos en las escaleras 
han seguido conmigo 
sin acercarse nunca ni jamás alejarse, 
como latidos de mi corazón. 

Y de su padre, en “Carta de recomendación”
[…] 
Yo recuerdo a mi padre despertándome 
a la oración de la mañana. Me acariciaba la frente 
y no tiraba nunca de la manta… 

 Desde entonces le he amado incluso más. 
Y que a él solamente por aquello
le levanten gentil- 
mente y con un amor muy grande 
en la Resurrección.




2 comentarios:

Dal dijo...

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Enrique García-Máiquez dijo...

No sé si está traducido al español. Yo lo estoy leyendo en inglés. Una maravilla, en efecto.