viernes, 29 de julio de 2011

A perro flaco...


¿Quién nos iba a decir que el acta de defunción —que eso es esto— del 15-M no lo iba a firmar un filósofo o un líder de opinión, sino justamente el perroflauta llamado "El Chirlas"?

miércoles, 27 de julio de 2011

La rima es sexy


En la playa me resguardo bajo la sombrilla y me parapeto tras un libro. Sí, pero todo apunta a lo mismo: la rima también es sexy. Lo deja caer Chesterton en Tipos diversos: "Las rimas se responden mutuamente igual que los sexos en las flores y en los seres humanos".  Y podría ser una feliz casualidad, el primer ejemplo –en qué estaría pensando– que se le ocurrió a ese genio aturullado, pero tres páginas más atrás, remacha: "y pertenece aún más decididamente a la cuestión que estamos tratando, pues se trata de una comedia en verso en la que todos los personajes hablan poéticamente de un modo tan natural como cantan los pájaros en la época de apareamiento". Yo estoy de acuerdo, faltaría más. 

sábado, 23 de julio de 2011

Caza minúscula

Oigo misa desde muy atrás de la pradera, donde penamos los padres con niños gritones. Un niño muy bueno también está con nosotros. Se dedica, como Jünger --le explico-- a la caza minúscula, y él me dice que sólo está buscando bichitos. Bien. Le deseo suerte. Lo veo con el rabillo de un ojo (el otro está tras Carmen) andar a cuatro patas y dar saltos por el seto del fondo. Vuelve al rato muy orgulloso a decirme que ha cogido un saltamontes. Muestro mucho interés y admiración y abre las manos para enseñármelo. Me asomo por entre sus dedillos. "Ah, es un grillo", le digo, "precioso, eso sí, negro acharolado". Y él, poniendo una compungida cara de disculpas supira: "Es que yo soy de Madrid"... Para que luego hablen de la vanidad y la presunción de los capitalinos. Hoy, qué casualidad, tocaba día de antinacionalismos.

viernes, 22 de julio de 2011

Bien pensado

Estreno etiqueta: "El amor es ciego", porque está visto que los padres siempre acertamos con el mejor perfil. Carmen nos llama indistintamente a su madre y a mí: "¡mamá!". Podía tomarse como una victoria del Ministerio de Igualdad, por supuesto, pero yo he optado por pensar que mi hija celebra así la unidad conyugal, la una sola carne nuestra, de la que celebramos, hoy justamente, festividad de santa Magdalena, el undécimo aniversario.
*** 
También tiene la cosa una lectura rosaliana, habida cuenta de la frecuencia con que nos llama a voz en grito a todas horas. Escribió el poeta:
Bien pensando
responder cuando nos llaman
es un milagro.
Carmen se ha dado cuenta de que le respondemos ipso facto y repite el milagro, lo repite, asombrada y divertidísima. 

jueves, 21 de julio de 2011

Acción de gracias

Te doy gracias, Señor, por la sensualidad
que se lleva mis ojos cogidos de la mano
hasta los cuerpos lentos del líquido verano
o tras las minifaldas que cruzan la ciudad.
Inesperadamente la voluptuosidad
ha llegado y me llama. Viene a hacerme de hermano
pródigo con quien vuelvo de un país muy lejano
sin haberme marchado jamás de la heredad.
Su visita me azuza porque a mí, perezoso,
me toca recibirla y su pasión me echa
una mano de fuego para encender la vida,
me pone a amar el mundo, que es ancho y peligroso,
me dicta este soneto y se va —al fin deshecha
de tanto hacer— dejándome el alma estremecida.

miércoles, 20 de julio de 2011

Disculpas

Con qué alivio he comprobado que a los diez años o así se pasa una etapa de agudo  humor negro. Los hechos son los siguientes. Entretenido por los andares (de la manita) de Carmen, he pisado a la hija de unos cinco años o así de una conocida. Siendo uno chestertónico, la niña no le ha visto la gracia y ha lanzado un alarido terrible e inconsolable. Nosotros salíamos de la piscina y ellos también: me ha dado tiempo para oírla llorar. La madre, educadísima, me aseguraba que lloraba porque llevaba muy tonta toda la mañana con un dolor de cuello. Ya en la puerta, seguía llorando, aunque a mí se me habían acabado las disculpas y a su madre las excusas. Una señora que entraba ha preguntado qué le pasa, qué, tan terrible a esta poobre criatura afónica. Tanto la madre como yo hemos visto una oportunidad para recomenzar. Dice ella: “Le duele mucho el cuello”. Digo yo: “No, es que la he pisado yo, yo, sin darme cuenta”. Y dice el niño de la que entraba: “¡¡En el cuello!!”, mirándome con cara de guasisusto. Nos hemos reído todos, menos la niña llorosa y la madre del niño, que ha entrado disculpándose, avergonzada. Y así vamos echando el verano.

sábado, 16 de julio de 2011

Saltar sin red

Ayer se cayó la Red, de modo que no pude colgar la buena pipa del día. Eso trajo otra buena pipa: os imaginaba (no a muchos, a unos pocos) lamentando mi día terrible o sosísimo y esa conmiseración de dos o tres amigos me supo muy dulce. Gracias.

Otra consecuencia de las nuevas reglas es que sólo puedo colgar una pipa al día, de modo que parezco un polifemo, con un ojo nada más. Bueno. Ayer pasó, entre otras cosas, que a media misa entró una mujer con una evidente deficiencia mental y se sentó, después de una amplia señal de la cruz y una tambaleante genuflexión, en la primera fila, como siempre vacía. A los cinco minutos apareció su padre buscándola. Ella debe de tener querencia a las iglesias porque el padre venía a tiro hecho: sabía que la iba a encontrar allí. Cuando la vio dijo: "¡Ahí está!" y se fue a por ella. No quería irse y forcejearon un poco, pero al final obedeció muy resignada. El cura paró la celebración y dijo: "Déjela aquí, señor, que no molesta", y había algo en esa frase, además de ser un endecasílabo, profundamente emocionante: el cura estaba suplicando, reconociendo que su presencia era valiosísima, más valiosa que la nuestra, y todos asentíamos con ese ruego. El padre, impertérrito, se la llevó.

Y hoy llevo yo a mi hijo a bautizar. Don Álvaro d'Ors me recordaría que hoy será el día más feliz de su vida. Tanto como para eclipsar del todo mi buena pipa de hoy. Y Kierkegaard que eso sí que es un salto sin red.

jueves, 14 de julio de 2011

Don Pedro Manuel de Urrea

La entrada de anoche me predispuso para la sorpresa de esta mañana, y el aniversario redondo e ignorado de hoy para saborear más a gusto aún esta prosa de Mario Quintana, al que ando traduciendo para no hacer mudanza en mi costumbre.
Hubo un poeta español, don Pedro Manuel de Urrea, que, habiendo florecido en el momento de la invención de la imprenta, palidecía de pensar que sus versos corrían el riesgo de ser leídos “incluso en las bodegas y en las cocinas...." Me divirtió tanto cuando lo leí que hasta lo anoté, como salta a la vista.
Pero, ¿tendré derecho a reírme? Mi formación democrática no hace exclusión de clases, es cierto, pero hace exclusiones en todas las clases. Y si mi recelo no se especifica, como el de don Pedro Manuel, es, sin embargo, general y ecuménico
Aunque la culpa no es mía... Pues sólo puedo contar, en todas las clases, con las excepciones, esto es, con aquellos que, en cada generación, son los muy pocos a los que les gusta leer poesía y que transmiten su fervor a las generaciones futuras. Como la luz de una candela contra el viento...


Un número redondo

Cuando anoche escribía la vergonzosa entrada de mi mala memoria, no sabía que hoy me despertaría con este alegre recordatorio, que es un regalo de santo con un día de retraso. Y una llamada a la responsabilidad, previo examen de conciencia: ¡catorce años ya dedicado públicamente o, al menos, publicadamente, a esto! Y catorce, no es sólo un número redondo –para un sonetista, se entiende– sino un buen puñado de tiempo. 
Que ha pasado volando. 

miércoles, 13 de julio de 2011

No me cuentes mi vida

La gente suele contarme mi vida. Como tengo mala memoria, escucho con el corazón en un puño, sin saber qué hice o dije. Generalmente consigo caerme gordo o sentir vergüenza ajena (es propia, pero sentir, sentir, la siento extraña). Hoy no fue distinto, pero ha sido un regalo de santo a la vez. Por lo visto, siendo yo muy niño, mi madre –que significativamente no me lo contó nunca después– me llevó a una merienda de amigas para que jugara con los hijos de las otras y fuésemos haciendo buenos amigos y todo eso. Comentaban ellas la noticia del asesinato de una muchacha joven, buena chica, que trabajaba de interna en alguna casa de la zona. Yo levanté la cabeza y perpetré: "Una muchacha... ¡Con lo mal que está el servicio!" Me lo celebraban hoy como una precocidad premonitoria de humor negro e ironía. Yo lo veo lamentable, pero me ha venido muy bien para saber que lo que estamos pasando ahora con el servicio (Amparo nos desamparó y así seguimos) no es una maldición, sino un castigo. Más que merecido. Y eso, de alguna manera, me da fuerzas para arrostrarlo. Esta noche (y bastantes más) rezaré por aquella lejana chica.

Karamba con la Universidad de Sevilla

martes, 12 de julio de 2011

De estética

Qué bonitas serían las tórtolas turcas si fuesen muchísimas menos. 

Protesta en voz baja

Esa firmeza de los curas párrocos en "no hacer excepciones con nadie", y la sensación que uno tiene de que Dios no hace más que excepciones con todos. 

lunes, 11 de julio de 2011

Una falta que no falte

Que estuviese justamente en la fachada de la Concejalía de Urbanismo me predispuso quizá para verle cierta gracia y hasta la elegancia a esta pintada: 
No me negarán que es un detalle quitarle la hache al "hijos" para que quede claro que la cosa no va con la santa madre de los aludidos, sino con su idiosincrasia. Y "perros", a pesar de su rancio abolengo, no es un insulto excesivo para mí: mucho peor sería "gatos", y hablando del abolengo del insulto, más apropiado...
[Lo que me será difícil es explicarme ante mi amigo Luis Martel, que entraba en la susodicha concejalía muy bien vestido de trabajo y muy acompañado, y que me pilló in fraganti haciendo la susopuesta foto, y en bañador, y hubo de saludarme delante de todos muy serio, con cara de póker.]

domingo, 10 de julio de 2011

Echando aire

Los domingos ya no los santifico, los sacrifico. Sin ayuda y dos niños, hay que echar el resto a todas horas. Los lunes han adquirido un nuevo y muy irresistible atractivo. Pero mientras llegan, que se hacen esperar, algo hay que hacer. Fui a la gasolinera a llenar de aire una piscinita hinchable de Carmen. Cuando llegué, le tocaba a un chico culturista con una novia y un coche tuneados. Me dijo: “Pase usted, no me importa esperar”. Traté de llenar la dichosa piscina pero no me aclaraba con el pitorro y el aire. El muchacho se bajó del coche y me ayudó haciendo fuerza en la válvula y la íbamos llenando. En esto, llegó en una motito un señor de Madrid, que conozco bien de vista, porque conocí mucho a su hija, y todavía la saludo en la playa todos los veranos. Es marqués, por cierto. Y traía estrés, eso es seguro. Nos metió prisa con la piscina. Luego desesperanza: “Eso no lo llenáis”. Pero gracias al culturista la llenamos. Fui a devolver el pitorro especial artilugios de playa a la caja, y cuando volví comprobé que el de la moto se le había colado a mi amigo el de los músculos. Le pregunté: “¿Se te ha colao?”, señalando ostentosamente. “, pero bueno, son sólo dos ruedas más”. Se me subió la sangre jacobina a la cabeza. “Oiga, usted, con lo fácil que es ser un señor y guardar cola y viene aquí colándose como un pilluelo.  Qué difícil nos ponéis ser snobs, eh”. Eso dije. Luego pensé que a lo peor no fui tan quijotesco como pensé entonces: el culturista me había dejado pasar y tendría yo mi mala conciencia; y, por otro lado, cabe que mi subconsciente se calentase con la idea de que el Sr. marqués madrileño creyera que tenía derecho a colarse sobre un indígena. Y entonces mi indignación era sólo defensa propia. Lo único indiscutible es que el gran señor de hoy fue el chico de la novia y el coche tuneados. Y aquí le dejo mi reverencia.

sábado, 9 de julio de 2011

Subiendo de la playa...

En la escalerilla de la playa, a la 1 de la tarde, una conocida que baja me ofrece estas refrescantes palabras: “Qué imagen tuya tan bonita el otro día”. Pensé inmediatamente en alguno de mis artículos en el Diario de Cádiz, y me encantó el piropo con esa terminología tan técnica: “imagen”, pues las ideas no son tan mías. Pero se explicó más: “Os vi paseando, cada uno empujando un carrito, ya sin manos ni para saludar”. Ah, bueno, vale, vaya…. Y qué raro —seguí pensando escalerilla arriba— que prefiramos que alaben lo que hacemos que lo que somos. Y, de un salto, me pregunto si alguien habrá usado esa curiosidad psicológica para explicar por qué a Dios le gusta tanto que nos guste tanto la Virgen María, y no se pone celoso nunca de su culto. Lo que podría explicar también por qué le interesa mucho más la poesía, aunque hable del campo en primavera, o precisamente por eso, que la teología, sin ánimos de faltar a nadie.

viernes, 8 de julio de 2011

Te llevarán a donde tú no quieras

El narcisimo te obliga a estar muy pendiente de las mínimas turbulencias en el agua del río donde uno se mira, que son las miradas de los demás. Por eso me di cuenta que lo que más o lo único que impresionó de verdad a nuestra ilustre visitante fue la pila de inéditos (todos muy bien impresos y anillados) y éditos que me habían mandado los amigos, conocidos y saludados y que esperan en un impaciente rincón a ser leídos y, sobre todo, contestados. Por lo demás pasó imperturbable, pero ahí se estremeció de compasión por mí. En realidad, no es tan malo como parece, ni mucho menos. Algunos de esos libros no los habría leído jamás de no mediar el amable envío. Mi tío Francisco Torres Oliver ha traducido para Alianza Editorial Relatos de fantasmas de Edith Wharton, y yo que leo pocos relatos, que paso de fantasmas y que no me sentía especialmente atraído por Wharton, estoy ahora literalmente deslumbrado, pasmado.  "Karfol" es inmejorable. Gracias mil. 

jueves, 7 de julio de 2011

Borges por quintanares

Es un poema menor de Mario Quintana y por eso lo recogió en un libro de aforismos, De la pereza como método de trabajo (1987), y no en un poemario. Pero es bien bonito, y más en el seco verano:

...............VIEJO TEMA

Llueve.
Cada gota es una rima pobre.
¿Sabes?... Siempre que llueve, hace tanto tiempo de todo…
Y cualquier poema que uno escriba
viene fechado en 1899.


La primera vez que lo leí no le dí más importancia, pero hoy he caído en la conexión borgiana: el poema de Quintana hace referencia a uno de los grandes sonetos de Borges, como detectó El Cabrero:



En comparación, lo de Quintana no deja de ser una glosa menor, sí, pero en las distancias cortas es donde un poeta se la juega. Del soneto del argentino, el brasileño se centra en su hallazgo poético, prescindiendo de todo sentimentalismo: "La lluvia es una cosa/ que sin duda sucede en el pasado". Pero no se limita a plagiar la imagen: se permite dos guiños geniales. Por un lado, la referencia a la rima pobre, que parece una ironía hacia las que Borges gasta en su soneto, una ironía... y una justificación admirable. Y después está la fecha que cierra el poema, que es la del nacimiento de Borges, justamente, para que nadie le acuse de disimular su fuente (o su lluvia). Firma el homenaje con la fecha. Por supuesto, la fecha  funciona poéticamente con independencia de Borges además: le da a la lluvia un levísimo toque (por un año sólo) decimonónico.

miércoles, 6 de julio de 2011

De buena mañana

Madrugo para seguir con el papeleo de la baja por maternidad de Leonor. Me cruzo con un viejo amigo del colegio, Miguel Ángel Benjumeda, que también aprovecha la fresca para llevar papeles a otra oficina. Le comento que el otro día conocí a su hija y que es muy guapa. Sonríe y me responde con pleno convencimiento: "De tal palo tal astilla". Recuerdo (aunque creo que entonces no me di cuenta) el aura de felicidad y de facilidad que siempre le rodeaba, su elasticidad deportiva, su capacidad de ir sacando los cursos sin despeinarse, su completa impermeabilidad para los agobios y los complejos, y siento de un golpe la gracia y la veracidad de su frase, y por tanto (véase Santa Teresa) su humildad chispeante, y me contagio de lo que tiene de pura alegría. Y me voy pensando en qué puñetas voy a decir yo cuando me digan, que ya me lo dicen, que Carmen es muy guapa, o Enrique.

martes, 5 de julio de 2011

Otra metapipa

En Diario de la felicidad de Nicolae Steinhardt, p. 505:

Nos falta totalmente el sentido del misterio. En este siglo XX el número de los aficionados a las novelas policiacas —a cuya cabeza yo me encuentro—es enorme. Nos gustan Edgar Poe, Conan-Doyle y Edgar Wallace, nos apasionan las aventuras del impecable lord Peter Wimsey, del bigotudo Hércules Poirot, del emperifollado Philo Vance, de los comisarios Ellery Queen, padre e hijo, del cínico Sam Spade, del discreto Mr. Fortune, del banal Maigret o de los complicados héroes de John Le Carré —¡y no percibimos el misterio que nos rodea a cada paso!— [A estas alturas, ya lamentaba yo la ausencia de Father Brown, cuando enseguida la explicación.] El padre Brown, el cura-detective de Chesterton (tan poco insólito como el cura-trabajador de la fábrica), llama nuestra atención sobre la omnipresencia del misterio, que reaparece en cda una de las novelas metafísico-policiacas protagonizadas por este Father Brown
El catecismo de los obispos católicos holandeses detecta el misterio en los sitios más insospechados. Los esposos, dice el catecismo, ni siquiera saben de qué profundos misterios están rodeados y qué insondables secretos expresan cuando, al volver del trabajo, él le dice a ella: "¡Qué guapa estás esta noche!", o ella le dice a él: "Te estaba esperando, amor mío; has llegado tarde". 

Metapipa

Este poema de Cecilia Meireles empieza muy bien, aunque luego se le fue de las manos. Se nos cayó a nosotros de la antología, en fatal consecuencia, porque no podemos ir extrayendo fragmentos, versos, o aforismos. Mientras que el lector de a pie puede decir: "Todo me vale si vale", el antólogo ha de resignarse a un extremoso "Todo o nada". Pero sus dos primeras estrofas, traducidas por Marie Christine del Castillo-Valero, son un extraordinario lema de "El cuento de la buena pipa", y un bloguero tiene carta blanca: 
¿De qué están hecho los días?
—De pequeños deseos,
inconcretas nostalgias,
silenciosos recuerdos.

Entre penas sombrías,
momentáneos destellos:
vagas felicidades,
pasadas esperanzas.

[…]

domingo, 3 de julio de 2011

Un sueño

“Dormir es un sueño” escribí en Twitter hace unos días a las cinco de la mañana buscando un rinconcito donde llorar. Hoy, en cambio, he podido soñar un rato en la siesta. Un sueño —eso sí— angustioso: la mesa de cristal de mi despacho me había caído encima, aprisionándome, y sobre ella estaba la lámpara, en precario equilibrio. No sé por qué a eso de la lámpara le daba tanta importancia, quizá porque intentaba que al menos algo no se cayese, quizá por un simbolismo que se me escapa. Yo me retorcía y gritaba pidiendo ayuda: “¡Leonor, Leonor, Leonor…!”, fuerte, débil, dolorido, quejumbroso, enfadado... Pero todo era para nada. A lo lejos se oía a Leonor afanada en atender a Enrique, y a Carmen, sus risas y sus llantos —todo exige atención—. Y nada más. Me he despertado contento. Y no tanto por no tener encima el grueso cristal aplastante, sino por descubrir que al menos estoy por encima de mi subconsciente, egoísta, agobiado, llorón y celoso.  Ha sido una inyección de moral para mi súper-yo.  Un sueño reparador, que se dice.

sábado, 2 de julio de 2011

Una buena noticia

Busco algo en mi diario del año pasado y me asombra la condición de sucesos remotos, casi míticos, que tienen para mí la mayoría de los allí consignados. Qué sensación extraña, pues sucedieron hace pocos meses... Me inquieto un poco hasta que, de pronto, descubro que lo que nos distancia de nuestra vida no es el tiemp,o sino sólo el olvido. Y me alegro muchísimo (y me hago el firme propósito de tomar más fósforo).

viernes, 1 de julio de 2011

En el calor de estas noches

Diréis de mí que soy un tanto animal si confieso que acuno a mi hija con Loquillo; pero en el fondo soy un sentimental. La canción la descubrió ella por casualidad mientras yo trataba de pescar en la Red algo del nuevo disco de Loquillo Alberto de Cuenca. Y le encantó. Al principio me resigné. Luego pensé que sus alaridos (no le gusta acostarse mucho) iban bien con el concierto de rock, como de fan histérica, pero a fuerza de oírla (a la canción) he descubierto en la letra detalles muy apropiados para una correcta educación en valores desde la más tierna infancia. Nunca me gustaron los que pretenden hacerse amigos de sus hijos (no vine aquí para hacer amigos), pero me parece estupendo que le quede claro (a voz en grito y con estribillo) que siempre puede contar conmigo, que su familia —estando como están las normas— no somos gente normal, que somos de otra época y corte moral, que para qué discutir si puedes desdeñar y, sobre todo, que estaré, en el calor de estas noches y a plena luz de cualquier día, siempre dispuesto para alegrarle el día. Y que una sonrisa suya basta para detener el tiempo.

¡Qué nana, ¿no?, si hasta dice "¡Vive Dios!" y todo!

jueves, 30 de junio de 2011

Los novísimos (una sinopsis)

  • Preparados, listos, ¡ya! (La muerte) 
  • —Te quiero. (La inapelable sentencia del Juez en el Juicio) 
  • Querer no quererlo. (Infierno) 
  • Querer quererlo. (Purgatorio) 
  • Quererlo, quererlo, quererlo… (Paraíso)

Por Cioran, por Shakespeare y por todos mis compañeros y por mí primero

Me acuerdo continuamente de una anécdota de Cioran, aunque la cuente poco. Estaba el corrosivo rumano en la cafetería del instituto en que trabajaba, leyendo, y se le sentó al lado el profesor de gimnasia a darle conversación. Cioran se revolvió y le preguntó de muy malos modos si era Shakespeare acaso. Ahora, mis compañeros de Instituto, por segundo año consecutivo, me hacen un regalo estupendo, tan generoso como acertado, esta vez por el nacimiento de mi hijo, y me avergüenzo de mi crónica misantropía libresca. Claro que no son Shakespeare --le explicaría hoy al amigo Cioran, si él me lo permitiese-- pero en muchas cosas para mí son mejores que Shakespeare. Sin ir más lejos, en su cercanía. Si el Omnipotente hubiese querido, nos habría puesto de vecino o de compañero de trabajo o de colega de  Parnaso o de hermano de misas clandestinas al bardo para que nos tomásemos de cuando en cuando con él una copa de jerez, pero escogió para nosotros a otros y viceversa, no lo olvides nunca —le diría a Cioran y, sobre todo, a mí mismo. Y además Santo Tomás de Aquino, que es lo más cercano a la infabilidad que tenemos como pensador, escribió que siempre hay una razón (una como mínimo) por la que cualquiera es superior a cualquiera (lo que incluye a Shakespeare), y que por eso todos nos debemos reverencia a todos. Descubrir en los demás esa superioridad es una de las más apasionantes investigaciones (aunque a resulte a menudo demasiado fácil y evidente para nuestra vanidad, todo hay que decirlo) que se pueden emprender, y se emprende, encima, tomándose un café, en distendida charla.

miércoles, 29 de junio de 2011

De los álamos vengo, madre,/ de ver cómo los menea el aire


El mecánico, buen amigo de mi padre de la pesca, me avisó: “A esas gomas les falta viento”. Vaya, “viento”, y recordé de golpe a mi madre, que, aunque nació en Elche, era de Murcia, y que, como buena huertana, cuando soplaba el malhumorado levante o el undoso poniente o el sedeño sur o el titilante norte declaraba: “Hace aire”. Por más que nos metíamos con ella, y le explicábamos que en movimiento el aire cambia no sólo de sitio sino también de nombre, y aunque prometía decirlo bien a la próxima, ella seguía luego fiel a su aire, donde había echado por lo visto unas raíces muy hondas. Ahora comprobaba yo que también se puede poner uno, muy marinero, a llamar “viento” a todo. Y me alegré de mi doble regionalidad, que me permite decirle al aire, aire, aunque sea a presión, y viento al viento, aunque sólo sople por dentro, desde la memoria al corazón, aireándome el alma. 

martes, 28 de junio de 2011

Luces, cámara, ¡acción!

Ya han acabado las evaluaciones y, por tanto, la de este blogg. Contagiado por el espíritu de hermanita de la Caridad que me ha embargado durante las primeras, he sido muy misericordioso con Rayos y truenos también. Pero como necesitaba un cambio --eso era evidente-- he decidido (véase el subtítulo) cambiarme las reglas del juego.
Mis antepasados, los paganos, echaban una piedra blanca o una piedra negra a una bolsa cada noche, según el día hubiese sido bueno o malo. Admira su capacidad de síntesis. Yo tendría que echar cada día a un saco una mina, un aluvión, una cantera de piedrecillas y pedruscos y pedradas multicolores. Algo dije ya.
Trataré de recoger aquí de cada día sólo su pepita de oro, o sea, su momento de hermosura, de emoción, de dulce melancolía o de humor, ese instante que lo justifique. Creo que hay un poema de JRJ que me vendría muy bien de cita inicial, que hablaba de no dejar escapar el día sin arrancarle su tesoro. ¿O era de Rabindranah Tagore? Bueno, eso, no dejarlo escapar. El tesoro por excelencia es, lo tendría que haber dicho el día del Corpus, para guardar el paso con la liturgia, la comunión diaria, piedra blanca por excelencia, que es la piedra angular, pero como eso no lo voy a repetir todos los días (lo voy a repetir todos los días, D. m., pero no lo voy a contar aquí), me dedicaré a una pipa más humilde.
La cosa tiene su riesgo. Mirarme las manos por la noche, y hallármelas vacías, como en la adolescencia, pero heladas de decepción, hundidas en las sombras, y asumir que el día se fue con sus cáscaras, huero. Bueno: el riesgo es lo que le dará emoción a la cosa. También lo mejor de un día puede ser un recuerdo. O un sueño. O una lectura. Apuesto que no hay un día (lo dijo Borges) que se nos disuelva sin que hayamos estado al menos una vez en el paraíso.
¿Paraíso, oh, o pipa, eh?, podríais decirme con una sonrisa zumbona. Sí, suenan contradictorios. Aunque se trate del paraíso, prefiero pipa, porque suena más humilde y porque me permite ponerme la venda antes de la herida. Cabe la posibilidad de que el resultado (un buen momento por día cada día) resulte un tanto monótono, monocolor. Como el dichoso cuento de la buena pipa, precisamente. Pero debo intentarlo. Si procuro hacer de mi poesía una comedia, ¿por qué no hacer de mi blogg una película de acción, de acción de gracias?

lunes, 27 de junio de 2011

Tres cosas a la vez

Mi cuñada, que tomó la fotografía, me la ha mandado con el siguiente título: "Dos cosas a la vez".



Yo me he permitido cambiarle el título porque también estaba atendiendo a las visitas, naturalmente. 

martes, 31 de mayo de 2011

CERRADO POR EVALUACIONES

Que nadie piense, después del chiste de ayer (de hace cincuenta años), que cierro el blog durante una temporada porque tengo que dedicarme a las tareas del hogar. Tengo, pero sería una percepción errónea. He de echar el resto en el instituto; y además plantearme una cuestión metodológica. En el blogg, hasta ahora hablaba de mi intimidad, pero mi intimidad se ahonda y se ensancha y es cada vez menos mía. Su sujeto ha pasado del yo al nosotros. ¡Y he de evaluar ahora cómo se articula y conjuga eso…! El trampolínk, que tiene un mecanismo mucho más básico, no me plantea grandes problemas, en cambio.

lunes, 30 de mayo de 2011

Pregunta inútil



El chiste es de otra época. Un vendedor a domicilio (ya no quedan, llaman al móvil) le pregunta a un señor con delantal si su señora está en casa. Se titula “Pregunta inútil” y la gracia está o estaba en el entendido (de entonces) de que un hombre haría las faenas del  hogar sólo si su mujer ni estaba ni se la esperaba. Lo curioso es que ese chiste también tiene una lectura quizá no muy correcta pero inesperada y rabiosamente actual. Hoy la pregunta es igual de inútil… por todo lo contrario. El hombre practica las labores domésticas sólo cuando su mujer está en casa, animándole o, siendo francos, ordenándole (en todos los sentidos). Voy contra mi interés al confesarlo y quizá no tenga ninguna gracia, pero así —en general— son las cosas. 

domingo, 29 de mayo de 2011

sábado, 28 de mayo de 2011

viernes, 27 de mayo de 2011

La divina (diaria) comedia

“Para ir al infierno no hace falta cambiar de sitio ni postura”, escribió Rafael Alberti. En cambio, para ir al Paraíso cambiar es lo único que nos hace falta. Dicen, y yo lo creo, que basta con querer salvarse para salvarse. Parece fácil, pero no debe de serlo tanto si hacemos caso a nuestra experiencia. Sé por ella que me basta un rato de oración para poner cada cosa en su sitio, para salir feliz, para rozar con la punta de los dedos una creatividad que en condiciones normales se me escapa de lejos. Y, sin embargo, ay, cuánto me cuesta ponerme, y eso que no abrigo ni una duda sobre sus maravillosos efectos. Es eso: cambiar un poco de sitio y de postura, y ya valdría.

jueves, 26 de mayo de 2011

El arca (de Noé) de las palabras

En el haber de los diarios de Trapiello hay que apuntar también la riqueza de su vocabulario, que sospecho que es intencionada y hasta avariciosa. Ya el título de su libro El arca de las palabras apuntaba por un lado a la posesión y por otro a la idea de sortear un diluvio. Y en un diario antiguo decía, hablando de otro autor: "Son recuerdos, vivas experiencias de lo real, que cristalizan en algunas palabras que ya sólo se usan en ciertos pueblos de Castilla. Así que para mí será siempre la historia en la que aparecieron unos acericos y los acianos florecidos. Por eso da pena cuando el libro, que es corto, se acaba, pues parece que todas esas palabras fuesen a  morir de nuevo, caídas en un cementerio de pueblo, como piedras de mármol entre las malas hierbas". Exacto. Y para limpiar las malas hierbas con una segadora electrónica, aunque vaya a durar aquí sólo un día más, traigo la lista de las palabras que uno ignoraba de Apenas sensitivo. Me da más vergüenza incluso que la otra vez, porque ya soy más viejo, porque luego que busqué "gavia" en el diccionario se la he oído al jardinero y, sobre todo, porque he reincidido, maldición, en la ignorancia de dos o tres. Steven Pinker dice que una palabra hay que oírla nueve veces hasta que la recordamos y la usamos correctamente. Y eso me consuela, porque así, dentro de siete u ocho diarios más (qué delicia), ya me sabré y usaré todas éstas:

prestímano
lavajos
arbejones
hurgón
murmurio
gavia
tendejón
paleras
aristón
trianón
mesméricas
triaca
laurentes
barboquejo
caduceo
alcándara
alcahaz
atarjea
alcotana
maula
husmo
batahola
pantalonera
gavión
cadozo
falleba
peteretes
corras
lercha
leznas
zarramplín
espelunca

martes, 24 de mayo de 2011

Le mot juste

(Los profesores que van por ahí entre risitas haciendo antologías del disparate de sus alumnos no se dan cuenta de que tiran piedras contra su propio tejado. Este no es el caso, sino todo lo contrario.)


Para subir nota, los alumnos que quieran deben leer un libro que yo les recomiendo entre los más míos. A esa alumna le cayó en suerte El Gatopardo. Cuando ha venido a comentarme la obra y a cambiar impresiones, ha empezado: "No lo he entendido bien. Es que como estaba en prosa…"


Yo, tras hacer una profunda reverencia a Monsieur Jourdain, he dado una cabezada de asentimiento por mi cuenta y riesgo. La pobre alumna (de 2º curso de un ciclo superior, tras un brillante bachillerato y el año que viene, D. m., empieza medicina) lleva veinte años leyendo cosas que efectivamente no están en prosa, la pobre, ni en verso tampoco, por supuesto. El choque frontal con Lampedusa era inevitable. No ha habido víctimas, porque la víctima venía de lejos. 

lunes, 23 de mayo de 2011

Qué lista

Carmen nos ha dado una noche de perros. ¿Serán los dientes? ¿Fiebre? ¿Frío? ¿Calor? ¿Destemplanza? No le des más vueltas, Leonor. Yo creo que nos previene contra la euforia electoral. Quiere que leamos la letra pequeña de los resultados y que, desengañados, a pesar de dos o tres alegrías, nos echemos a llorar con ella. 

domingo, 22 de mayo de 2011

ReLECtura

Las promesas que nos hacemos a nosotros mismos  cuesta mucho cumplirlas, curiosamente. Pero con la que me hago en el artículo de leer a Lec he cumplido, y qué oportuno para seguir dando vueltas a lo de Sol, mientras ellos se aclaran o se eclipsan:  


No os dejéis imponer la libertad de expresión antes que la libertad de pensamiento.
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Vox populi vox Dei ex machina.
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¡Hay que popularizar el elitismo!
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Hay un sistema del que no vamos a lograr salir a cierto plazo: el solar.
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Donde todos cantan a coro, la letra no importa.
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A veces algo nos pone un nudo en la garganta , para no dejar que la voz del corazón nos llegue a la cabeza o viceversa. 
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Lo sabes: si tu posición es indefendible, siempre puedes conquistarla.
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Nos deforman las fórmulas.
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Era la conciencia de su tiempo, que no la tenía. 
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No seáis originales a toda costa! Aunque antes de vosotros algunos ya hayan dicho de un auténtico granuja "¡Golfo!", repetidlo.
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¿Cuándo nace el pesimismo? Cuando se juntan dos optimismos diferentes. 
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Todo régimen acaba convertido en ancien regimen.
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Todos quieren nuestro bien. No dejad que os lo quiten.
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La política: carreras de caballos de Troya.
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Tengo miedo de la mezcla de estilos, por ejemplo del renacimiento del realismo socialista. 

sábado, 21 de mayo de 2011

Cada uno, su cruz

Cada uno lleva —nos avisa la ascética— su cruz a cuestas. Yo la mía la cargo en la muñeca izquierda. Es el reloj. Gestiono mal el tiempo y nunca lo tengo para nada y siempre voy tan corriendo que me salgo por las curvas de su esfera. Razón de más para soñar con el Cielo: allí no habrá tiempo que nos persiga ni al que perseguir, corriendo en redondo y en ridículo como en las películas de cine mudo. Aunque sólo fuese por eso, ya sería el paraíso. Por ahora, miro las manecillas y veo los brazos de una cruz, pequeña, claro, porque es mía. Y, por eso, cambiante, distorsionada, en desorden, a veces casi de san Andrés, o de san Pedro, nunca perfecta. Normal: es la mía. Y tengo que amarla por eso. 

viernes, 20 de mayo de 2011

Rosal de luz

Hace poco Jaime Nubiola se hacía eco de una historia sobre Bismarck, embajador en San Petersburgo en 1860. Para los que no quieran hacer click y leerla en v.o., la recojo y la recuento. Al parecer le llamó la atención a Bismarck una circunvolución que hacía la guardia de palacio en torno a un viejo parterre y preguntó a Alejandro III la razón de aquella extraña maniobra. Como el zar no lo sabía, se inició una investigación que arrojó como resultado que 149 años atrás la zarina Catalina I había hecho colocar en aquel parterre unos hermosos rosales, regalo de Felipe V de España, y para honrar el regalo y cuidar los rosales había ordenado a la guardia aquel rodeo. Murió la reina, murió el rosal, pasaron los años, se perdió la noticia del regalo, pero siguió manteniéndose imperturbable la maniobra de la guardia. Argumenta Nubiola que conviene conocer la razón que alienta detrás de cada costumbre, y hasta ahí estoy de acuerdo. No dice, sin embargo, si la guardia renunció a su circunvolución. Sospecho que sí, y me temo que aquello pusiera en marcha la compleja concatenación de causas y consecuencias, zarandeadas por los azares (como quien agita un cóctel (molotov)), que acabó en la revolución rusa. Hubiese sido muchísimo mejor dejarlo como estaba y más caballeroso, desde que se conocía el motivo. Quizá el rosal todavía hubiese podido renacer, como el árbol del poema de Jiménez Lozano. Y en cualquier caso, con la vuelta se recreaba un rosal de sueño y luz, bellísimo. Y además, lo entendiese o no el muy alemán Bismarck, ¿qué prisa tenía la guardia de palacio? La línea curva —dijo Mario Quintana— es el camino más agradable entre dos puntos. 

jueves, 19 de mayo de 2011

Valiente sastre


Me informa mi mujer de que un tal Karl Lagerfeld ha puesto sus condiciones para diseñar el traje de bodas de Alberto de Mónaco. El príncipe tiene que adelgazar. Sospecho: ¿será una indirecta de mi señora? Pero no. Esta vez lo gordo de la anécdota es la asombrosa inversión de valores que vivimos en todos los órdenes o, más bien, desórdenes. Hace nada cualquier sastre hubiese sido feliz de diseñar para una testa coronada, aunque fuese de un principado casi de juguete, como Mónaco, pero hoy se permiten poner reparos y requisitos. Los sastres de los cuentos podrían ser o valientes o sinvergüenzas, como los del traje del Emperador, pero guardaban al menos las formas. 

miércoles, 18 de mayo de 2011

Regalo


A veces algún lector me pondera del blogg que tanto trabajo mío lo ofrezca for free, como si no fuese suficiente pago el lector mismo, y encima agradecido. Además, muy a menudo, me hacéis regalos estupendos, aunque ninguno como éste. Dice el anónimo benefactor que el poema quedaría mejor con mi voz, pero no lo creo: así es la rosa, y su lectura resulta insuperable. 

(No sabía que había colgado yo ya tantas fotos, y lamento que ninguna de Leonor, aunque no sé si tengo su permiso, y su presencia así se hace más absoluta, como una sombra de luz.)

Dignaos

El desencanto lo comparto, pero cuánto mejoraría la estética y los planteamientos  del movimiento juvenil tan coreado en los medios si su lema fuese "Dignaos". Lo que falta a nuestra democracia es el sentido de la dignidad, de la dignidad política, social, profesional y, sobre todo, personal. 

martes, 17 de mayo de 2011

Así pesan

Las agendas están empedradas de buenas intenciones.

Mando en plaza

En la mili, mi comandante, apiadado, me puso una mesa estupenda para que estudiase mis oposiciones: hasta silla ergonómica tenía. Pero luego se pasó los nueve meses llamándome cada cinco minutos: “Máiquez, póngame un café; Máiquez, lléveme a comprobar el estado de las instalaciones (de tenis, que era su gran afición); Máiquez, qué buen día hace, eh, etc.” Yo miraba a mi mesa, en un ángulo oscuro, solitaria e inútil. Lo he recordado porque mi mujer, para que no me distraiga tanto, ha trasladado mi despacho arriba, al dormitorio. “Allí estarás más tranquilo”, fueron sus palabras exactas y cariñosas. Pero me llama desde abajo para esto y para lo otro, como el comandante, aunque con más autoridad. El mando tiene eso, por lo que se ve. 

lunes, 16 de mayo de 2011

Muá y más

Un año se pasa flotando.
*
Muá.- El primer beso de mi hija. Yo me quedo literalmente sin palabras. Menos mal que Bécquer medio viene en mi ayuda, también tambaleándose:
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... yo no sé
qué te diera por un beso.
 *
Viendo como me gusta, he decido aprender de Carmen a tratar a Dios Padre. Le echo, pues, los brazos, lloro mucho si tropiezo hasta que Él me coge, le doy la manita para andar, lo pico un poco prefiriendo a la Madre… Mi jaculatoria de estos días es “¡Muá!”.

*
Cada bebé viene con un mundo debajo del brazo. El de Carmen lo iremos descubriendo a medida que ella lo vaya explorando y colonizando. Tendrá amigos, ilusiones, éxitos y fracasos, amores, probablemente un marido, hijos… Por lo pronto, ya nos ha traído a Amparo, y desde el otro hemisferio, para que veamos cuáles son sus poderes. 

*

Desvelado, en silencio:
Hoy mi hija duerme
en el cuarto de al lado.
Empieza a irse.
*
No anda, zapatea… por alegrías. Y llora por soleás. Aunque enfadada, por martinetes. Cuando calla y descansa y cierra, por fin, los ojos es una fiesta: duerme por bulerías.
*
Prefiere a su madre y no puedo estar más contento. Demuestra inteligencia, buen gusto, elegancia y, de paso, impermeabilidad a la ideología de género. Esto promete.
*
Su primera palabra fue “¡Hola!” y nos parecía muy dulce que saliese tan sociable. Pero la segunda fue: “¡Agua!” señalando a la playa. ¿Y si en vez de un “hola” era una “ola” salada y tenemos aquí una pequeña marinerita en tierra. La tercera ha sido: “¡¡¡Gamberra!!!”, que parece un juramento del capitán Haddock… ¡Rayos y truenos!
*
El mayor espectáculo del mundo: Carmen aplaudiéndolo.
*
Hasta el aburrimiento es para ella una novedad sorprendente.

*
Su burrito de peluche, ¡eso es vida! Ella lo abraza. Lo acuna: “Nanai-nanai”. Lo besa más: muá y muá... (¿Quién me iba a decir que acabaría envidiando a un puñetero burrito de peluche?)


* 
Leonor se preocupa por Enriquito, que está al nacer. "¿No le estaremos haciendo poco caso?"… "Va a ir siempre con ropa heredada, el pobre"… "¿Le estarás escribiendo algo, verdad?"… "Tienes que dedicarle un libro"… "¿Guardas sus ecografías?"... Despreocúpate, le digo, viene con lo más importante aprendido: Enrique es un caballero. Sabe que las señoritas primero, impermeable a la ideología de género. También promete.



domingo, 15 de mayo de 2011

Excepción

Sé que a la gente le gusta leer lo que piensa, pero prefiero que piense lo que lee. Por eso, cuando me dicen que por qué no escribo de esto y de lo otro, y me dibujan en el aire el argumentario, aunque no digo nada, pienso: "Si ya lo pensáis, para qué". Con este artículo hago una clamorosa excepción. Se me partía el alma al oír contar las cuentas de los amigos que nos llevan delantera en su familia: los que tendrán que sacar a sus hijos del colegio, aunque están encantados, los que ya al pequeño no lo han metido, los que no pueden tener más... 

sábado, 14 de mayo de 2011

Katyń

Ha querido la llamémosle casualidad que haya visto la película Katyń después de la beatificación de Juan Pablo II, tras haber contemplado una plaza de San Pedro rebosando de banderas polacas. Lo había intentado cuando la estrenaron, pero se me escapó. Ahora, gracias a internet, lo conseguí, y ha sido en el momento perfecto. La beatificación es, en realidad, el final de la película, que trata sobre la atroz matanza que los soviéticos aplicaron sistemáticamente a más de 20000 oficiales del ejército polaco, entre los que se contaban militares profesionales y universitarios movilizados. Descabezaron, por tanto, a aquella nación. La película no da un atisbo de esperanza, ni siquiera a los que sobrevivieron, ni a sus familias, ni a quienes intentan resistir, ni a las nuevas generaciones. El comunismo iba a durar siglos, parecía, y ahí se acababa todo, y acaba la película. Pero en verdad la película cuenta con que nosotros sabemos que la historia, inesperadamente, iba a seguir por otros derroteros bien distintos (y lo atestigua con su misma existencia). Nos recuerda, por tanto, que la verdadera esperanza es siempre contra toda esperanza, como el título de los diarios de la resistente rusa Nadezhda Mandelshtam: Esperanza contra esperanza. Apenas si se nombra a Dios en Katyń, sólo sale algún sacerdote de actor secundario o terciario, y a veces se ve que los polacos rezan, pero nada más. Sin embargo, la película deja tan implacablemente claro que Polonia no tenía nada que hacer que se siente nítidamente que su resurrección ha sido un milagro. También la Pascua es un momento maravilloso para verla. 



viernes, 13 de mayo de 2011

Sí, ya lo sé

Me lo cuenta la madre de la protagonista, que es amiga mía, y aunque ella no se da cuenta, porque tiene otras preocupaciones, su historia tiene la textura emocional de un buen poema. Mi amiga le decía a su hija de 15 o 16 años cada vez que se la cruzaba por el pasillo de la casa: “¡Qué guapa eres!” La respuesta de la muchacha variaba mucho, pero siempre entre los estrechos márgenes de un “¡Uf, qué lata das!” y un “No seas mentirosa, anda, mamá, que no hace tanta falta”. Ahora la niña se ha echado un novio. A la madre le preocupa porque la ve demasiado jovencita. Pero el otro día, cuando se la cruzó por el pasillo y le dijo: “¡Qué guapa eres!”, ella contestó, sonriendo: “Sí, ya lo sé”.

jueves, 12 de mayo de 2011

Copla y haiku; anécdota y haibun

De buena mañana todo me cruje. Y he recordado que anoche fue el alumbrado de la feria de mi pueblo, a la que, por unas cosas u otras, llevo años sin ir. He canturreado:
Taca-taca-taca… Tocan
mis huesos las castañuelas
con muchas ganas de feria.
Pero sólo mis huesos. Leonor, de ocho meses, no está en condiciones de darse la paliza ésa, que llaman fiesta, y yo —osamenta aparte— feliz. Es más silencioso y luminoso el estado en que nos encontramos. Más japo que flamenco, diríamos. O sea, que nos conviene un haiku o en todo caso un senryu, pero en serio, con cierta pretensión simbólica. Podría titularse “Maternidad”:
La embarazada
mira y no ve sus pies.
Ya va borrándose. 

miércoles, 11 de mayo de 2011

Gongorina

Al borde de la cuna de Carmen, a la espera (paciente) de que caiga rendida, hacemos tertulia Leonor y yo, que no hemos leído, ay, Duérmete niño y desconocemos, por tanto, la metodología correcta. Hablamos, por matar el tiempo, de ciertos problemas laborales. En un momento dado aconsejo: “Ándeme yo caliente/ y ríase la gente”. Y Carmen suelta —justo entonces— una carcajada de gozoso asentimiento. Abrimos nuestros ojos como cuatro cíclopes asombrados: “¡Mira si la niña nos sale gongorina…!”

Hunos y hotros

A estas alturas y con los champús tan buenos que hay, nada más casposo que acusar de casposo a nadie. Huele a naftalina y a discurso de los años setenta del siglo pasado. En consecuencia, a nuestros viejos progres les apasiona: “casposo, casposo”, acusan a troche y moche. Observen  el lenguaje de opereta que gastan últimamente. Es una experiencia inolvidable oírles exclamar: “deleznable, bazofia, infundio, infamia, desmán, detestable, proclamo, miente como un bellaco” cuando alguien les pide explicaciones de presuntas ilegalidades o de su gestión. Qué castellano más rancio gastan. Si la cara es el espejo del alma, el vocabulario es el eco de la conciencia. Y sus poses ofendidas, oh, sus poses ofendidas, qué teatralidad más grande. 
**
Tampoco podría votar a otros que dicen “los ciudadanos y las ciudadanas”. Vamos a ser pocos los que no, pero los motivos son muchos. Algunos desconfían tanto de los extremismos que les repele apostar por quienes se confiesan “extremistas de centro” [sic y toma oxímoron]. Otros no ven clara (porque es oscura) su posición ante el aborto. O ante las autonomías y los nacionalismos. O su posición de perfil (viva moneda que siempre se volverá a repetir) ante la aprobación de Bildu. Mentiría si dijese que soy indiferente a esos extremos (de centro), pero para mí la importancia del lenguaje es inmensa. Relatando Hannah Arendt el juicio a Eichmann, se refiere a la incapacidad de éste para expresar “una sola frase que no fuera una frase hecha. […] Cuanto más se le escuchaba, más evidente era que su incapacidad para hablar iba estrechamente unida a su incapacidad para pensar”.
***
Y viendo lo que hay, ayer me decían que nuestra democracia no tiene remedio, y yo replicaba, encomendándome a Chesterton y a Capra, que el remedio es más democracia nuestra

martes, 10 de mayo de 2011

El picudo rojo






El picudo rojo asola España. Que nadie me vea una doble intención: el voraz escarabajo se llama rojo, y ha desmochado nuestras más airosas palmeras. Además, dicen que practica la discriminación positiva y sólo la tiene tomada con las palmeras machos, pero eso parece pura demagogia. Sea como sea, ha dejado a su paso un paisaje de palmeras secas y decaídas. Algunos, por suerte, han llegado a tiempo y las han tratado con pesticidas, que no serán muy ecológicos, pero salvan a las palmeras. Ahora se ve el tronco muy pelado y un pequeño brote verde en lo alto. Antonio Machado quiso apuntar en su cartera la gracia de la rama verdecida de un viejo olmo. Aquel milagro de la primavera era un símbolo de esperanza. Humildemente, vengo a hacer lo propio con esta palmera. 

lunes, 9 de mayo de 2011

La vida acaba mal, pero no acaba nunca

Me he escrito ya varios epitafios, y lo que te rondaré, morena, y, sin embargo, el que mejor le vendría a mi mármol es casi un verso de Juan Peña, que reza: “La historia acaba mal, pero no acaba nunca”. Realismo, humor y esperanza, más a mi gusto imposible, aunque no sea mío, o por eso mismo. Tiene el mismo contraste —el propio de la vida— que el título del libro de Peña: Dura seda. Copio el poema entero:
...................THE END

Ahora que me lees
soy algo así como el protagonista
de una historia de cine,
que empieza cada vez que alguien la mira. 
La historia acaba mal, pero no acaba nunca.

domingo, 8 de mayo de 2011

Michelson & Morley

Estoy disfrutando lo que no está en los escritos con El diario de la felicidad de Nicolae Steinhardt. Cuenta su conversión, pero habla de todo. Y traslada la conclusión del experimento de los físicos Michelson y Morley ("Dentro de un sistema cerrado no se pueden hacer observaciones de los movimientos absolutos porque el observador forma parte del engranaje") al Derecho Político. Efectivamente, el Tribunal Constitucional —piensa el lector español actual, conmocionado (no puedo decir que sorprendido) por la aprobación de Bildu—, ¿cómo va a juzgar si está metido hasta las trancas en el engranaje de la política? Hasta el edificio de su sede tiene forma de cubilete, de pieza de mecano de juguete y de thermomix para cocina rápida, pero a lo bestia.

sábado, 7 de mayo de 2011

Aristocracia de intemperie

Estoy disfrutando lo que no está en los escritos con El diario de la felicidad de Nicolae Steinhardt (vía). Ya vendrá el barbero con las navajas, pero por ahora, el sastre: para muestra, un botón:


Tal vez sea pura blasfemia, pero tengo una teoría propia según la cual Cristo no se nos muestra en los Evangelios únicamente como tierno, bueno, justo, sin pecado, misericordioso, poderoso, etc.


En los relatos de los Evangelios --sin excepción-- se nos aparece dotado de todos los atributos maravillosos de un gentleman y de un caballero.


En primer lugar, porque está ante la puerta y llama. Es discreto.


En segundo lugar, porque tiene fe en los hombres: no es malpensado. Y la confianza es la primera cualidad del aristócrata y del caballero; la suspicacia es por el contrario, el atributo fundamental del hipócrita. […]


Sigamos. Cristo perdona con facilidad; plenamente. […]


Cristo siempre está dispuesto a ayudar; es lo que más desea. Es compasivo. Se apiada de la viuda de Naín, de los ciegos, de la mujer encorvada, sin que le hubieran pedido nada. Sabe dosificar su aprecio, da a cada uno lo suyo. A la cananea, que ha demostrado constancia y valor, le dice más cosas que a los otros que absuelve y utiliza una fórmula complementaria: "¡Oh, mujer, grande es tu fe!". (Sólo a ella; sólo a ella le dedica un ¡oh! exclamativo y el calificativo de grande.)


Siempre es atento y cortés (y en este punto es extremadamente cuidadoso) A Judas lo llama amigo. […] ninguna cortesía meramente formal. […] Y siempre que da, da con abundancia, más de lo que es debido, aristocráticamente. […] para disfrutar de la alegría de gastarlo todo (que es lo mismo que sacrificarlo todo) en momentos de elevación espiritual. Y esto es un gesto noble; el noble es capaz en cualquier momento de sacrificar su vida o  de desparramar su fortuna. […]


La fe en los hombres, el valor, el desapego, la benevolencia con los desgraciados de los que no puedes sacar ningún provecho (enfermos, extranjeros, encarcelados), el sentimiento seguro de la grandeza, la predisposición al perdón, el desprecio ante los prudentes y los ahorradores: todas ellas son cualidades del gentleman y del caballero. 


Invita a todos los hombres a reconocerse como lo que son en realidad: hijos del padre, del dueño. Desde este punto de vista, el libro más cercano a los Evangelios es Don Quijote, puesto que el caballero de La Mancha les dice a los de la venta que son caballeros sin saberlo y les pide que se porten como tales. 


En la lectura del Evangelio de la misa de ayer me asombró, después de haber leído esto, más que el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, que Jesús dijese a la muchedumbre: "Sentaos". Con cuánta delicadeza lo diría; y por supuesto eligió un lugar delicioso, el mejor, donde había mucha hierba verde. 

viernes, 6 de mayo de 2011

La semiseguidora perdida

.........................A Javier Liniers, por prácticamente lo mismo.


Aquí, hablo de todo: de poesía y de política, de anécdotas y de categorías, de mi intimidad y de la vida social, etc. y etc. Una vez una chica se excusó por ser sólo una semiseguidora: nada más le interesaba cuando escribía de mi mujer, de mi hija o incluso de mi suegra. Se lo agradecí, porque siempre es mucho que algo (esto o aquello) de lo mucho que uno escribe le guste un poco a alguien. Ahora se ha excusado porque dejó de semiseguirme. Tuvo su tercer hijo, y ya no le queda tiempo ni de leerme selectivamente un rato, se lamenta. Vuelvo a agradecérselo. Aspiré siempre a tener lectores (semilectores) inteligentes, y ¿quién más que quien sabe qué importa más y qué menos?

jueves, 5 de mayo de 2011

Nuestra abuela

Por suerte, en todas las entrevistas hay una pregunta que ya me sé y que cae seguro. La que dice: "¿Cómo es la convivencia poética con un hermano?" Y yo entonces recito: -"¡Qué tema el de los hermanos escritores! Nos llevaría de nuevo a su pregunta sobre la importancia de la familia. Pero resumiendo, Jaime es un privilegio. Tengo muy cerca a un poeta que admiro y, además, a un corrector sensible e inteligente que no gasta miramientos conmigo". Ahora, leyendo sus poemas en PD he descubierto otra ventaja más. Me enseña que hay poesía delante de mis narices (cuatro años más viejas mis narices, además) y que no veo. Cuántas veces habré yo desayunado con mi abuela y ha tenido que venir él a escribirlo. Es una lección también privilegiada y maravillosa: la poesía del mundo no se acaba nunca, no seremos jamás demasiados, poetas de uniforme o de la secreta (esto es, lectores), los que la busquemos y encontremos y compartamos.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Autodiagnóstico

Un mérito que he olvidado reconocerles a todos los que quieren estudiar Medicina es que no sueñen con ser futbolistas (aunque muchos quieren ser médicos deportivos y otros fisioterapeutas). 


Como estoy hablándoles de orientación profesional, ayer pasé el artículo a mis alumnos (sobre todo, alumnas) de Cuidados Auxiliares de Enfermería. Aseguraron que lo entendían muy bien, pero, cuando les pregunté, entendían que se estudiase Medicina, porque no hay paro. "¿Y ya?", pregunté, preocupado. "Bueno, que haría falta gente para otros trabajos". De la argumentación central, quizá porque me enredé con esa vieja idea mía sobre las series médicas, no habían cogido nada. Volví a la carga: "Por ejemplo, ¿quién va a querer estudiar Filosofía si no existe la verdad, si todas las opiniones valen lo mismo, oh, tolerancia, si cualquier diálogo se aborta rápidamente diciendo 'eso es lo que tú piensas' o la ley o la mayoría, quién?" Y como nadie en esa clase tiene ni tuvo interés por la Filosofía lo entienden ahora, ah, ahora, perfectamente. 


"O sea", concluyo, "que soy mucho mejor profesor que escritor". Y dicen a una, sonriéndome: "¡Sí, sí!" 

martes, 3 de mayo de 2011

Rosa y espinas

La primera vez que pintó Carmen fue el domingo por la mañana. Lo hizo sobre mis rodillas (en todos los sentidos, pues la tinta llegó a mi pantalón) y sobre la revista Clarín, sobre las versiones de las rubayatas de Omar Jayyam de Javier Almuzara. Le hizo muchísima gracia ver el trazo tembloroso e imborrable que dejaba su mano. Yo vi, como quería Omar o Almuzara, quién sabe y qué importa, a la airosa rosa mecerse con la brisa


La primera vez que le di un cate fue el domingo por la tarde, domingo de la Divina Misericordia. Pataleaba como un futbolista mientras le ataba los zapatitos y puse pie en pared. Quédose quieta, pero lloró amargamente, no por el dolor (fue un cate-caricia), sino por la vida, y tenía razón, como la niña de Góngora. Su madre oyó algo raro en ese llanto metafísico y preguntó: "¿Qué ha pasado?" "Nada", mentí. Como Carmen es muy buena, me perdonó enseguida y se echó al suelo, a andar, de mi mano, con sus flamantes zapatitos muy bien atados. 

lunes, 2 de mayo de 2011

El pueblo es sabio

Van ya dos veces que me han explicado por la calle que hoy es fiesta porque el día de la madre cayó en domingo y se ha pasado al lunes. Ah. Este año, al sentido común le repugna la idea de una Fiesta del Trabajo. Si fuese, al menos, un día de luto nacional, todavía… 

domingo, 1 de mayo de 2011

Beato ille

Pensando mi artículo me di cuenta de que el poema de d'Ors "Toda la verdad sobre Juan Pablo II" es todavía mejor de lo que yo siempre había admirado (y no hace falta decir que era muchísimo). Además de recoger notarialmente las críticas de entonces a JPII y de neutralizarlas, el poema hace el vivo retrato del desconcierto que la magna personalidad del papa produjo en el mundo. 
.............TODA LA VERDAD SOBRE JUAN PABLO II
Qué sabrá él de la vida de la gente diaria
siempre retirado allá en lo alto del Vaticano
si apenas conoce nuestro mundo occidental
y casi nunca está en el Vaticano qué irresponsabilidad
tanto viajar de un sitio para otro
porque cómo podrá comprender otras culturas
si sólo conoce el mundo occidental
y lo que dice interesa únicamente a cuatro viejas
pero siempre se pone del lado del capital
y a qué viene todo ese fanatismo masivo de los jóvenes
ni que fuera los Rolling Stones
qué pesado siempre con los obreros los obreros
amargándonos la vida
tan conservador
que hasta se ha empeñado en imponer cambios
en las costumbres tradicionales de la curia
siempre tan débil dejándose influir por lo que dice el Opus
que viaje todo lo que le dé la gana a mí me es indiferente
y es tan autoritario que nunca tiene en cuenta lo que le dicen
y además no soporto que esté siempre viajando de un lado para otro
Gracias a un encargo, he vuelto a leer El taller del orfebre y es todavía mejor de lo que siempre había admirado (y no hace falta decir que era muchísimo).