miércoles, 6 de junio de 2007
Cambiar de agenda
sábado, 2 de junio de 2007
Tertulias, tertulias...
Y ahora he descubierto que a través de internet se puede asistir a la mítica tertulia ovetense Oliver. Tertulias, tertulias, tertulias... Para colmo al café (con libros) invitan ellos. Confieso que lo descubrí gracias a la vanidad, que corre como la pólvora (y que como ella es explosiva): uno, que nombraban, escribió a otro, que también, el cual viendo que me citaban brevemente, me llamó. El programa nuestro no es el mejor, pero lo pongo desde luego, aunque el último por eso de las buenas maneras y la falsa humildad. Y enlazo un buen puñado de los mejores. No se asusten, son cortos [En Por la secreta escala, Almuzara ya decía que "Todo programa debería ser preciso, esencial, rotundo y breve; es decir, en una palabra, memorable"]. Además no tienen que verlos todos de un tirón. Los dosifico a lo largo de los próximos días y así yo, como Víctor Botas, me recuesto en la barra, escucho, aprendo, descanso, hago -si se encarta- algún comentario...
Sábado:
............Víctor Botas
............Jorge Luis Borges
Domingo:
............ Fernando Pessoa
............Juan Ramón Jiménez
Lunes:
............ Microrrelatos
............ Raymond Carver
Martes:
..............Ramón Gaya
..............Aire de oriente
¡Anda!, se me ha hecho tardísimo. Hay muchos más, búsquenlos en youtube que yo me tengo que ir: ya es miércoles y me espera la columna del periódico....
viernes, 1 de junio de 2007
Certezas razonadas
¿Y quién puede querer leer un libro que se titula La razón y otras dudas y que muestra una soberana indiferencia hacia las imposiciones de la actualidad, y que habla de Dios y de los espejismos de la razón, de libertad y de poesía, de sufrimientos y esperanzas?Hombre, muchos; yo, sin duda. Las razones las he explicado, largo y tendido, aquí.
jueves, 31 de mayo de 2007
En un pas pis
Que odien la religión
—siendo ellos— no me extraña;
ni las ganas contra España,
que están en su condición.
Lo que no tiene perdón
y va demasiado lejos
es que a la Poesía, el viejo
refugio que aún nos queda,
la asedien con Gamoneda
y los ripios de Bermejo.P. S.- Como empieza a ser tradición en estos Truenos y rayos, los comentarios me superan. Aconsejo vivamente al desocupado lector (y también al ocupado) que lea infra la décima de autor anónimo y la de C.B.
miércoles, 30 de mayo de 2007
L’esprit de l’escalier
martes, 29 de mayo de 2007
Herme G. Donis
Lo dicho para el alma vale -valga la redundancia- para la poesía. Un verso inolvidable puede salvar a un poeta y qué no hará ya un buen haiku. En la nueva revista El mirador de los vientos, Herme G. Donis, entre otros más normales, escribe éste:
La alondra caída
esconde su ala rota
avergonzada.
lunes, 28 de mayo de 2007
El barbero en la Escuela Popular de Docta Ignorancia
¿Qué otra cosa es la libertad sino luchar constantemente por tenerla? Os lo aseguro: quienes dicen: “Somos libres”, ya han comenzado a no serlo.
*
La angustia no es algo de lo que tengamos que huir, sino algo de donde debemos partir.
*
“Lo políticamente correcto”, dijo don Juan, “es la mojigatería del demócrata y consiste en estirar lo sensato hasta la estupidez”.
*
Sólo daréis con la verdad si aprendéis a contradecirla. Hay que dudar hasta el fondo de todo. Por algo nuestro cerebro está metido entre esos dos signos de interrogación que son las orejas.
*
Andarse por las ramas es casi siempre andar más alto.
*
METAMORFOSIS.- Ovidio nos lo sugirió: en este mundo, aquello que deseamos, cuando al fin le damos alcance, siempre se convierte en otra cosa.
*
El odio procura empeorar lo que odia. A quien odiamos no sólo le deseamos lo peor sino —lo que es peor— que se comporte aún peor.
*
Poesía no es algo que se dice sino la única manera de decirlo.
*
Todo el vuelo de la poesía proviene, en cuanto a su continente, de la repetición y de la precisión; en cuanto a su contenido, de la inteligencia y la inspiración.
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Lo malo ahora no es que la gente no lea, sino lo que la gente lee.
*
Las alabanzas dirigidas a otros cuesta poco decirlas, pero mucho escucharlas.
*
Y por supuesto, tienen razón los que dicen que los monstruos nunca mueren. Pero los héroes que los vencen, tampoco.
sábado, 26 de mayo de 2007
De la voracidad del blogg
Muchísimo más me preocupa que la voracidad del blogg se termine comiendo mi inspiración poética, tan chiquita y tierna. Si todo lo que pienso y siento lo expongo a estos Rayos y truenos, qué dejaré para mi próximo poemario. Copiaré las palabras de Walter Benjamin, recogidas en Pasos en el agua, el diario de Luna Borge: "El peligro del diario en general reside en descubrir precozmente los gérmenes del recuerdo en el alma y frustrar la maduración de sus frutos". Si es el peligro del diario en general, no digamos ya del blogg en particular, tan inmediato y público.
viernes, 25 de mayo de 2007
Eros y más
Siendo el caso que ya han reseñado Eros es más en todas partes, no me queda otra que intentar resolver al menos un acertijo que el poeta propone desde el prólogo, donde declara, además, algo tan sorprendente y necesario como esto: "Un poeta es alguien que dice verdades elementales".
A lo que iba. En ese mismo prólogo, González-Iglesias confiesa: "Uno de los aspectos que ahora me resultan más llamativos es que alguno de los temas que más me han preocupado en los últimos años ocupa en este libro un solo verso. De once sílabas".
Mi apuesta personal es que ese misterioso endecasílabo único es:
[Que nadie me reproche haber dado la incierta solución, el libro es muchísimo más (como Eros). Y encima cabe la posibilidad de que yo esté equivocado, aunque no creo.]
jueves, 24 de mayo de 2007
La prosa en sí
Y he pensando que, antes de acogerme al DRAE, podría colgarlas todas juntas y aquí. A ver cuántas os sabéis vosotros (sin buscarlas, eh). Y como ejercicio de humildad, que en el blogg uno siempre procura sacarse por el mejor perfil y el retrato hay que hacerlo también por el lado tuerto, el de los titubeos y la ignorancia.
Las palabras (y tenéis, desde luego, permiso para reíros de mí) son:
Retestinado.-
Hialino.-
Batihoja.-
Circuido.-
Giróvagos.-
Tumbagas.-
Pulquerías.-
Matalotaje.-
Ciclán.-
Bascas.-
Terne.-
Botigueros.-
Sicalipsis.-
Ñáñigo.-
Mesmérica.-
Erubescencia.-
Abogatada.-
Frenópata.-
Cazcaleo.-
Ectoplástico.-
Batahola.-
Broza.-
Fardeles.-
Dechados.-
Visco.-
Atropar.-
Bargueños.-
Abacería.-
Corondel.-
Esquicio.-
Avispar.-
Lardón.-
Melisma.-
Llana.-
Geoda.-
Indecidibilidad.-
Ciclónico.-
Obturador.-
Ocarina.-
Espelunca.-
Aneurisma.-
Subitáneo.-
Ocume.-
Fallebas.-
Apicales.-
Sardonia.-
Perendengues.-
Galbana.-
Barzoneando.-
Lígrimos.-
Melgar.-
Embolismo.-
Zaquizamí.-
Marfuces.-
Sirle.-
Alarife.-
Propincua.-
miércoles, 23 de mayo de 2007
Los últimos de la lista
No es el objetivo de este artículo explicar qué políticos son más iguales que otros, que ya se ve, creo. Lo que sí pretendo es decir cuáles son los más diferentes y, por tanto, los mejores. Mis políticos favoritos son los que van los últimos de sus listas, o sea, los que jamás tocarán poder.
Al sacar de mi apretado buzón la propaganda electoral y echar un vertiginoso vistazo a las fotos de los candidatos, mis ojos se han parado con ternura en los puestos finales de cada lista. Allí están los que, sin ninguna esperanza de alcanzar su canonjía, prestan rostro, nombre, prestigio personal y profesional a un partido político que es bastante probable que no lo merezca. Incluso en el caso, tan frecuente, de que sus siglas no sean para nada las mías, siento gran admiración por quienes asumen un compromiso desinteresado.
Porque señalarse —y uno, como articulista, lo comprueba cada semana— no es lo más cómodo: ni siquiera los más o menos partidarios se quedan del todo contentos, o por más o por menos. Afortunadamente, en Andalucía, gracias a nuestra tolerancia congénita —uno de los grandes activos de esta tierra—, no es necesario llegar a los extremos heroicos de otras partes de España, donde defender según qué ideas o ir por según qué partidos puede costarte un disgusto muy serio; pero en cualquier caso también aquí supone dar un paso al frente. Como es imposible que todos compartan nuestras posturas, significa arrostrar en muchas miradas una mezcla de perplejidad y leve reproche.
Para los que saquen plaza de ediles, todo eso va en el sueldo, al menos en el sur, donde la sangre no llega al río. Para los que no, su único pago será la satisfacción del deber cumplido. Si hubiese listas abiertas, yo empezaría a votar de atrás para delante, pero como no me dejan, escribo este artículo. No puedo hacer otra cosa. Ni siquiera exclamar: “que gane el mejor”, porque sería reaccionario. En democracia gana el más votado y punto, o ni eso, que luego vienen los pactos post-electorales… De ninguna de las maneras ganarán los últimos, ay, que son los primeros en mi lista particular.
[Joly]
martes, 22 de mayo de 2007
Die Zauberflöte
Pobre masonería, que ni la música de Mozart es capaz de levantar.
Feliz centenario
.................. ..............LÍNEA CLARA
Dicen que hablamos claro, y que la poesía
no es comunicación, sino conocimiento,
y que sólo conoce quien renuncia a este mundo
y a sus pompas y obras —la amistad, la ternura,
la decepción, el fraude, la alegría, el coraje,
el humor y la fe, la lealtad, la envidia,
la esperanza, el amor, todo lo que no sea
intelectual, abstruso, místico, filosófico
y, desde luego, mínimo, silencioso y profundo—.
Dicen que hablamos claro, y que nos repetimos
de lo claro que hablamos, y que la gente entiende
nuestros versos, [...]
Dicen, y menudean sus fieras embestidas.
Defiéndenos, Tintín, que nos atacan.............LuL. A. C.
lunes, 21 de mayo de 2007
Snob.
De aquel esnobismo de la alta sociedad yo me curé por homeopatía. Tuve una novia estiradísima que no me había roto aún el corazón y ya me tenía saturado de remilgos. Se lo agradezco mucho, lo de los remilgos y la posterior rotura cardíaca, gracias a la cual estoy aquí, felizmente casado con otra.
Pero volvamos al esnobismo, que no hemos acabado con él. Si resulta risible, no es por las jerarquías ni por su aspiración a la nobleza, sino por un sistema equivocado de valores, donde a lo superficial se le presta una atención ridícula. En cambio, si apreciásemos con su mismo rigor insomne la bondad, el conocimiento, la creatividad o la entrega andaríamos por la senda de los pocos sabios que en el mundo han sido.
Nadie podrá acusar a Antonio Machado, el del torpe aliño indumentario, de dandysmo, y, sin embargo, bien que nos avisó el hombre contra la chabacanería y el abandono: “Qué difícil es/ cuando todo baja/ no bajar también”. En estos tiempos que corren (cuesta abajo) habría que aspirar sin descanso a lo mejor, en la cultura y en la moral, sobre todo.
domingo, 20 de mayo de 2007
sábado, 19 de mayo de 2007
Donde advierte el Nuevo Mundo al mundo viejo
........................Advierta al mundo nuevo el mundo viejo
..................................................................Fco. de Quevedo
Se están marchando, España,
los que en ti parecían
vivir y ser contigo.
También, como nosotros,
un día, sí, ¿te acuerdas?,
nos fuimos de tu lado.
Los llamas y no acuden:
aquellos, los de entonces,
hoy ya no son los mismos.
Inocentes, no saben
que acabarán fundando
también, como nosotros,
Españas pequeñitas,
Españas de juguete,
clandestinas Españas
viviendo en otros nombres.
Milena Rodríguez Gutiérrez (La Habana, 1971)
El otro lado (Renacimiento, Sevilla, 2006)
viernes, 18 de mayo de 2007
Cae o cayó
¡Qué pena que no viniera
un diluvio universal
y se ahogara del alcalde
al último concejal!
Con la peculiaridad de que aquel día, en la mesa, junto al autor y al presentador, estaba el flamante Concejal de Cultura de mi pueblo, que para colmo estaba oyendo y entendiendo, que ya fue mala suerte. El hombre hizo un gesto entre la protesta y la resignación: no quería ahogarse, no, aunque si lo pedía la cultura... Al público, como es lógico, aquello le pareció muy sugestivo y ya se estuvo sonriendo toda la presentación. Desde cierto punto de vista, fue un éxito: nunca he visto caras como ésas, tan de aprobación, en ninguna otra intervención pública mía.
jueves, 17 de mayo de 2007
La lluvia en Sevilla...
[...] Hay un símbolo muy típico de su poesía, presente desde el primer libro hasta el último, que sirve de ejemplo de su compromiso con la verdad. Se trata de la lluvia. Recuerdo la emoción y la sorpresa que me produjo en mi primera lectura de este poeta encontrarme con la alegría que la lluvia le provocaba, que era la mía, que es la de todos los andaluces. Tal vez por influencia de la poesía del Norte, la lluvia es un meteoro que actúa en la literatura como un elemento monótono, como una nube de tristeza, como el pozo de la melancolía. Es fácil recordar lo que la lluvia representa para el poeta gallego Miguel d’Ors. Sin embargo, Aquilino Duque la recibe (al igual que su tierra) como una bendición. En “Domingo de Ramos”, que fue aquel poema donde por primera vez recibí el alegre chaparrón, dice:
Señor, fue larga la sequía,Más tarde, al leer sus primeros libros, descubrí que la lluvia ya estaba en ellos como una fuente de felicidad:
ven a nosotros, que es abril,
y corra el agua en romería
por las chumberas del carril.
/... /
¡Si esta lluvia es agua bendita!
¿No va a venirle al campo bien?
Aunque se moje la borriquita
y se arríe Jerusalén.
La lluvia que es tu dicha te lo dice,Aquilino Duque, a pesar de ser un escritor cultísimo, no ha dejado que el prestigio del tópico literario le agüe la alegría andaluza, pegada a su tierra y a sus raíces, de la lluvia. Sabe mirar la realidad sin gafas librescas y supera así la prueba del chaparrón, tan crucial para los poetas meridionales:
la lluvia que te limpia de pecado.
La dicha es una palabra clara,Antonio Machado en sus meditaciones rurales del “Poema de un día” también vio la alegría labradora que produce la lluvia. No quisiera, sin embargo, parecer exagerado. Este aspecto de la lluvia es sólo uno de los muchos ejemplos que se pueden poner del afán de verdad de este autor. Tal vez un ejemplo innecesario si uno piensa que al libro más antiguo de Aquilino, el que él empezó a escribir antes –aunque publicase primero La calle de la Luna- se llama precisamente El campo de la verdad. Pero, ¿cómo sustraerse al embrujo de esta relación entre lluvia, alegría y verdad que el poeta plantea constantemente?
un encuentro, un milagro, una alegría;
el olor del tomillo y de la jara
y el chaparrón después de la sequía.
Rompen los ánsares el vueloSiguiendo con mi particular deslumbramiento lluvioso, recordaré que en su primer libro claramente comprometido, Aire de Roma andaluza, une el poeta su amor por el agua a su decepción política y dice:
sorteando la tempestad
y hay un momento que en el cielo
relampaguea la verdad.
¡Qué pena que no vinieraEn la misma línea, también interviene el agua en ese magnífico y punzante poema que es “Manifestación disuelta por la lluvia”. [...]
un diluvio universal
y se ahogara del alcalde
al último concejal.
La presentación seguía, ya por otros derroteros. Pero antes de que escampe mi entrada de hoy, quisiera apuntar que parte del encanto de Pampaluna, el poemario que Rocío Arana escribió en su estancia en Navarra, reside en la feliz conjunción del entusiasmo sureño por la lluvia con la climatología lluviosa. Aquel poema donde habla del arcear del arce bajo la llovizna es inolvidable.
miércoles, 16 de mayo de 2007
Elogio de la hipocondría
Por fortuna, además de una fuente de ingresos para los médicos, la hipocondría es una fuente de felicidad. Quien acude a una consulta convencido de padecer cáncer de huesos y resulta que tiene, quizá, un conato de reuma, sale dando botes de contento. Ponerse en lo peor facilita que la realidad nos sorprenda, en la mayoría de los casos, para bien. Mi fervor realista se fundamenta en que la vida misma acostumbra a endulzarme, contra todo pronóstico, la existencia. (Se complace, en cambio, en amargar a los utópicos.) Asumo, desde luego, que alguna vez mis sospechas se mostrarán fundadas; pero entonces me consolaré del disgusto echando en cara a mis incrédulos, guasones, indiferentes familiares eso tan satisfactorio de: “Ya lo decía yo…”
Para la práctica de la lírica, la hipocondría es maravillosa. Antonio Machado pensaba que escribir sobre la muerte es una obligación profesional de los poetas y que hay quien la cumple como quien rellena un formulario. No así el hipocondríaco, que lo hace con mucho sentimiento. Sin hipocresía ninguna, yo me he escrito varios epitafios. Entre ellos, el que me gustaría que grabaran en mi mármol: “Esperanza, compañeros:/ las almas viven y encima/ resucitarán los cuerpos”. El mismo Machado, que sabía que el golpe de un ataúd en la tierra es una cosa perfectamente seria, nos perdonará la sonrisa. Si nos pusiésemos perfectamente metafísicos, habría que proscribirla. O todo lo contrario, que teniendo en cuenta lo inevitable de la cosa, cualquier humor es —bien mirado— humor negro.
La hora de la verdad nos planta, como su propio nombre indica, frente a la honestidad en punto, y la hipocondría hace el papel de aquel esclavo que en los triunfos romanos iba susurrándole al Emperador: “Recuerda que eres mortal”. Sería de agradecer que nuestros hombres públicos (políticos, fiscales, magistrados) dispusiesen de ese Pepito Grillo virtual, por no hablar de la conveniencia de haber leído al menos la primera parte de la Divina Commedia y de creer en el Juicio. De esa forma ejercerían sus funciones —por ejemplo, en el caso de la legalización a medias de la ANV— sin tantas concesiones al cálculo inmediato, con más valor y coherencia. Con otra responsabilidad. Un memento mori a tiempo es de lo más saludable.
[Joly]
martes, 15 de mayo de 2007
Spoon River, Arcos
Lo que ya no sé es si son esas mismas aguas las que corren por Corral de muertos (1954) de Julio Mariscal, en el que también traza la historia de un pueblo, en este caso Arcos de la Frontera, a través de sus difuntos. A emoción, desde luego, no le gana nadie:...............SPOON RIVER, EUSKADI
¿Te preguntas, viajero, por qué hemos muerto jóvenes,
y por qué hemos matado tan estúpidamente?
Nuestros padres mintieron: eso es todo......................................["Suma de varia intención", 1987]
.....................ROSA
Se leía "ROSA". Y más debajo:
"¿CÓMO PODRÉ OLVIDARTE?"
Era una historia larga y triste
como un invierno seco,
que yo os puedo contar en dos palabras:
llegó una tarde
con el trigo maduro de sus veinte veranos,
con su enorme pamela,
con su blanca sonrisa casi núbil.
pegada a un hombre seco,
ya maduro,
de estrellas, ordenanza, escalafones...
se la vio muchas veces
en los primeros bancos de la misa de doce,
en el baile artesano,
en esa plaza de todos los pueblos
hecha para la sosa, azucena alegría del domingo.
Tenían una casa, pequeña y recargada como una cornucopia
con su huerto y sus finos miradores...
Bueno y ahora, ¿qué importa todo eso?
Aquí, clavada a cuatro letras
y una interrogación
—"¿Cómo podré olvidarte?"—
que tú habrás injertado
en una estrella más, en otra estrella
no para el oro de la bocamanga,
sino para la oscura noche del recuerdo.
lunes, 14 de mayo de 2007
Sintiéndome interpelado
El reaccionario, ese conservador que se ha quitado la máscara…Para colmo, ni el lunes ni los periódicos ayudan a tomarme la frase con indiferencia. Y tampoco tiene mucho sentido mirar hacia otro lado, o con simpatía (El liberal, ese conservador que se ha soltado la melena), o con retranca (El nihilista, ese progre que se ha mirado al espejo), o con memoria histórica (El socialista, ese nihilista que se ha llenado el bolsillo) o simplemente con mala leche (El centrista, ese idiota que piensa que pensar es sacar medias aritméticas). Lo que de verdad me importa es la pregunta: ¿llevo yo máscara o no hay que tomarse a Cioran al pie de la letra? Él, consciente de mi resistencia a la reacción, a propósito nada más y nada menos que de Baudelaire, insiste donde más duele:
Si se examina el pasado de un escritor y sobre todo de un poeta, si se analizan detalladamente los elementos de su biografía intelectual, encontraremos siempre en ellos antecedentes reaccionarios… La memoria es el fundamento de la poesía; lo caduco, su substancia. ¿Y qué afirma la Reacción sino el valor supremo de lo caduco?
domingo, 13 de mayo de 2007
Pilla-pilla
sábado, 12 de mayo de 2007
viernes, 11 de mayo de 2007
Nieblas
jueves, 10 de mayo de 2007
Cathaysa
Es una alumna de mi Instituto a la que no doy clases y en la que incomprensiblemente no me había fijado hasta que entró en mi despacho acompañada de una grabadora y de un chico (casi) invisible. Lo más interesante de aquel día no sale en la entrevista inenlazable. Hablando con ella (y algo con él) me contó Cathaysa que, además de venir por las mañanas al Instituto y de hacer prácticas de Periodismo y de estudiar por las noches, dedicaba todas las tardes cinco horas a la Danza en el Conservatorio.
Cinco horas. Y yo, que voy de escritor y que iba a ser entrevistado dándome fuste, me revolví: ¿cuántos días --me dije-- le dedicas tú a lo tuyo lo que ella a su danza? Lo bueno de ser profesor es las lecciones que te dan. Y ahora, cada vez que me cruzo con Cathaysa por los pasillos, vaya si me fijo. Yo, y mi conciencia, que también se fija: ¡cinco horas!
miércoles, 9 de mayo de 2007
Europa
[Continúa en el Grupo Joly]
martes, 8 de mayo de 2007
aPLAuso
Más tarde comí en casa de mis padres y por allí rodaba la reciente antología de Julio Mariscal (1922-1977) editada por Renacimiento. Supongo que Jaime se la dejó olvidada este fin de semana. La abrí al azar y ¡pum!:
Me decía mi madre:Esto sí que sí, me dije, un poco avergonzado de mi falta de modernidad, de mis raíces de pueblo, de mi obstinación estética. Menos mal que cuando llegué a mi casa propia, otro pueblerino, Pla, me pasó el brazo por el hombro:
"Ahora los libros que después tendrás tiempo.
Ahora los libros".
Y yo guardaba el corazón sin estrenar, ileso,
por teoremas y batallas.
Las tres, las cuatro y a las cinco en punto
la merienda: su leche con galletas.
Mis hermanos mayores perdiéndose en sus cosas
y el cartero de azul galoneado.
Pero a las seis cruzabas tú, el crepúsculo
te traía de la mano y ya Pitágoras
se empolvaba en mi olvido, y ya las rosas
clavadas en la página y el río
como un lejano, muerto crisantemo.
Eran las seis, cuando las nostalgias,
cuando el andar primero de las sombras,
y tú cruzabas y contigo el mundo
que mi madre quería para luego,
pero que yo llevaba entre los ojos.
Las modas, a mí, siempre me han resbalado.
lunes, 7 de mayo de 2007
Lo contrario
Días más tarde asistí a una lectura de Pedro Sevilla. Sus poemas hablaban —con una ternura a duras penas contenida— de la familia, del afán de trascendencia, del agradecimiento a los hermanos del colegio de La Salle e incluso del amor a España. Entre emoción y emoción, recordé de pronto que Pedro Sevilla fue cabeza de lista por Izquierda Unida (IU) para Arcos de la Frontera en las últimas municipales. Pero ni siquiera ese percance electoral consiguió empañar mi admiración por aquel poeta bueno (como poeta y como persona).
Estas experiencias le servirían a más de uno para hablar de la estupidez de las ideologías y para abogar por la indiferencia y el sincretismo político. Para mí es todo lo contrario: cuando se comprueba que en los partidos más inesperados (también en el del mal menor) hay gente extraordinaria, entran unas ganas irreprimibles de explicar a todos nuestra doctrina social: la del bien mejor.
domingo, 6 de mayo de 2007
La madre que parió el Día de la Ídem
[Y vergonzantes felicidades a todas las afectadas.]
sábado, 5 de mayo de 2007
Saber es ganar
Así que hoy os reenvío a los que saben: a esta entrevista con Hermann Tertsch, y, si os quedan fuerzas --que falta nos hacen--, a este artículo de Rosa Díez.
viernes, 4 de mayo de 2007
Terciando
jueves, 3 de mayo de 2007
Juez y parte
miércoles, 2 de mayo de 2007
Rubias
Lo pensé muy detenidamente entre punto muerto y breve acelerón, y uno de los encantos de la feria son las flores en el pelo. Generan una sinergia por la que la melena es más fresca y cada flor más singular. Se adornan entre sí. Es tan bonito que da pena que ellas no se pongan su clavel o su rosa para ir a la oficina. Nos ahorraríamos, quizá, el atasco y el jaleo y el polvo de la feria; y algo de la pereza de los lunes, que hoy, miércoles, tras el puente, es triple.
Como una cosa lleva a la otra y además es lo que tenía más cerca, en el asiento de al lado, di en las rubias. Contra las morenas no tengo nada en absoluto, por supuesto: la superioridad estética de las rubias no es un axioma universal, como demuestra con el ejemplo la vicepresidenta del Gobierno, en constante lucha contra toda discriminación. Ya habrá tiempo en la feria del año que viene de hablar de las morenas, siempre y cuando a mi señora, que cada vez es más rubia, le parezca bien. Y hablando de sus mechas, qué hoguera de conceptos ardientes en sonetos flamígeros habría encendido un poeta barroco con esa palabra explosiva: mechas.
El mayor prestigio de las rubias podría deberse al encanto de lo exótico. Cada vez menos exótico, por cierto, y no solo por las fulgurantes mechas. Desde que hemos entrado en la Unión Europea abundan los niños rubísimos, incluso de padres muy morenos. Las leyes de la genética respetan la jerarquía normativa y se someten al Tratado de Maastricht, digo yo. Aunque nacidos en los últimos años (vade retro!) del franquismo, nosotros también fuimos rubios. Con la edad, nos vamos morenizando y tal vez el pelo claro sea un símbolo más de la inocencia perdida.
Contra todas estas razones, las morenas, que suelen ser tremendas, contratacan con el mito, inteligentemente explotado por Marilyn Monroe, de que las rubias son tontas. La experiencia nos dice que ni más ni menos que las propias morenas, como predica con el ejemplo la ministra de Cultura, esa animosa luchadora contra el tópico con sus mismas armas. Mi mujer, en cambio, lucha con el ingenio. Cuando una vez le gastaron la broma de que las rubias son tontas, rápida como una mecha, contestó: “yo no lo soy, me lo hago”. Rubia o morena, con o sin flor, ella sí que es tremenda. Si lo sabrá uno que allí estaba, yendo a la feria…
[Grupo Joly]
martes, 1 de mayo de 2007
Las buenas formas (verbales)
lunes, 30 de abril de 2007
Introspección
tiene la envidia.
Primero, que me avergüenza;
y después, que es merecida.
domingo, 29 de abril de 2007
Crítica poétílica
Con el ruido de vasos, risas, otra ronda y vámonos que nos vamos, no había manera de escuchar los poemas, sobre todo los de Fruel A., que recita bajo y sigue el minimalismo de los más jóvenes poetas cordobeses (con lo que fue Córdoba, oh Góngora, oh García Baena, oh tempora, oh mores). No los entendí y tampoco aunque me hubiesen hecho un esquema, porque ya son un esquema. Jaime forzó las cuerdas vocales meritoriamente.
Sin embargo, el que se llevó el gato al agua no fue ninguno de los dos, sino Fernando López de Artieta, que ése sí que jugaba en casa: los bares son su medio ambiente. Se habla mucho de la novia de los toreros, pero ser novia de poeta tampoco es un plato de gusto. Allí estaba la encantadora de Jaime, en la primera lectura suya a la que asistía, oyendo un poema a una antiquísima novia y otro, de F. L. de A. al amor, que a todos los demás nos hizo mucha gracia:
Ir a malas películasPor lo visto (de reojo), no cabe duda de que tampoco este poema le afectaba mucho a ella, tal vez porque esté inspirado en la vieja novia o seguramente porque se sienta retratada como todos (y todas) en esa resistencia a la entrega. Cualquier enamorado de veras la siente: es lo que le da fuerza y verdad al Amo et odi de Catulo.
de cine, y llegar tarde.
No salir, por cenar
en casa de tus padres.
Quedar con tus amigas.
No poder concentrarme
en perpetrar poemas.
Pagar en restaurantes.
Tener que aguantar
que elogies a Aleixandre
o, de pronto, prefieras
un Poussin que un Velázquez.
Hacerme el ciego, el sordo,
el tonto: "despistarme".
Escuchar. Perdonar.
Pedir perdón. Callarme.
Estar siempre dispuesto.
Sonreír. Ser amable.
Constantemente dar.
Acabar entregándome.
En fin, no cabe duda,
amar es suicidarse.
Ser hermano del artista no es tan tremendo, aunque un poco se sufre. Me acordé entonces de alguien que, cuando se cerró el programa de la Feria del Libro, vino a extrañárseme amablemente de que no me hubiesen incluido en el ciclo de poetas jóvenes. Yo le enseñé el DNI; pero ayer, con la experiencia de los bares y el humo y el ruido, le habría enseñado mi Salvago:
La juventud se fue.
Bien está lo que acaba.
No volveré a ser joven,
a Dios gracias.
sábado, 28 de abril de 2007
Prosa de la experiencia
También los unió en vida la fama, de la que los dos gozaron con creces. Ambos fueron célebres y populares, gracias a sus cotidianos y esperados artículos y a sus numerosas apariciones públicas: entrevistas, conferencias, presentaciones de libros... Es verdad que Pemán vivió hasta 1981, con lo cual se benefició de la importancia creciente de lo audiovisual (recuérdese el éxito de la serie de televisión "El Séneca"), pero también González-Ruano hizo sus pinitos en una naciente RTVE y llegó a actuar en alguna película. Hoy se diría que eran dos personajes "mediáticos".Hasta aquí la cita, que en principio no tiene nada de particular. Sin embargo, cuando uno sabe que a Lamillar le rechazaron un buen poemario en una editorial de postín con el argumento de que él no era un poeta mediático, se vislumbra la verdad que hay detrás o por debajo de cada palabra y la herida de la palabra final y esas comillas como puntos de sutura.
viernes, 27 de abril de 2007
Lirismo de combate
jueves, 26 de abril de 2007
Más Alcázar
El destino quiso que fallara Emili Rosales de la editorial Ídem. Quedaron Manuel Borrás (Pre-Textos) y Abelardo Linares (Renacimiento). Era, por tanto, un mano a mano, pero nadie se puso a gastar la broma del terno taurino ni a ajustarse la chaqueta en plan capote de paseo, como hizo X el día anterior. Aquí contado parece una cosa manida, pero X domina igualmente (¡qué tío!) el lenguaje no verbal y aquel gesto torero en la puerta de la sala de actos tuvo su aquél.
El aquél de está conferencia también estuvo en los contrastes. A Abelardo Linares, como es librero de viejo, se le notó el polvo de la dehesa y hacía constantes referencias históricas, como mínimo siempre curiosas. Defendió que la edición andaluza está llamada a grandes hazañas porque, hasta que se perdió América, Andalucía tuvo una actividad impresora importantísima. Más realista fue su impresión de que, por la presión de los medios audiovisuales y la vastísima oferta de ocio, se está volviendo a una situación de la lectura parecida a la del siglo XVIII, donde sólo leían unas élites. Esto hará que las editoriales de autor resistan mejor que las que se orientan al negocio puro (es un decir) y duro. Creo que fue entonces cuando dio esta media verónica: "Del negocio del libro hay a quien le gusta el negocio y hay a quien le gusta el libro". También echó de menos la vieja crítica literaria, donde había un compromiso real con la calidad y donde los reseñistas se mojaban de veras. No se piense, sin embargo, que A. L. es un hombre nostálgico ni mucho menos. Todas sus esperanzas, muchas, están puestas en internet, en la venta electrónica y en la edición digital. Las mías se levantaron bastante.
Manuel Borrás con suavidad repartió caña. Empezó con algo muy bonito: "El libro mejor de un editor es su catálogo; es un libro coral y poliédrico y por eso tiene que estar muy compensado". Nos contó de sus apuestas por autores jóvenes o no tanto, pero desconocidos. Y nosotros, los del público, jóvenes o no tanto, pero desconocidos, asentíamos diciendo "sí, sí" con la cabeza, haciendo nuestros pinitos con el lenguaje no verbal. Secundó a Abelardo Linares en su queja contra los suplementos y las universidades. Y entonces Abelardo terció con esta aguda observación: "Las universidades ocupan el lugar rancio que ocuparon en el pasado las Academias". Borrás puso el dedo en la llaga al resaltar que lo que la gente lleva mal son las jerarquías y la meritocracia: todos quieren ser extraordinarios. E insistió: "Es un insulto a la inteligencia, a la dignidad del lector, inducirle a comprar un libro con la faja con el argumento de los cientos de miles de ejemplares ya vendidos". Suavemente dio su ración a los premios literarios. Y a la edición de las instituciones públicas, que se gastan un dineral el libros que no circulan. Finalmente, entonó una hermosa elegía por las librerías de fondo. Con todo, no fue triste ya que, como Linares, Borrás tiene un fondo de esperanza, inaccesible al desaliento. Tener fondos y de esperanza parecen ser el requisito sine qua non para ejercer de editor.
Salimos luego a cenar algo, a celebrarlo. Lo contaré otro día...
miércoles, 25 de abril de 2007
Tintín en el Alcázar
No me gusta del todo el trabajo de reportero, pero ayer un amigo se perdió la lectura en el Alcázar de Jerez por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa, y quiero resarcirle. Me acojo, pues, a Tintín y reporto. El marco, como mandan los cánones, incomparable. Aunque el de la foto es el Alcázar de Sevilla, el de Jerez es -paradójicamente- comparable. Lo malo de que leyesen tres poetas de esa talla (con la mitad de cualquiera se podría haber organizado un recital y medio) es que a todos nos supo a poco. Lo bueno fueron los contrastes entre las tres voces y entre los comentarios. Por ejemplo, me pareció muy instructivo el poema que cada cual escogió para empezar su turno. Miguel d'Ors se inclinó por un poema de desamor, "Media vida". Eloy Sánchez Rosillo por esa elegía tristísima en la que el poeta va a la playa con su hijo y de repente ve cómo pasan los años y el niño es un hombre y está solo. Y X leyó un autorretrato.
En el turno de preguntas, bastantes. Y en las respuestas, interesantes matices a pesar de partir siempre de una posición similar. Eloy Sánchez Rosillo se negó a tomarse en serio cualquier generación poética o grupo o estética: el poeta está solo, solo con su poesía. En cambio, X justificaba todo eso de los grupos como una estrategia legítima de política poética, amén de la amistad. A uno (quiero decir, a él) no le gusta estar en lecturas o en antologías con poetas que no le interesan nada. D'Ors era el más partidario de las generaciones y defendió los vínculos comunes (maestros, poéticas, temas) entre ellos tres y otros. Uno (quiero decir, yo) que tiene el veneno de la crítica en la sangre, disfrutó mucho con estos leves desacuerdos, tan significativos.
Otros contrastes fueron más que nada graciosos. José Mateos optó por oscurecer la sala de lecturas, en busca del ambiente poético. Miguel d'Ors no se encontró a gusto, pues aprovechando su experiencia de profesor prefiere ver las caras del público para atisbar las reacciones e ir modificando la lectura sobre la marcha. A Eloy, en cambio, le fastidió la falta de luz -bromeó o no- porque no había manera de ver a las muchachas y se dejaba la vista en el intento. X, sin embargo, estaba encantado pues a través de una ventana entraba el sol del crepúsculo y aquello le recordaba al Museo Romántico, donde pasó tantas horas de trabajo gustoso, como decía JRJ.
Salimos luego a cenar algo. Lo contaré otro día...
martes, 24 de abril de 2007
Eduardo Rosales

Lo prometido es deuda: deuda cumplida.
La glosa, de Eugenio d'Ors:
Fíjate. Cuando su expedición, Tobías el hijo no era ya una criatura. Era un zagalón de diecinueve mayos. Demasiada edad para medroserías de pensar y gritar que el pez iba a devorarle, de no haberle visto como todo un señor pez. En la Vulgata le encontramos calificado de enorme "piscis immanis"... Mas, de otra parte, parémonos a considerar la facilidad de la pesca, aconsejada por el Custodio. Dice al mozo éste: "Tómale por las agallas y sácale a tierra..." Y así es hecho, manifiestamente sin mal ni lucha.
Y es que el pez de Tobías era a la vez grande y pequeño. [...] Grande y pequeño, el pez de Tobías... Grande y pequeño como las tribulaciones que sobrevienen a los humanos.
lunes, 23 de abril de 2007
Barbero & Blake
El tonto no ve el mismo árbol que el sabio.
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Aquel cuya cara no dé luz, nunca será una estrella.
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El orgullo del pavo real es la gloria de Dios.
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Mantente listo para decir lo que piensas, y el ruin te evitará.
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El águila nunca perdió tanto tiempo como cuando decidió aprender del cuervo.
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¡Escucha el reproche del tonto! Es un título nobiliario.
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El hombre fue creado para el júbilo y la aflicción.
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La oración es el estudio del arte.
La alabanza es la práctica del arte.
El ayuno, y todo ello, se relaciona con el arte.
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Sin práctica incesante nada puede ser hecho. El arte es práctica. Si te alejas, estás perdido.
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Un Juicio Final es necesario porque los tontos florecen.
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Las ideas no pueden darse sino en sus precisas palabras apropiadas.
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Cuando digo cualquier verdad no es para convencer a los que no la conocen, sino para defender a aquellos que sí.
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La severidad del juicio es una gran virtud.
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Todo lo que es negación es vicio.
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Todo hombre honesto es un profeta.
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La poesía es para excusar el vicio, revelar su razón y purga necesaria.
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No puedo pensar que los poetas verdaderos compitan. Ninguno es más grande en el Reino del Cielo; lo mismo la poesía.
domingo, 22 de abril de 2007
Ayer
La poesía, el creerme poeta, ha sido mi fuerza y, aunque me haya equivocado en esa creencia, ya no importa, pues a mi error he debido tantos momentos gozosos.Entre los momentos gozosos el día de ayer, que aquí marco con la piedra blanca.
Como no puedo perder el tren de vuelta (y se me echa la hora encima —y por consiguiente Leonor también se me echa encima) simplemente un repaso de los lugares vistos:
Real Monasterio de Santa María de Poblet.-Nos lo encontramos bajo una cálida nevada de polen, no sé si de los plátanos de Indias o de los álamos que dan su nombre al monasterio: Poblet viene de populetum (alameda). Allí todo es tan bonito que hasta me entró envidia de los reyes de Aragón, que lo disfrutan enterrados en ese marco incomparable.
Restaurante Cal Travé .- Aconsejo llamar antes para reservar (977 89 21 65) o tener acento de Cádiz y despertar la misericordia del propietario; también conviene pedir arroz con conejo y el vino de la casa, y de postre “Travé-suras”; muy recomendable hablar con el susodicho propietario del poeta Joan Margarit.
Santuari del Tallat.- Como uno es un poeta católico, se siente en la obligación de parar en todos los lugares sacros que le salen al encuentro. Error. Tras un camino de cabras que tuve que subir casi todo el rato en primera, un edificio ruinoso en medio de la nada con una abundancia de moscas fuera de lo normal. Un cartel ruinoso dice que lo están restaurando, pero está por ver. De hecho no se veía un alma. Pusimos pies en polvorosa por el susodicho camino de cabras, ahora en cuesta abajo.
Monestir de Valbona de les Monges.- Mientras esperábamos que abriesen, en un bar, descubrimos un futbolín clásico. El futbolín es el único deporte al que he sido invencible siempre. Lo volví a demostrar para asombro de los indígenas (de uno, para ser más exactos). Y ahora, atención: la visita guiada vale su peso en oro, incluyendo broncazo del guía a quien osó mentar el esoterismo, los misterios de las Catedrales y a Dan Brown. Allí mismo, ante la tumba de la reina Violante de Hungría, con la autoestima por las nubes gracias al futbolín, un servidor se permitió el lujo de rogarles a unos catalanes que no se molestaran en hablar en castellano que yo ya les entendía, que todas son lenguas de España y olé. Mis sangres Lloret y Pascual de Blanes no estaban por la labor de que su biznieto andaluz y bocazas quedase como un bocazas y sí, milagrosamente. me enteré.
Acueducto Romano.- Que crucé, de la mano no de Leonor, que prudentemente se quedó esperándome, sino del vértigo de la historia. La vista (también la histórica) impresionante. A mitad de camino, me dio por pensar —recuérdese Cal Travé— en la posibilidad de que la cosa, tras dos mil años, se hundiera precisamente conmigo en lo alto. Me acordé del que le prendió fuego a la Biblioteca de Alejandría para alcanzar la inmortalidad y concluí que bueno, que no hay mal que por bien no venga.
El Arco de Bara- No pasé por debajo, sino por el lado y a toda velocidad, que llegaba tarde… y aún así...
Sitges.- El leve mar Mediterráneo que bate contra una murallita con un cañoncete: todo parecía como una maqueta —un poco de nostalgia, que ya era hora— del Malecón de Cádiz. Palacios graciosos. De pronto, en la playa, cientos de patines catalanes, que es el barco de vela ligera sobre el que transcurrió mi juventud. Emoción profunda, comparable incluso a la del futbolín.
Cena-. He olvidado el nombre del restaurante, ay estómago ingrato, pero jamás sus almejas con almendras.
Despedida y cierre.
sábado, 21 de abril de 2007
Encuentro de Escritores/encontronazo
A las palabras del bloggMi lectura, a los ojos de mi más afilada crítica [esto es, mi mujer] adoleció de tres defectos que, contra todo pronóstico, en vez de mortificarme me pusieron contento:
les sienta bien su poquito
de exageración.
1- Se le hizo muy corto. [Terrible si se le hiciera largo]
2- Tartamudeé un poco. [Pero eso, además de inevitable, es mi británico y elegantísimo sttuter y para presumir hay que sufrir y/o hacer sufrir un po-po-poco al auditorio.]
y 3- No tendría que haber reanudado la conferencia tan pronto después de la lectura de cada poema: rompía el encanto. [Esa crítica me pareció el más hermoso elogio que jamás me hicieran, porque me trajo un eco del poema de d'Ors "Variación sobre un tema de Wallace Stevens": "No es el canto del mirlo, es el silencio...", ¿lo recordáis?]
Por la tarde, Dragó falló. Gustavo de Arístegui, en cambio, nos dio la conferencia de clausura sobre el Islamismo. El encontronazo colocado en el título de la entrada como señuelo de marketing no fue entre escritores, sino con la realidad mundial. Y dejó ridículas no sólo a las rencillas líricas sino a las chorradillas del nacionalismo. Arístegui describió un panorama estremecedor, qué ríete tú del cambio climático. Para colmo, en el turno de preguntas, uno empezó: "Yo, que no veo esos resquicios de esperanza que ve usted..." Y Arístegui que le corta en seco: "Yo en la intimidad tampoco."
viernes, 20 de abril de 2007
Ja som aquí, ja hem arribat
En el tren, un efecto curioso: de pronto, en pleno Atocha, un enjambre de acentos catalanes. Curioso y bonito. Leonor decide ver la película y yo sigo con La cosa en sí. Otro efecto curioso: la película es muy triste y Leonor llora como una Magdalena; yo, mientras, me río con las cosas (en sí) de Trapiello. Cualquiera que nos viese pensaría, qué pareja tan rara: Demócrito y Heráclito, si no algo peor.
Entre sonrisas y lágrimas, el viaje se hizo cortísimo. Ja som aquí, musité como manda el tópico. Llegué al final de una conferencia de una señora novelista y crítica y periodista que estaba encantada de haberse conocido: no recuerdo su nombre.
Luego, las presentaciones. Y las inevitables preguntas sobre el nacionalismo y eso. Será el tema de conversación obligado con los de fuera, como en el Puerto es el marisco, Alberti o el veraneo de antaño. Pero a mí me gustaba tanto lo que oía (y lo que veía desde el Balcón del Mediterráneo) que me abalancé sobre mi aleluya para hacerle esta variación:
A España, según con quién,
se la ve bastante bien.
jueves, 19 de abril de 2007
Con un pie en el estribo
A España, desde el trenEn el libro, el paisaje es invernal y ahí está Trapiello en la remota Extremadura cortando leña en el enero de 2000. Cómo me alegro de haber emulado a Arp y haber traído La cosa en sí para viajar en tren. Para empezar, veo que la realidad también se adorna y tiene sus ramalazos de ironía: se duele Trapiello, ese grafómano-grafólogo-tipógrafo, de que sus olmos se hayan podrido por culpa de la ¡grafiosis!
se la ve bastante bien.
Mi visión estereoscópica no da para más y procuro no distraerme con la conversación a gritos de una familia (numerosa) de gitanos que van en el vagón. Hablan de caballos (los españoles, insisten, son los mejores), de dinero y tratos, de comida... Van a Madrid al hospital (un estremecimiento recorre el vagón) a ver a un nieto/sobrino recién nacido (un suspiro de alivio generalizado). Tener que oír, velis nolis, los comentarios molesta un poco. Oí a una señora susurrándole al marido: "No es la raza; es el volumen". Pero también da gusto ver cómo se quieren. El momento álgido es cuando se ponen a hablar de nombres. Por supuesto, los más jóvenes defienden "los nombres raros, sonoros como Abraham". Eso ya, con la insistencia, ya no tiene gracia. Ni que piensen que Nerea es un nombre bíblico. Lo bonito fue que todos (hablo de cuatro o cinco) querían poner a sus hijos los nombres de los abuelos. Pero la abuela se llamaba Zafra, aunque fue bautizada como Carmen. Y el abuelo Romano, aunque en el DNI pone Carlos. Eso creaba indecisiones. Zafra insistía en que no podía entender por qué le pusieron Carmen si ella es Zafra de siempre. Tuvo que ser por su madrina, de la que no se acuerda. De su padrino sí, el Pichardo, el más famoso tratante de ganado de toda España. Una hija terció, rápida: "Pues menos mal que no te pusieron el nombre de tu padrino". Y otra: "¿Tu madre no se llamaba Carmen?" Y la Zafra: "¿Mari Carmen, sí, pero tenía que ser por mi madrina, como tú que te llamas Isabel por la Rosa?". Al final me dio un poco de pena llegar a Madrid.
miércoles, 18 de abril de 2007
Qué extraño mundo el corazón
Y por si fuera poco, dos tazas. Auden en un poema alaba (y envidia) la perfecta castidad de los perros, excepción hecha de los períodos de celo. Me acuerdo ahora de Auden porque Pukka ha entrado en el período de celo. Para evitar una unión morganática, le hemos buscado una casa a Carbón. Lo entregamos con el alma en vilo, pues Carbón, además de nervioso y meón, es muy de sus dueños y aúlla cuando no está con nosotros. Anoche nos acostamos compadeciendo a los habitantes del bloque de pisos donde se había quedado y apuradísimos por lo que pudiera ocurrir. Dormimos regular. Y ahora nos cuentan que el perro está contentísimo, que se porta de maravilla y que se pasa el día jugando con los niños de la casa como uno más. Vaya.
martes, 17 de abril de 2007
Treinta líneas
....................TREINTA LÍNEAS
Un día Alvaro Moreira, ya abuelo, me contó que su padre aún le decía: “Pero Alvarito, ¿por qué no escribes cosas de más largo aliento?”. Y él, cruzando las manos en un gesto de disculpa: “Es que no tengo más aliento, papá…” Después de esta historia, no hacía falta decir nada más. Con todo, no dejo de acordarme de un profesor de mis tiempos de instituto que, al darnos el tema para la redacción de portugués, decía: “No sirve escribir mucho, muchachos, porque sólo leo la primera página; el resto, lo rompo”. Y así nos daba, al mismo tiempo, la primera y la mejor lección de estilo, obligando a retener las riendas de Pegaso y a decir todo (que por otra parte no podía ser mucho) en las treinta líneas de papel rayado, contando el título y la asignatura. A él, pues, al melancólico profesor Leonardo Ribeiro, mi gratitud y la de mis lectores.
domingo, 15 de abril de 2007
sábado, 14 de abril de 2007
El Barbero en Manzaneda de Torío
Bienaventurados los pobres, porque ellos no olvidan.
*
Al cómplice no sabe uno si habría que rebajarle la pena o doblársela, por tonto.
*
Los hombres valoran tanto el coraje porque lo saben brotado directamente del corazón.
*
El camino de la flecha es hermoso no por recto sino por limpio.
*
El pío pío de las estrellas.
*
De las tabernas, la luz de las bombillas, la tristeza de los cristales, los vasos recién aclarados en agua, la denuncia de los espejos, el dolor de los suelos, el vacío de las sillas, el silencio del tabernero, la música de los sábados, el vino de los jóvenes, el mosto de las muchachas, las risas de media tarde, el canto de la tripulación; de las tabernas, las taberneras, hubiera dicho también Miguel de Cervantes.
*
Susurro: lo que hacen de maravilla los surtidores.*
La mórbida brisa de primavera besa con los labios abiertos.*
La sinceridad es una virtud que, fuera de casa, sólo encontramos en nuestros enemigos.*
Sí, no sabemos por qué los llamamos sinsabores, cuando son tan amargos.
*
De la Biblia está inspirado por Dios hasta el papel, que tiembla como el soplo divino.
*
A las cabronadas, cabriolas.
*
Al menos ser bienaventurado en uno cualquiera de los catorce apartados.
*
Adivina donde otros tratan de deducir.*
Ni el mar mira a los ojos como mira el fuego.*
Entre las paradojas terribles de la vida, ésta: la melancolía que nos produce a todos una jaula vacía. O ésta: la belleza de una jauría de beagles.
*
Desde mi punto de vista lo mejor de los aromas es cómo toman las curvas.*
Todo lo creado, crece.
*
Los rebaños, aunque parezca mentira, cuanto más numerosos, más gobernables.
*
La depresión es una tristeza sin fruto.*
Carrera, ninguna: al paso.*
El fracaso de todos los pasatiempos es que en algún momento se hacen tediosos e interminables. Se toma uno en serio la vida, y en cambio se le pasa en un abrir y cerrar de ojos.
viernes, 13 de abril de 2007
Beatriz García-Máiquez

jueves, 12 de abril de 2007
Ida y vuelta
.....................PARA JOSÉ MATEOS
Una imagen antigua, de mi infancia,
me acompaña por siempre, como emblema
de la amistad: mi abuelo, en una Feria
de San Miguel, borracho y abrazado a otro viejo,
llora feliz, se ríe y pide otra media botella.
Con los abrazos, con la borrachera,
tienen los ternos sucios y las gorras torcidas,
las botas embarradas por la lluvia
primera de septiembre.Esta imagen, José, no es nada edificante,
pero siempre que pienso
en este sentimiento que nos une,
distinto de las tristes
miserias del amor y sus crueldades,
recreo en mi memoria aquellos viejos
aturdidos de vino y de alegría
--hay charcos de agua azul
en el barro pisado por las bestias--:
la amistad es dos hombres
que vuelven de la feria, o de la vida
(que vuelven de la feria que es la vida),
hermanados, riéndose, llorando,
con los brazos al hombro y con los ternos sucios.
[Y algo me dice que este poema no va a gustarle nada a la Ministra de Sanidad. Que beba agua.]
miércoles, 11 de abril de 2007
martes, 10 de abril de 2007
Transcripción literal
—Para tener buen tipo me sobra esto.[A partir de ahí la conversación giró sobre la pertinencia o no de que hoy colgase este extracto en el blogg.]
—Bueno, mejor: así eres más humilde.
—Yo ya soy humilde.
—Sí, por eso he dicho "más" humilde...
—¿Más? No me hace falta.
lunes, 9 de abril de 2007
Aúpa

domingo, 8 de abril de 2007
Más alegría fazen las que son más mejores
Día era muy santo de la Pascua mayor,
el sol salía muy claro e de noble color;
los omes y las aves e toda noble flor
todos van rescebir cantando al Amor.
Rescibenlo las aves, gayos e ruiseñores,
calandrias, papagayos mayores e menores:
dan cantos placenteros e de dulces sabores,
más alegría fazen las que son más mejores.
[Juan Ruiz, Arcipreste de Hita]
jueves, 5 de abril de 2007
Procesionaria
—Ah, ¿que usted no lo hace por gusto? —preguntaría cualquiera de esos turistas que, desde una mesita de la acera, con sus cervezas frescas y sus gambas, eficazmente contribuyen a nuestra mortificación. Entre las penitencias está también la de no pegar hebra con el respetable, que si no ya le explicaría yo al buen hombre (tomándome otra cerveza) que sólo las babosas hacen siempre lo que les apetece. Por otra parte, si apenas saliesen los que llevan una ilusión grandísima, la Hermandad no tendría más que hermanos pequeños, de siete a trece años aproximadamente.
Dejo atrás, por fin, al caballero de las gambas sin haberle explicado que por debajo del atractivo estético, del interés cultural, del colorido y de lo que se quiera, están los hombros de la fe y la devoción. A la Consejería de Turismo y a los concejales de fiestas les interesa dar una imagen lúdica de la Semana Santa, basada, por supuesto, en su belleza indudable. Bien. Pero aunque yo pierda un poco de mérito levantándome el velillo del capirote en este artículo y refunfuñando un rato, conviene recordar que sacar una Hermandad es muy sacrificado y que salir sólo se sale por amor. Incluso en la más barroca y espectacular de las cofradías, la procesión va por dentro.
miércoles, 4 de abril de 2007
Las once mil vírgenes
E irreal: si algo nos queda claro durante la Semana Santa es que sí hay once mil vírgenes. En cualquier pueblo y ciudad de Andalucía salen cada tarde a las calles —si la lluvia lo permite— varias advocaciones de la Virgen. La suma de todas daría una cifra muy cercana a la jardielesca, y eso sin contar las vírgenes del resto de España, que también es tierra de María.
Protestará alguno arguyendo que estoy hablando de la única Virgen, no de once mil. Y desde luego. No creo que exista nadie que no sepa que todas las imágenes representan a una sola figura histórica, pero habría que recurrir al CIS (o mucho más arriba) para medir las preferencias y devociones que cada uno tiene por unas representaciones sobre otras. Y ahí es donde yo quería llegar, porque lo milagroso aquí es el efecto multiplicador del amor. El cariño tiene eso: exalta y ahonda y expande y especializa el corazón.
Todo muy natural. Con nuestros amores laicos pasa lo mismo. Quien quiere a alguien conoce bien y estudia con gusto creciente sus perfiles, sus modos de ser, sus diversos humores. Luego, unos le despertarán más ternura que otros y acabará prefiriendo ciertas fotografías o recuerdos concretos. De lo cual podemos sacar una provechosa lección los que tenemos, como decíamos, el alma de nardo del árabe español. Un buen monógamo no necesita renunciar ni siquiera a la variedad: no hay nada más distinto a una mujer que ella misma de otro ánimo. “Todas las mujeres son iguales”, lo exclaman los donjuanes o esos —los extremos se tocan— a quienes una señorita ha devastado el corazón. Los casados sabemos por experiencia propia que cada mujer es un mundo muy particular y en buena parte ignoto. Y las casadas saben la viceversa por pura paridad.
Por supuesto que hubo y habrá once mil vírgenes repartidas entre las muy diversas órdenes religiosas, pero para constatar lo evidente no hace falta un artículo. Quizá convenga aprovechar el espléndido espectáculo barroco de estos días de Semana Santa para pedir a las once mil imágenes de la Virgen que nuestro pecho sea un prisma donde la blanca luz única se refracte en multitud de colores brillantes.
[Grupo Joly]

