lunes, 3 de abril de 2006

And the time of death is every moment

Rocío Arana y yo hemos cogido la costumbre de hablar un poquito de la muerte cada vez que nos encontramos. Con Rocío, Llir entre cards, ni siquiera eso puede ser un tema macabro, sino bastante luminoso. Me preguntó qué haría yo si supiera que iba a morir en unos meses. Le contesté que, sin duda, escribir. Intentaría hacer un libro de poemas que se llamase Cuenta atrás, y a ella la idea le sorprendió y le pareció bien.

Creo yo que, en tales circunstancias, se dan las condiciones ideales para escribir un buen poemario: sin pudor, porque se editaría póstumamente; sin distracciones ajenas, pues nada importaría demasiado; sin las presiones de la moda, porque se haría con un pie en la eternidad; hablando sólo de lo fundamental y de lo irremediable…

Sin embargo, ahora, que no estoy con Rocío Arana, caigo en la cuenta de que la cuenta atrás empezó hace mucho y sigue corriendo y no se para. ¿Tengo que esperar a que me la confirme un médico? Ya me lo avisó T. S. Eliot, que sabe más, en el verso de The Dry Salvages que da título a esta entrada.

Me pongo a escribir inmediatamente.

1 comentario:

Ia dijo...

No deberías dejar de leer algo que, estoy segura, te servirá de reflexión: "Testamento del Pájaro Solitario" J.L.Martín Descalzo

Ahora, cuando también hay una fecha cercana para mí (¿y cuándo no la ha habido??) me vuelven muchas de esas palabras a la memoria. Y también me siento un poco pájaro. Pájaro de ras de suelo, como los mirlos que anidan entre las matas de mi jardín.