viernes, 21 de abril de 2006

San Anselmo

Hoy es su día. Así que si me lee algún Anselmo, felicidades. También a todos los intelectuales cristianos: San Anselmo es santo al que debemos especial devoción, pues nos protege. Me explico. Como teólogo y filósofo no fue un éxito, precisamente. Su explicación legalista del sacrificio de la Cruz contiene, como escribió el entonces Cardenal Ratzinger en su libro Introducción al Cristianismo, intuiciones decisivas tanto bíblicas como humanas, pero “desfigura las perspectivas e ilumina la imagen de Dios con una luz sospechosa”. Y su prueba ontológica de la existencia de Dios da todo el sabor de un juego de manos, o de neuronas, que provocó justamente “Argumentum Ornitologicum”, un irreverente cuento de Borges, ese gran jugador. Sin embargo, el hombre fue un gran santo, de manera que podemos estar tranquilos, siempre que nuestras tesis y argumentos sean de buena fe, aunque no funcionen o no resulten tan indiscutibles como quisiéramos, no se interpondrán en nuestro camino a la santidad.

10 comentarios:

Jesús Beades dijo...

Es el argumento que disculpa a Escrivá, y que otras veces he utilizado. Me alegra encontrarlo aquí.

E. G-Máiquez dijo...

Hombre, lo de que Escrivá necesita 'disculpa' tendríamos que discutirlo... Aunque tal vez me lo merezco por haber hablado así del bueno de Canterbury. Y en todo caso, está bien que discrepemos un poco, porque con tanto acuerdo y bombo mutuo, parecemos "the dúo perdío art".

Adaldrida dijo...

Ojalá yo necesitara tanta disculpa como Escrivá, o me "equivocara" tanto como él...

Jesús Beades dijo...

Querida Adaldrida, no me refería a su proclamada beatitud,que no niego (Doctores tiene la Iglesia...). Sino a sus textos teológicos o, mejor dicho, apologéticos o ascéticos,(que de los otros no escribió). Puntos hay en Camino para empezar a hacer una "edición crítica" de verdad. Siempre es refrescante, y además es necesario. Cuanto antes se deje de idealizar al "Padre", antes madurarán los hijos.

Amigo Enrique, muy elegante -como siempre- tu apostilla. Pero he de decir que ya no hago -como hacía antes- comentarios de este tipo con frivolidad, por tocar las pelotas, sino porque los pienso y encuentro en vos un interlocutor. Es verdad: si se puede decir de San Anselmo, separando el trigo de su santidad de la cizaña de su teoría, se puede aplicar a cualquier santo del santoral. Y ahí entran las filias y las fobias y los gustos. De los que hay mucho escrito, a Dios gracias.

En el fondo, es un alivio saber que lo que importan no son las palabras, las ideas, las controversias, sino la Vita Nuova, el nacer de nuevo que escuchó el boquiabierto Nicodemo, cierta noche de verano.

Y mañana hablaremos del gobierno.

Jesús Beades dijo...

P.D:

Lo de "ojalá" -expresión árabe, "lo quiera Alá"- lo podríamos orientar hacia donde Nuestro Señor señala: "como Mi Padre Celestial es perfecto". No el de Villa Tevere, que es un hombre terrenal, es decir, un hermano.

La posición de los santos -canonizados- en la Economía de la Salvación es uno de los temas que nos separa a las confesiones cristianas. De lo que se puede inferir que es uno de esos asuntos en que el Catolicismo tiene cosas que reformar (aunque no sea todo), por desviaciones pasadas difíciles -y lentas- de enmendar. La acusación de idolatría, y de mariolatría, que hace la Reforma no es una simple gilipollez que se pueda despachar con displicencia. Tiene mucha miga. Dios sabe que somos capaces de hacer becerros de oro de cualquier criatura, incluido un cura aragonés que Dios tiene en su Gloria, o una imagen de madera cargada de oro. Los santos lo sabían, lo saben.

Adaldrida dijo...

Estoy de acuerdo en no idealizar al Padre, y ya tú sabes lo poco que me van algunos puntos de Camino... No soy nada santera, pero a veces me digo caramba, si éste tenía un genio de aquí te espero y unas formas digamos no muy políticas y "ha llegado", aún tengo esperanza...

E. G-Máiquez dijo...

Este debate debe vadear el riesgo de discutir devociones particulares; y sin embargo va a ser que no porque en lo fundamental estamos todos de acuerdo: afortunadamente nuestras equivocaciones intelecutales o teóricas no impiden nuestra santidad. [En este punto, todos suspiramos aliviados]. Luego, cada uno rebusca en el santoral un ejemplo de santo equivocado en esto o en aquello y los encuentra a puñados. Eso es, claro, materia de discusión, porque la esencia del culto a los santos, frente a las grandes verdades de la fe, es que es particular, y por tanto también la crítica. Sobre el caso concreto de Escrivá de Balaguer mi posición particular es clara: estoy con él, incluso en los tramos de su camino que se hacen más cuesta arriba (o sobre todo en esos: tengo debilidad por lo políticamente incorrecto). Pero volviendo a la teoría principal: ni en el caso de que yo estuviese equivocado, eso implicaría que no pudiera (ay, pudiera) ser santo. Así que estad tranquilos, amigos, que nada de esto impedirá que -D.m.- nos tomemos varias cervezas en la verdadera "Taberna del Fin del Mundo", allá donde la conversación será interminable...

Jesús Beades dijo...

¿incluso en los tramos de su "camino " que dicen cosas cómo:
"ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas"
(Camino, 946)? Pienso en Adaldrida, y en tantas otras.

Enrique, lo "políticamente incorrecto" puede ser muy divertido, pero eso de "basta que sean discretas"... O "la santa coacción" (??) a la que anima, o que llame "caudillo" al lector, son detalles que jamás relacionaría contigo, y por eso me desangela tanta adhesión incondicional.

Jesús Beades dijo...

Pero sugiero un golpe de timón en estas charlas. Ya hay sitios especializados en el tema, por ejemplo: opuslibros.org.

Feliz Domingo.

Dinesh d'Souza dijo...

Any man who thinks a woman is his intellectual equal is probably right