miércoles, 26 de abril de 2006

Simio lo veo, no lo creo

A risa se está tomando la gente la idea del grupo socialista de que España se adhiera al Proyecto Gran Simio. Como lo mío --parece que por destino-- es llevar la contraria, permitidme que me ponga serio dos minutos. Después de leer la "Declaración de los Grandes Simios Antropoides" no es para menos.

Primero. La cosa demuestra la alergia grave que se tiene a la palabra "deber", a su concepto. En realidad, no digo yo que no tengamos que portarnos mucho mejor con los grandes simios (y con las pequeñas gallinas y los medianos cerdos), pero eso no puede ser en base a sus derechos, que propiamente no tienen ni pueden tener, sino a nuestro deber de respetar a los animales. "Pero si hay un deber, será", apostillara algún colega licenciado en Derecho, "será porque existe un derecho". Efectivamente, nuestro derecho a la dignidad de no rebajarnos tratando cruelmente a ningún animal, ni planta, ni cosa.

Segundo minuto. Si yo debiese alguna ampliación de mis derechos individuales, sociales o nacionales al Gobierno Zapatero, este cachondeo generalizado me amoscaría . Lo que está en la picota no es la dignidad de los grandes simios, "compañeros genéticos de la humanidad", que a los simios esto ni les va ni les viene. En entredicho está lo que entiende este Gobierno por "ampliación de derechos". Pero que nadie se amosque conmigo, ojo, que yo no me río en absoluto.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Compañero del adn, compañero

José Nadie dijo...

¡HUUUUUU,HUUUUUUU,HUUUUUUU!...cuando era chico...!HIIIII, HIIIII, HIIIII!...mi mamá me decía...¡AAAARGGG, AAAARGGG, AAAARGGG!...que era muy MONO...¡Llegó mi hora!...¡HUUU, HIIII, HUUUU!

E. G-Máiquez dijo...

Tu nota, JN, con toda su gracia, tiene un punto inquietante, que pone la piel de gallina, ¿verdad? Es por ese punto que yo no encuentro nada divertido esto del Proyecto Simio, aunque la gente se parte.

José Nadie dijo...

A mí tampoco me hace ninguna gracia, ¡pero es tan ridículo!
Aunque no por ridículo menos inquietante. ¿Cómo era la canción aquella? ¿"Mi hombre Marco y yo"?

José Nadie dijo...

De hecho, me hace tan poca gracia que me parece siniestro. ¿Has oído o leído lo de la "Comunidad de los iguales"? Me suena a secta de encapuchados que pasean con velas por pasillos subterráneos en penumbra. Sí, tienes razón, no hay nada divertido en toda esta historia. Y lo peor de todo es que, como siempre, consiguen que todo el que no esté con ellos parezca un insensible o un fascista. En este caso, alguien que no ama a los animales. Pues yo sí amo a los animales, a los monos de la selva, quiero decir, no a los del Parlamento.

Juan Luis de Soria dijo...

Yo quiero ser votando el mono sano
de la ciudad que habitas y estercolas,
compañero del gen, obtuso humano.